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hace 13 horas

El cine rojo inunda las pantallas chinas

Una mega producción de esta zona del mundo invita a celebrar la trayectoria del Partido Comunista Chino. Para lograrlo restringió el estreno de Transformers 3 y Harry Potter y las reliquias de la muerte 2.

Una campaña del gobierno chino que pretende conmemorar el 90° aniversario de la fundación del partido comunista ha logrado que la audiencia asista masivamente a ver Beginning of the Great Revival: The Founding of a Party ("El inicio del gran renacer: La fundación de un partido"). La película, que se centra en el nacimiento del comunismo y que pretende enaltecer la historia del Partido Comunista Chino, PCCh, ha logrado retrasar el estreno de los dos últimos éxitos taquilleros de Hollywood: “Transformers 3” y “Harry Potter y las reliquias de la muerte 2”. La jugada no es más que la estrategia para que la película local no compita contra las extranjeras.

“El deber patriótico” ha sido el gancho que el gobierno ha utilizado para lograr que miles de alumnos de escuelas primarias y secundarias y centenares de trabajadores de grandes empresas asistan a ver masivamente la película. Dirigida por Samping Han y Jianxin Huang, junto con un elenco de ciento ochenta actores reconocidos en la industria del cine nacional de ese país, la cinta narra los acontecimientos ocurridos en China entre la caída de la última dinastía Qing, en el año 1911, y la celebración del primer congreso del PCCh, en julio de 1921.

Para asegurar la asistencia a la epopeya propagandística y hacerla más atractiva a las nuevas generaciones, los directores han decidió utilizar modernas técnicas de producción e incluso la han distribuido en formato IMAX. La censura también ha sido clave para afianzar el éxito, pues las críticas negativas en los medios de comunicación (sobre todo en internet) han sido bloqueadas por las autoridades. La institución encargada de administrar el contenido de la radio, la películas y la televisión en este país no sólo  promueve el cine nacional sobre el extranjero, sino que ha prohibido escenas que impliquen consumo de alcohol o tabaco, libretos que denigren las figuras de los mártires de la revolución y ha propuesto que se supriman ciertos temas como los viajes a través del tiempo, los relatos mitológicos y fantásticos y la promoción “del feudalismo, la superstición, el fatalismo y la reencarnación.”

“Puedes intentar controlar los mecanismos y los incentivos que hacen que la audiencia quiera ir a ver una película, pero al final del día el público va a encontrar la manera de ver lo que realmente quiere” dice Kevin Lee, vicepresidente de programación de dGenerate Films, una distribuidora de cine independiente chino.  La censura, las prohibiciones y la propaganda que recibe la película por parte del gobierno han sido criticadas por miles de columnistas en Occidente. Sin embargo, los chinos continúan en su empeño de difundir su historia “a su manera”.