EE.UU. y Pakistán, una alianza que tambalea

La ya maltrecha relación entre los gobiernos de Estados Unidos y Pakistán tras la operación de la CIA que terminó con el asesinato del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, en pleno corazón del país asiático sufrió un nuevo revés.

El New York Times reveló que la administración de Barack Obama decidió congelar, y en algunos casos hasta eliminar, un total de US$800 millones de los US$2.000 millones que anualmente le entrega a Pakistán en ayuda militar. La medida fue confirmada por el jefe del Estado Mayor, William Daley, en el programa This Week de la cadena de televisión ABC.

Daley afirmó además que la disposición está directamente ligada a una serie de decisiones que ha venido tomando Pakistán en las últimas semanas. Algunos altos funcionarios de la Casa Blanca y del Congreso citados off the record por el diario neoyorquino aseguran que la cancelación del programa estadounidense de entrenamiento de fuerzas paramilitares en el país  —que supuso la expulsión de más de cien entrenadores— y la amenaza de cerrar la base que la CIA tiene en territorio paquistaní fueron los motivos.

Sin embargo, algunos expertos sostienen que el verdadero objetivo de la disposición es presionar al país asiático para que intensifique la lucha contra los grupos terroristas en la región. El mes pasado la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ya lo había advertido ante un comité del Senado: “Cuando se trata de ayuda militar, no estamos dispuestos a seguir entregándola al ritmo usual, si no es acompañada por determinados pasos”.

Así las cosas, cerca de US$300 millones del dinero bloqueado corresponden al reembolso a Islamabad por el despliegue de 100.000 tropas a lo largo de la frontera para luchar contra los talibán y otros grupos armados. Además, los recortes afectan a equipamiento que Washington quiere colocar, pero que Islamabad rechaza aceptar, como rifles, chalecos antibalas o prismáticos de visión nocturna.

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