El domingo de Ramos fue el pasado domingo

El arquero embajador fue la gran figura del partido al salvar por lo menos cinco opciones claras de gol en la primera parte. Ante Once Caldas, Pereira ganó después de 34 fechas.

Los goles no se merecen, se hacen. Santa Fe los mereció ayer en el clásico bogotano número 262 de la historia, pero Millonarios fue el que los hizo para imponerse 2-0, consolidarse entre los ocho mejores del torneo y dejar a su tradicional rival con muy pocas posibilidades de seguir peleando por clasificar a la siguiente fase.

Durante la semana el presidente de Santa Fe, César Pastrana, les pidió a los hinchas azules que llegaran en gran masa al estadio El Campín para el clásico capitalino. Y se hizo realidad: hubo más azules que rojos en las tribunas.

El mal clima no espantó a los visitantes. Tampoco a un menor número de seguidores albirrojos, quienes se unieron en una sola garganta para ovacionar al diez cardenal, Ómar Sebastián Pérez, ausente hasta el pasado domingo en el Apertura por una lesión. En la primera etapa, mientras el argentino tuvo aire para correr, quedó claro que Santa Fe es uno sin el 10 y otro con él en el campo.

El Pelado hizo saltar como nunca en este torneo a los aficionados albirrojos con sus pases, asistencias y sapiencia en el rápido gramado de El Campín.

De la mano de Pérez Santa Fe creó cinco opciones claras de gol en la primera mitad, todas bien resueltas por el arquero Nelson Ramos, la gran figura del compromiso.

Millonarios, en cambio, no reflejó en la cancha su posición en la tabla y llegó muy poco a predios de Agustín Julio.

Pero en la segunda parte la historia fue diferente. Pérez se quedó físicamente y Santa Fe perdió la claridad, mientras su rival aprovechó las fallas defensivas y se puso arriba en el marcador.

Fue en los 55 minutos cuando Édison Toloza intentó habilitar a Juan Esteban Ortiz. Daniel Torres y Juan Diego González se confundieron y dejaron la pelota a merced del volante paisa embajador, quien enfrentó al arquero Julio y con gran tranquilidad definió a un costado.

Los rojos trataron de reaccionar, pero Pérez, quien se estrenaba en el torneo luego de superar una delicada lesión, ya no pedía la pelota para armar a su equipo.

Aún así, Léider Preciado tuvo el empate en un mano a mano con Ramos, tras un garrafal error del venezolano Alejandro Cíchero.

Justo después de esa acción llegó el segundo tanto albiazul. Rafael Robayo se robó una pelota en la mitad de la cancha y le metió un pase preciso a Wilson Carpintero, quien se acomodó perfectamente y definió al costado izquierdo de Julio.

Ahí terminó el partido, pues Santa Fe, anímicamente golpeado por haber merecido más, se dedicó solamente a tirar pelotazos, bien rechazados siempre por Cíchero, José Mera y el arquero Ramos.

En la tribuna el clásico también fue azul. Había más de 20 mil personas en El Campín y el 60% eran hinchas de Millonarios.

Por eso al final los jugadores celebraron con ellos y dieron una semivuelta olímpica. No era para menos, en la última década el dominio cardenal en los duelos entre los equipos bogotanos ha sido notorio, por lo que la victoria embajadora, aparte de cortar una  racha de tres años y ocho meses sin ganarle a su tradicional rival, lo deja  muy mal en la tabla, con apenas seis puntos en nueve partidos y pocas opciones reales de seguir peleando por un cupo entre los ocho.

Claro que el gran acontecimiento de la jornada fue la victoria del Pereira sobre el Once Caldas. El colero del campeonato le ganó al líder y acabó con una serie de 34 partidos sin conocer la victoria en el torneo colombiano.