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hace 15 horas

El alemán de los zapatos grandes

Su empresa ha hecho calzado hasta para camellos, pero la especialidad del lugar es atender gigantes.

Georg Wessels es un teutón bien simpático que relata con orgullo el hecho de haber calzado a 15 de las personas más altas del mundo, de tener en su almacén 50.000 zapatos que van desde el número 41 hasta el 69, y de fabricar un par de prótesis para las patas delanteras de un camello que no podía apoyarse en ellas.

La fábrica y tienda de calzado alemana, fue creada en el siglo XVIII por el zapatero Gerhard Wessels, quien sentó los primeros cimientos de una empresa con 265 años de existencia, especializada en  zapatos extragrandes y que ha sido heredada por varones que perseveraron la tradición de padres y abuelos de generación en generación.

Localizado en Vreden, una pequeña ciudad en el estado de Renania del Norte-Westfalia, este pequeño negocio pasa quizás desapercibido para la masa turística, pero es punto de referencia para una nutrida clientela alemana y un reducido —y no despreciable— número de consumidores procedentes de otros rincones del mundo.

Según  relata Georg Wessels, la fabricación de zapatos “grandes y extragrandes” no fue la primera especialización de la empresa. Las dos guerras mundiales desviaron el habitual trabajo de hacer zapatos hacia la rama de la ortopedia. Y es que sin pensarlo resultó ser un lucrativo negocio hacer zapatos “especiales”  para los derrotados soldados alemanes que regresaban con las marcas de la guerra en sus pies.

Medidas desmedidas

En 1955 uno de los antecesores de la firma Wessels conoció al holandés Albert Johan Kramer quien medía en aquel entonces 2.42 metros de estatura y quien le  pidió que le fabricara un par de zapatos tamaño 60.

Como la empresa ya tenía experiencia en el campo ortopédico, no hubo vacilación alguna en efectuar el encargo. Con este primer pedido   se enrumbó en la elaboración de zapatos de gran tallaje y de ahí en adelante la compañía registra toda una lista de compradores gigantes que sobresalieron por su estatura. Así, por ejemplo, figuran entre sus clientes los americanos Robert Wadlow como el varón más alto de la historia de Estados Unidos con 2.72 metros y con zapatos número 69; Sandy Allen con 2.31 metros y calzado número 55; y el actor Matthew McGrory con 2.29 metros y número 63.

Algunos otros gigantes de muy escasos recursos, que lo único que tienen es la fama de figurar en el libro de los Guinness Records  , reciben directamente en sus países totalmente gratis un par de zapatos a su medida cada vez que lo necesiten. Yao Defen, de China —quien adora el color rojo en su calzado— y el ucraniano y exjugador de baloncesto Alexander Sizonenko, son apenas un ejemplo. Ellos reciben también regularmente ayuda económica de la firma Wessels para la compra de sus medicamentos.

La razón de esta caritativa labor, explica Wessels, es que muchos de ellos vienen de familias muy pobres o devengan una ínfima pensión que no les alcanza para la compra de calzado único. Además, como lo reafirma orgullosamente Wessels, muchos intentan hacer este tipo de zapatos pero ninguno lo consigue con sobresalientes estándares de calidad y duración, como él hasta ahora. ¡Atención! Èsto es sólo para los más pobres, los demás tienen que comprarlos.