El clan Mubarak, bajo arresto

Inicialmente la detención será por 15 días, mientras el expresidente egipcio se recupera de sus dolencias cardiacas.

Cuando un juez interrogaba al expresidente egipcio Hosni Mubarak por enriquecimiento ilícito y la muerte de 800 personas durante las manifestaciones en su contra en la Plaza Tahrir, el Faraón comenzó a sentirse mal. Respiraba con dificultad, no podía mantenerse en pie y sudaba profusamente. Su esposa, Suzzane, pidió que lo trasladaran al hospital de Sharm el Sheij, la ciudad al sur de la península del Sinaí en donde Mubarak y su familia se refugiaron luego de la caída del gobierno. El diagnóstico médico fue una crisis cardíaca que hoy lo tiene en un estado delicado.

A pesar de eso, la Fiscalía egipcia ordenó su detención por un periodo de 15 días y también la de sus dos hijos, Alaa y Gamal. Mubarak permanece en el tercer piso del hospital de Sharm el Sheij bajo estricta vigilancia. Según fuentes médicas, su estado de salud es “inestable” y se rehusa a alimentarse y beber tras haber sido informado de que el interrogatorio continuará en los próximos días. Mubarak fue ingresado en una sala del hospital reservada a las personalidades con guardaespaldas.

Sus dos hijos están presos en la cárcel de Tora, a las afueras de la capital egipcia, donde están recluidos varios representantes del régimen de Mubarak. Gamal era dirigente del Partido Nacional Democrático (PND) y antes de las revueltas se preparaba para suceder a su padre en la presidencia, ambición que su madre, Suzanne, respaldaba activamente, según  cables filtrados por Wikileaks.

Por su parte, Alaa, hijo mayor de Hosni Mubarak, de 49 años, dejó a su hermano la tribuna política y se dedicó a hacer una próspera y discreta carrera en los negocios, principalmente inmobiliarios, con escasas apariciones en público. Los dos están acusados de haber incitado a disparar contra los manifestantes durante la sublevación popular.

Desde el 28 de febrero, tres días después de la caída del clan Mubarak, la Fiscalía emitió una orden contra la familia en la que se les prohibía abandonar el país. La disposición legal también bloqueó dinero en efectivo, propiedades inmobiliarias, acciones y capital invertido en bancos y empresas. A pesar de que Hosni Mubarak aseguró en el último discurso antes de renunciar que no tenía dinero depositado en el extranjero, Suiza le congeló varias cuentas y la agencia británica antifraude le abrió una investigación sobre su patrimonio en el Reino Unido.