El 'chicharrón' del IDU

Además de la obra de la calle 153, en la que un juez suspendió la caducidad ordenada por Pinilla, habría nuevas tutelas para evitar sanciones.

Héctor Jaime Pinilla no alcanzó a cumplir dos semanas como director en propiedad del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). Su desacuerdo con la decisión de un juez que ordenó, vía tutela, suspender un proceso de caducidad que él había iniciado contra un contratista lo llevó a renunciar irrevocablemente. Hoy habla de una “ruptura en la comunicación” entre su despacho y los contratistas, como argumento principal para su salida.

Dice además que el ‘chicharrón’ del IDU debería quedar en manos de alguien que no tenga afanes partidistas y sea independiente de los empresarios. Advierte que hay más tutelas andando para evitar caducidades y reconoce que el Instituto ha tenido fallas en la compra de predios y entrega de diseños. Revela además que el Grupo 3 de la Fase III de Transmilenio es el que registra más baja ejecución de la obra.

¿Por qué renunciar por la decisión de un juez?

Porque a mí me da la impresión de que a las instituciones no les convienen las rupturas de comunicación y creo que, ante las dificultades producidas con algunos contratistas, ya se produjo de algún modo una etapa que conviene cerrar. Yo me opuse a los incumplimientos a través de los procesos de caducidad. Eso genera dificultades entre contratistas y contratante. Por eso al IDU le convendría un director nuevo que, sin temor a retaliaciones, pueda concluir las obras.

¿Cómo termina una empresa de comidas (Mauro’s Food) ganando una licitación para obras en el IDU?


Porque en la contratación pública nos ha faltado ser mucho más estrictos en la exigencia de experiencia específica. De no hacerse de ese modo, puede incurrirse en procesos caóticos como el actual. Porque una empresa cuyo objeto es la elaboración de alimentos puede caer en una falta de experiencia, así cuenten con capital. En su momento, lo que se consideró fue que esta firma aportaba un capital muy importante al consorcio. Entre tanto, la experiencia la aportarían los otros. Vino la circunstancia donde ni los unos ni los otros la aportaron y  la obra se paralizó.

El Consejo Superior de la Judicatura (CSJ) anunció que indagará preliminarmente al juez que suspendió la caducidad, ¿qué le pide al alto tribunal?

Que revise si la información que le suministraron al juez fue la verídica. Porque tampoco le podemos exigir a un juez que actúe de manera asertiva si le entregamos información imprecisa.

¿Cuántas caducidades está adelantando el IDU?

Tres. En la obra de la 94, un contrato de $63 mil millones. Allí no se han iniciado las obras. Y en el Distrito Suroriente, donde hay graves atrasos. El contrato es por $100 mil millones.

Varios contratistas han dicho  que el IDU también falla cuando no entrega diseños a tiempo...

La infraestructura nacional tiene grandes dificultades en materia de diseño. Ante la falta de información sobre lo que está construido bajo tierra, se adjudican los contratos sin una precisión exacta de qué redes se pueden encontrar. Esto genera cambios muy grandes en los presupuestos de las obras.

Entonces, ¿qué responder a quienes quieren licitar?

Nadie puede invocar eso para justificar su responsabilidad. Los contratistas cuando participan en las obras públicas  establecen sus propios presupuestos. Y cuando firman, se acogen a los diseños que ya existen o, en casos como la obra de la 94, aceptan la obligación  de hacer los diseños.

El IDU tampoco cumple siempre en la compra de los predios...

No es tan fácil en Colombia. Hay múltiples problemas para adquirirlos. Una expropiación es un proceso  largo. Lo que existe a veces es un exceso de procedimientos que dificulta que las cosas se puedan resolver con prontitud. Creo que en esto no hay dolo, sino que es la consecuencia de un país demasiado normatizado.

El arquitecto Julio Gómez tiene procesos de caducidad, ¿usará   la tutela para impedirlo?

Sabemos que en uno de los contratos de la 94 hay una  tutela.

¿Qué va a pasar con la calle 153?

Esperemos a que el juez recapacite. De no ser así, sería desesperante para una obra que ha estado abandonada tanto tiempo. Si la caducidad vuelve a su curso, al IDU le queda muy fácil remediar el inconveniente, pues la compañía de seguros que estaba asegurando la obra ya manifestó su intención de asumir  los trabajos.

¿En qué etapa deja la Fase III de Transmilenio?

Las vías se entregarán antes del Mundial de Fútbol. Quedarán pendientes algunos espacios públicos y estaciones. De todos, el Grupo 3 (Confase) es el que tiene más baja ejecución.

¿Quién se va a quedar con el ‘chicharrón’ del IDU?

La alcaldesa está actuando con el mayor rigor. Yo le dije que actuáramos con independencia de los contratistas y sin afanes partidistas y ella aceptó esas condiciones. Si eso sigue así, el IDU podrá seguir adelante, porque hay ahí funcionarios buenos que esperan a alguien que los oriente sin el desgaste que sufrimos los que vamos tomando decisiones.

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