El contrato de 'aseo' huele mal

Trabajadoras del Capitolio ganan menos del salario mínimo legal, no tienen vacaciones y son contratadas por prestación de servicios.

Trabajadoras de servicios generales del Congreso de la República denuncian malas condiciones laborales. Jornadas de trabajo que se extienden por encima de las 12 horas, sueldos que no alcanzan el mínimo, contratos por prestación de servicios que les obligan a pagar su salud y pensión e intermitencia laboral que les niega el derecho a acceder a periodos de vacaciones, son algunas de las irregularidades que ocurren en el “recinto de la democracia”.

Las señoras de aseo, que pidieron mantener su anonimato por temor a represalias, manifiestan su inconformismo y plantean que “nos pagan $800 mil y con eso tenemos que pagar pensiones y salud, que son $180 mil. Añádale a esto que nos consignan un mes después, por ejemplo, empezamos a trabajar el 1 de julio y firmamos contrato el 8 del mismo mes, Nos robaron ocho días de salario. Además, el pago llegó 23 días después”, denunció una de las trabajadoras.

“En algunos casos nos han hecho contrato por 15 días, sobre los que tenemos que pagar los mismos $180 mil de salud y pensión, así que el sueldo queda en menos del salario mínimo”, añadió otra trabajadora. Según cuentan, las empresas intermediadoras, que son las encargadas de la contratación, las cambian constantemente y nunca alcanzan a cumplir el año, por lo que tampoco tienen derecho a vacaciones.

En el Congreso trabajan 38 mujeres que esperan que en los próximos días les extiendan el contrato. El proceso de contratación con el cual se adquiere el servicio de aseo y cafetería de Senado y Cámara es de $2.450 millones y debía ser adjudicado esta semana, pero varias irregularidades, denunciadas por el presidente de la Cámara, Simón Gaviria, obligaron a que el pasado miércoles se declarara desierta. Un responsable de llevar a cabo el proceso licitatorio es el director administrativo y financiero de la Cámara de Representantes, Jairo Jaramillo, de quien las trabajadoras de aseo no tienen un buen concepto.

El presidente de la Cámara de Representantes, Simón Gaviria, sostuvo que ya está al tanto de la situación y están buscando la formalización laboral de los empleados del Congreso. “Vamos a prohibir la contratación mediante cooperativas de trabajo. Lo justo es que quien hace las leyes sea consecuente con éstas y que les brinde las mejores condiciones laborales a sus empleados”, afirmó.

Por ahora, la licitación que entrega el jugoso contrato del aseo en el Congreso de la República está parada y las empleadas de servicios generales esperan a que en el recinto donde se deben defender los derechos de los colombianos, hagan lo propio con ellas.