El Corte Inglés y su conquista colombiana

Con operaciones en el país desde hace 12 años, este conglomerado español desempeña un papel vital en la portabilidad numérica.

Las caras sonrientes invadieron el jueves pasado al exclusivo club bogotano Metropolitan. Políticos, funcionarios públicos, altos ejecutivos, periodistas. Todos aplaudieron enérgicamente cuando Diego Molano Vega, ministro de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TIC), hizo oficial la llegada al país de la portabilidad numérica móvil: la ley que permitirá a los colombianos trasladarse de operador celular conservando su número telefónico.

Las cámaras se centraron en él, en los tres directivos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), Simón Gaviria (presidente de la Cámara de Representantes y gestor de la ley) y en José Miguel de la Calle, superintendente de Industria y Comercio, los hombres que tienen (y tuvieron) sobre sus hombros la implementación exitosa de este proceso.

Y al fondo del salón, un hombre alto, de traje gris, corbata verde y cabello cuidadosamente peinado, sonreía diferente. La suya era una sonrisa de completa satisfacción.

Se trata de Rafael Pérez Mata, director general y representante legal en el país de Informática El Corte Inglés, entidad que desempeña un papel crucial en todo este proceso: no sólo debe coordinar y supervisar que los 900.000 traslados que la CRC espera para 2011 se realicen sin traumatismo alguno, también debe proveer la logística para que los usuarios (nacionales o internacionales) se enteren de que el número al que llaman ha sido portado.

Sus funciones también incluyen la administración de la base de datos que contiene el historial de cada uno de los traslados, a la cual sólo tendrán acceso operadores y reguladores.

“Nos enteramos del proceso cuando se publicó la ley, hace cerca de dos años. Y como ya teníamos experiencia en otros países en cuanto a la administración de la base de datos, nos interesamos en los detalles”, comenta Pérez Mata, y añade que su empresa decidió apostarle al proceso tras comprobar que el mercado colombiano y el español, donde realizan las mismas funciones, son muy parecidos tanto en volumen como en la aplicación de la portabilidad.

A su favor jugaron también las experiencias exitosas que aplicaron en otros mercados de la región, como el dominicano, peruano, mexicano y brasileño. Un factor determinante que sirvió para que la empresa se hiciera con la licitación para prestar ese mismo servicio en Colombia.

El negocio se selló a finales de septiembre de 2010. En cuestión de horas, las oficinas ubicadas en el número 112 de la Calle Hermosilla, en Madrid (España), se llenaron de júbilo: una de sus empresas se había hecho con un negocio redondo en una de las economías que comenzaban a brillar con luz propia en el mundo.

Porque Informática es sólo una de las 22 piezas que conforman el rompecabezas llamado Grupo El Corte Inglés, uno de los conglomerados comerciales más grandes del mundo. Las cifras oficiales más recientes, que corresponden a su año fiscal 2009 (de marzo de ese año a febrero de 2010) certifican ingresos por 16.356 millones de euros y un beneficio neto de 639 millones de euros. Números que, sin embargo, no cuentan con el glamour de mejores épocas.

Afectado por la crisis financiera de 2008, el grupo debió soportar un descenso del 5,8% en sus ventas a raíz de la contracción del consumo en España, la primera vez en su historia que registró una disminución en este rubro. La situación también los obligó a hacer recortes en otras áreas: eliminó 1.815 trabajos temporales y redujo sus inversiones en 41% al igual que los gastos de personal, que cayeron 5,5%.

Pero aún así, su facturación sigue siendo la segunda a nivel mundial en el formato de grandes almacenes. El récord de ventas que logró en 2008, con 18.000 millones de euros, fueron el punto máximo de una historia que se inició en 1935 con la apertura de una pequeña tienda en Madrid que vendía vestidos para niños. Su autor es Ramón Areces, un asturiano que para la época regresaba desde Cuba, donde aprendió los secretos de las tiendas por departamentos.

A pesar de que el país comenzaba a vivir los años oscuros de la Guerra Civil, El Corte Inglés comenzó a erigirse en uno de los comercios más importantes de la España franquista con la apertura de nuevas sucursales y la apuesta por el formato de ventas por departamentos. Para 1966, Areces, quien empezó a trabajar en la tienda como dependiente, asumió la presidencia de la marca con la muerte de su benefactor.

En ese momento, la firma comenzó a escribir sus días con letras doradas. De los abarrotes y el vestuario pasó a la venta de libros, seguros, viajes, propiedades inmobiliarias y productos financieros, todos bajo el mismo techo y a través de las firmas que tienen el sello El Corte Inglés.

El mismo que comenzó a conocerse en Colombia a finales de los años 90. “Como empresa tecnológica del Grupo El Corte Inglés, estamos presentes desde hace 12 años, cuando implantamos nuestro sistema de archivo documental en el Archivo General de la Nación. Además, hemos desarrollado proyectos educativos para la Alcaldía de Bogotá y de apoyo de procesos en la Secretaría de Educación de Medellín. Hoy seguimos en el avance de nuestras soluciones de gestión documental y de portales de comercio electrónico en otras entidades privadas del país”, explica Pérez Mata.

Su hermana, Viajes El Corte Inglés, ingresó al mercado local en 2009 con la firma de un convenio con Avianca para dinamizar el turismo binacional a partir de sus 19 vuelos semanales entre Colombia y España. Un ejercicio al que se le añade la firma del contrato para administrar la base de datos de la portabilidad numérica, el cual tiene una extensión de cinco años, prorrogable por otros cinco.

Tanto el precio como el costo de las inversiones son un auténtico misterio. Así lo resume Pérez Mata: “No hay una cifra cerrada porque se invierte continuamente tanto en infraestructura como en recursos humanos; éstos van muy en función de los servicios a prestar, los cuales, a su vez, van en función del número de traslados. Según nuestros cálculos, dentro de aproximadamente dos años será cuando habremos nivelado ingresos y gastos”.

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