El comienzo de las bacrim en San Andrés

Cable fechado en 2008 muestra la guerra que empezaba a fraguarse por el tráfico de drogas en la isla y que hoy es alarma para las autoridades. El comandante de la Fuerza Naval manifestó que los raizales cambiaban combustible por droga.

Las tensiones entre raizales —nativos de la isla de San Andrés— y continentales —personas que llegan a la isla en busca de trabajo—, sumadas a una tasa de desempleo del 30% que aún se mantiene, quedaron evidenciados en un cable enviado por la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, como las principales razones por las cuales hace tres años empezó a dispararse la delincuencia y el narcotráfico en la región. Una problemática que en 2010 dejó como saldo 24 homicidios y cientos de panfletos amenazantes. En 2008, año en que fue escrito el cable, sólo se habían perpetrado cuatro asesinatos.

El cable comenzó en tono amable. El gobernador del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Pedro Gallardo, —suspendido el pasado 8 de junio por la Procuraduría General de la Nación por el manejo inadecuado de residuos en el hospital departamental—, empezó comentando a oficiales de la Embajada que desde 2007 y por decisión de la Corte Internacional de Justicia la isla había quedado como propiedad de Colombia, manifestando además que los raizales tenían la ilusión de que el departamento se convirtiera en un país independiente.

Seguidamente, el presidente de la Cámara de Comercio, Larry Zogby, dijo que la condición de la isla como puerto de libre comercio era un arma de doble filo, ya que los habitantes tenían tantos carros que se estaba volviendo imposible movilizarse de un lado a otro. Larry Zogby insistió en que el destino de la isla, hoy perturbado por la incursión de las bandas criminales de ‘Los Rastrojos’ y de ‘Los Paisas’, era el turismo y subrayó que en sólo seis años éste había crecido un 30%; un porcentaje que podía ser atribuido al designio que dio la Unesco a la isla en 2000 como patrimonio de la biosfera.

Sobre el crecimiento del turismo, el gerente del aeropuerto de San Andrés, Ramón Emiliani, explicó que el 25% de los turistas que visitaban la isla eran extranjeros y que se esperaba que este número creciera de 5 a 10% cada año. Emiliani manifestó que creía que por medio del nuevo acuerdo civil de aviación, firmado entre Estados Unidos y Colombia, se fijarían vuelos directos entre los dos países para fomentar el comercio.

Por su parte, Gallardo aclaró que los raizales, orgullosos de su pasado bucanero, se encontraban en permanente tensión con los continentales que venían a la isla para buscar empleo y que eran dueños de los hoteles más lujosos de San Andrés. El gobernador aprovechó para resaltar que la cultura contrabandista que se dio en la región en los años noventa y que exportaba electrónicos de Estados Unidos a Colombia por bajos precios, era un atavismo proveniente de su ascendencia pirata.

Gallardo
insistió en que los locales estaban en permanente disputa con los continentales porque entraban a trabajar por bajos salarios y no protegían el medio ambiente. Sin embargo, el gobernador dejó claro que la violencia en el departamento no sólo se daba por el problema entre las comunidades, sino también por el desempleo, especialmente de los pescadores artesanales, y el narcotráfico, que estaba haciendo de la isla un destino atractivo para desmovilizados de Justicia y Paz que encontraron en la región un paso fácil para el tráfico de estupefacientes.

El secretario de Pesca y Agricultura del archipiélago, Marcos Robinson, dijo que el desempleo se daba por la incursión permanente de pescadores de otras regiones a las aguas de la isla, sumado a la contaminación por el exceso de combustible. A esto, Gallardo agregó que se iba a crear un programa de guardia marina para ayudar a proteger las aguas del archipiélago y también para contribuir con la lucha contra el desempleo en la isla.

El gobernador, volviendo sobre el tema de la delincuencia, dijo que estaba preocupado de que la violencia afectara el índice de turismo en la región. Así, el comandante del Departamento de la Fuerza Naval, almirante Henry Blain, manifestó que San Andrés se había convertido en un punto de tránsito estratégico para el tráfico de drogas y que, aunque se estaban haciendo esfuerzos para la detección e interceptación de barcos cargados de estupefacientes, era difícil vigilar las cien millas cuadradas de agua perteneciente a la isla.

Blain también explicó que los raizales, a falta de empleo, hacían citas con los dueños de los botes cargados de estupefacientes para llenar sus tanques con gasolina y así intercambiar combustible por dinero o droga. Gallardo aclaró que ya estaban trabajando con Acción Social para implementar un programa de rehabilitación para los locales que se encontraran delinquiendo.

Tres años después la situación ha ido empeorando. El miedo reina en la isla y la violencia, marcada por el mando de alias Chiqui, jefe de ‘Los Rastrojos’, y alias El Mello, comandante de ‘Los Paisas’, se traduce en la disputa para controlar las rutas de transporte y comercialización de narcóticos. No en vano, el representante a la Cámara para San Andrés, Jack Housni, expresó que los desmovilizados han hecho de la región el centro de su economía y el norte de su guerra.

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