El duro azotar de los tornados

La temporada de tormentas ya deja más de 200 muertos y el sur del país se prepara para afrontar nuevos temporales.

Lo peor estaba por venir. La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA), lo había advertido la semana pasada, cuando una seguidilla de 62 tornados dejaba 47 muertos tras azotar sin clemencia el estado de Carolina del Norte. Lo peor estaba por venir porque las previsiones del clima daban a entender que este año Estados Unidos padecería la temporada de tornados más fuerte de las últimas dos décadas, el lapso que precede al verano, entre marzo y junio, y que anualmente deja una media de 70 víctimas mortales en el sur y el este del país.

Pues lo peor ya está llegando. Ahora la cifra de muertos se establece en 150 por encima de la media anual y Alabama está siendo el estado más golpeado por las tormentas: allí, 128 personas han muerto  y al menos 270.000 se encuentran sin suministro eléctrico debido a los daños causados por los vientos fuertes y lluvias de granizo con trozos de hielo hasta del tamaño de pelotas de béisbol.

Además de Alabama, los estados más afectados durante las tormentas de los últimos tres días han sido Misisipi y Tennesse. "Aunque puede que no sepamos todavía la amplitud de los daños, ya que la situación durará unos días más, seguimos muy de cerca las fuertes tormentas en nuestro país y estamos dispuestos a seguir ayudando a todos los ciudadanos afectados", aseguró el presidente Barack Obama, quién decretó el estado de emergencia para estas zonas.

El Servicio Nacional de Meteorología (NMS) alertó sobre un posible desplazamiento de los temporales hacia Georgia, y el área comprendida entre Luisiana y Nueva York, en donde se han presentado algunas tormentas. El NMS estableció en 164 el número de tornados que hasta el momento han afectado a Estados Unidos en las últimas semanas, una cifra que solo fue superada en 1974, cuando la temporada dejó 300 muertos. No obstante, El administrador de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, en inglés), Craig Fugate, advirtió a los estados del sur que se preparen para nuevos desastres y temperaturas extremas. Este año se podría establecer un nuevo y triste récord.

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