El carrusel de los acreedores

Las propias empresas del Grupo Nule aparecen como las principales acreedoras en su liquidación.

La hora de la verdad para los primos Miguel, Guido y Manuel Nule es este jueves a partir de las dos de la tarde en los juzgados de Paloquemao. Después de 48 horas de negociaciones a puerta cerrada con la Fiscalía, en busca de información suficiente que garantice la solicitud de un principio de oportunidad en su favor, se empieza a romper el velo que a lo largo de los últimos meses ha rodeado el escándalo. Pero además de nombres de políticos y funcionarios públicos enredados en sus negocios, la expectativa también está centrada en las cifras.


Si bien la génesis del escándalo ha sido la mano de los Nule en dineros públicos derivados de incontables procesos de contratación oficial, que daría lugar a emprender múltiples averiguaciones penales por presunto peculado, la otra cara de la moneda es la defraudación al sector privado. Y en este ámbito, la debacle del Grupo Nule también deja a su paso un tropel de acreedores que esperan que pase la primera cita de los Nule con la Fiscalía, para insistir en la faena de recuperar cerca de $1,5 billones.


Una reclamación económica de tales proporciones que apenas explica por qué, además de las autoridades, hay tantos sectores interesados en que se desnuden las cuentas de los Nule. Empezando por el sector financiero, con acreencias inverosímiles. Por ejemplo, en el caso de la firma MNV S.A, joya de la corona del Grupo Nule, ante las autoridades que llevan su liquidación, sólo la firma de bolsa Proyectar Valores espera recuperar casi $18 mil millones. El Helm Bank reclama más de $12 mil millones.


Sin duda, como lo ha reconocido públicamente, uno de los frentes más afectados es el Grupo Aval del banquero Luis Carlos Sarmiento. Oficialmente, tan sólo a MNV S.A., el Banco de Bogotá le reclama casi $12 mil millones, el Banco de Occidente pide otros $8 mil millones y la firma Leasing Popular $4 mil millones. Estas sumas se multiplican cuando se examinan las listas de acreedores de Gas Kpital, Ponce de León y Asociados y Bitácora Soluciones Integrales. Sólo a Gas Kpital, el Banco de Bogotá le reclama $23 mil millones.


El sector asegurador no se queda atrás. La Compañía Mundial de Seguros está pidiendo a MNV que le cancele $62 mil millones. Segurexpo de Colombia ha tasado su acreencia en $69 mil millones. Mapfre Seguros le está pidiendo a Gas Kpital que le pague $4.362 millones. Seguros Colpatria es acreedor de Bitácora Soluciones por más de $45 mil millones. Royal & Sun Alliance Colombia le pide a Ponce de León más de $1.200 millones. Las cifras demuestran por sí solas las dimensiones de la defraudación de los Nule (ver infografía con detalles).


Pero si las acreencias del sector financiero y asegurador sorprenden, a las autoridades las tiene atónitas verificar como a la cabeza de las listas de reclamantes, en calidad de acreedores, están las propias empresas del Grupo Nule. Así, por ejemplo, en la relación de acreedores de MNV figura Gas Kpital pidiendo más de $145 mil millones. A la inversa, la lista de deudores de Gas Kpital la encabeza MNV pidiendo que le cancelen $77 mil millones. De alguna manera, un hecho que prueba como el Grupo Nule sacaba de un bolsillo para echar en otro.


En la clasificación de los deudores de Ponce de León y Asociados aparece, por ejemplo, la concesión Autopista Bogotá-Girardot, reclamando casi dos mil millones; y en el listado de acreedores de Bitácora Soluciones Integrales aparece MNV en liquidación solicitando algo más de $17 mil millones. Es decir, los Nule se deben a sí mismos y pretenden que, vía liquidación, puedan cuadrar caja y eventualmente responder a los demás acreedores que se reparten entre particulares, Estado, obligaciones laborales, sector financiero, aseguradoras y área de infraestructura.


Del sector infraestructura, los montos de acreencias son enormes. Por ejemplo, a MNV le reclama $83 mil millones la firma Megaproyectos, y Unión Temporal Transvial pide que le paguen $25 mil millones. Los acreedores en el área de infraestructura se repiten en los listados de Ponce de León, Gas Kpital o Bitácora Soluciones. Unos de los nombres más recurrentes son la firma Vergel y Castellanos, la Constructora Carlos Collins y la firma Mainco S.A.


En síntesis, además de nombres, entre los cuales ya se especulan el Inco, Invías y algunos políticos de Bogotá y los departamentos de la Costa Atlántica, sin duda la otra sorpresa la representan los acreedores, que en principio suponen sectores defraudados, como bancos, particulares y, sobre todo, diversos frentes del sector público, como la DIAN, la Contraloría, el ICBF, Bancoldex, entre otras entidades. Con estas particularidades, lo que se espera es que una vez saldado el tema del carrusel de la contratación en Bogotá, empezarán las diligencias en otras plazas.