El último vuelo de Vinokourov

Alexandre Vinokourov dejará el ciclismo al final de temporada sin poder cumplir su sueño, el de vestir el maillot amarillo del Tour de Francia, carrera de la que se retiró ayer con el fémur roto tras sufrir una dura caída en la novena etapa.

“Estoy al final de mi recorrido y creo que el amarillo del Tour puede ser un buen regalo”, había asegurado el kazako. El asfalto que tanto le ha dado le privó de alcanzar su objetivo y lo retiró precipitadamente del ciclismo profesional, algo antes de lo que tenía previsto, con unos meses de adelanto sobre el gran homenaje que tiene previsto darse en Astana.

Vinokourov se marchó de la carrera en la que ha vivido sus momentos más duros, de la que fue expulsado en 2007 por un positivo cuando era el gran favorito para la victoria final. De la que fue tercero en 2003 y donde consiguió seis victorias de etapa, aunque dos de ellas le fueron arrebatadas tras haberse revelado su dopaje.

El kazako cierra su carrera con un espléndido palmarés, pero con la espina clavada de no haber brillado en el Tour a la altura de su calidad. El año 2007 fue el que marcó su cumbre y su declive, iniciado en una tarde de julio en la que el Tour descansaba y en la que la caravana se vio sacudida por la noticia: positivo de Vinokourov.

Había sido controlado durante la contrarreloj de Albi, en la que se había impuesto, pero en la que los controles habían detectado una transfusión de sangre. Era el favorito, el corredor del que todos estaban pendientes. Vinokourov hizo las maletas y con él todo el equipo Astana que él mismo había contribuido a formar con los restos del Liberty de Manolo Saiz, embestido por la onda expansiva de la ‘Operación Puerto’. A partir de ahí llegaron dos años de descenso a los infiernos, de descrédito de un corredor que se mostró tan tozudo como suele mostrarse en las carreteras.

Y dos años después volvió a su equipo, ahora con objetivos más modestos, pero con un sueño. Vestirse de amarillo era posible en las etapas del Macizo Central, en las que los grandes del pelotón todavía no lanzan la gran batalla y en la que las carreteras son suficientemente duras como para permitirle aventuras de las suyas. Era el sueño, el objetivo, el último deseo de un ciclista de claroscuros que iba a colgar la bicicleta.

Lo intentó en la etapa del sábado, cuando se escapó del pelotón directo por la etapa y el amarillo. Pero calculó mal. Su ataque fue demasiado precipitado y el ciclista se quedó sin gasolina en la última subida. No pudo ganar la etapa ni vestirse el jersey de sus sueños. Nadie dudaba de que lo intentaría de nuevo en la etapa de ayer, accidentada en la orografía. Pero que también lo fue en su transcurso.

Se vino al suelo en el descenso del Paso del Peyrol, en una carretera estrecha y bacheada, en una curva mal señalizada. Se fue a la cuneta con otros ciclistas, pero todos los ojos se fijaban en él, en su fémur dañado, en su rostro frío, como siempre. En sus ojos húmedos de alguien que ve cómo se le escapa un sueño, alguien tan orgulloso que no se permite mostrar sus sentimientos.

Thomas Voeckler, nuevo líder del Tour de Francia

El ciclista español Luis León Sánchez se impuso ayer en la novena etapa del Tour de Francia, disputada entre Issoire y Saint-Flour.

Por su parte, el francés Thomas Voeckler, que fue segundo, se vistió con la malla oro de líder de la prueba, en la que los colombianos Rigoberto Urán y Leonardo Duque son 37 y 123, tras finalizar en la novena etapa en los puestos 29 y 168, respectivamente.

El noruego Thor Hushovd, líder de la general durante varios días, se quedó un poco en la última escalada, por lo que llegó a la línea de meta con más de 6 minutos de retraso.

Hoy el pelotón tendrá su primera jornada de descanso y mañana se disputará la décima etapa, un trayecto de 161 km. entre Aurillac y Carmaux.

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