El arquitecto de la vivienda de interés social

Diego Bermúdez fue galardonado por la Fundación Mario Santo Domingo. Su propuesta va más allá del concreto.

En las facultades de arquitectura de las universidades colombianas reposan olvidados cientos de proyectos de grado de estudiantes que, con trazos y dibujos, han imaginado construcciones sostenibles e incluyentes con el medio ambiente y las costumbres de las comunidades que las residen.

Todo ese derroche de creatividad fue desempolvado este año gracias a la primera edición del Premio Nacional a la Vivienda de Interés Social Sostenible (VISS) Julio Mario Santo Domingo, pues por primera vez en Colombia se premia a estudiantes de arquitectura que han desarrollado sus tesis de grado inspirándose en la Vivienda de Interés Social (VIS) y su sostenibilidad ambiental.

Esta iniciativa es promovida por la Fundación Mario Santo Domingo (FMSD) y el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), instituciones que, más allá de implementar programas de filantropía, consideran que el país necesita la construcción de soluciones de vivienda que trasciendan de los requerimientos básicos de las personas, en sintonía con el desarrollo de las comunidades.

La tesis de grado de Diego Bermúdez, “Proyecto urbano en el municipio de San Marcos, Sucre (Universidad de los Andes)”, destacado como la mejor, por lo cual su autor recibió un incentivo de $10 millones, según Pablo Gabriel Obregón, presidente de la Fundación Mario Santo Domingo, se trata de “un trabajo que muestra el cumplimiento del propósito de este premio de promover la generación y difusión de nuevos conocimientos, métodos y estrategias para la producción y el desarrollo de comunidades sostenibles”.

Bermúdez nació en un mundo rodeado de arquitectos, sus abuelos, padres y hermanos lo son. Sin embargo, él tiene una característica que lo hace diferente: este hombre de 26 años decidió ser arquitecto “porque me interesó desde el principio diseñar viviendas de interés social que imiten el lugar donde esas personas antes vivían, y no sólo concreto y ladrillo”.

Como en San Marcos, municipio donde se desarrollaría este proyecto, los habitantes construyen sus casas con madera, Bermúdez propuso la creación de un aserradero que le sirviera a la comunidad para la autoconstrucción de sus viviendas, aunque acompañadas de una sobreposición de redes: vehicular, peatonal, parques y de emergencia, las cuales se edificarían con cemento permeable para facilitar una estructura de desagüe no costosa.

A su vez, el proyecto incluye un microhábitat de humedales artificiales que permitiría el tratamiento de aguas residuales. Además de un “pancoger”, término empleado por los habitantes del lugar para referirse a los alimentos que ellos obtienen de la vegetación propia de la zona, es decir, un jardín ubicado en cada casa, destinado para el cultivo de alimentos. Este proyecto arquitectónico está contemplado en un terreno rural de 50 hectáreas, en las que se construirían aproximadamente 2.000 viviendas.

Diego Bermúdez no sabe aún qué hacer con los $10 millones que ganó. Entre sus planes está la creación de una empresa de arquitectos y “vincularme con este tipo de construcciones y trabajar por este fin. Hay muchos colombianos sin casas, que les gustaría vivir de la forma como lo hacían en sus anteriores hogares”. Bermúdez tiene razón. En la actualidad, en Colombia hay cerca de dos millones de personas que no tienen donde vivir y se estima que en 2019 esta cifra ascienda a los tres millones. En el panorama rural del país, la carencia de viviendas corresponde al 40% del déficit nacional.

Hasta que los planes de Bermúdez se consoliden, él seguirá con su oficina de arquitectura y paisajismo que conformó hace pocos años. Mientras tanto, el joven arquitecto viajará a Francia, como él mismo lo dice, “a perseguir el amor de una mujer”, quien es también arquitecta, y aguardará sus 27 años bajo la arquitectura parisina.

Los otros ganadores

Jhon Pachón, arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá) ganó el segundo puesto y recibirá $5 millones de pesos por su proyecto “Vivienda y ciudad para la tercera edad en el barrio 20 de julio”. El tercer lugar fue compartido entre dos tesis de investigación: “Sistema constructivo alternativo de vivienda en serie empleando el uso de la guadua como transferencia tecnológica para comunidades vulnerables, Mitú, Vaupés”, de los arquitectos Arley Martínez y Carlos Peña (Universidad Gran Colombia de Bogotá) y el denominado “Vivienda de Interés Social Urbana en Colombia” de Gilda Riveros, quien lo presentó como tesis de maestría en Diseño Ambiental en la Architectural Association School of Architecture (Londres). A cada uno le correspondieron $2,5 millones.