El enigmático hombre de la cámara

Vincent Moon, realizador audiovisual famoso en la web, visita Colombia buscando nuevos músicos y ritmos.

De entrada, Vincent Moon, director francés que se hizo famoso por sus películas sobre música publicadas en el portal web La Blogoteque, parece un viajero perfecto. Lo delata una mochila golpeada y vieja con enorme con un computador adentro. Tiene puestas unas alpargatas, luce una gruesa bufanda en el cuello y una especie de boina en la cabeza. Tiene lo que algunos llamarían un estilo, que lo distingue claramente de la multitud colombiana.

Pero su condición de alienígena no le ha impedido meterse en las entrañas del país para conseguir esa música que para él es desconocida, que no se escucha en las fiestas europeas, ni tiene la aprobación de grandes disqueras. ¿Por qué? Porque ya se cansó de filmar “grupitos indie que sólo cantan en inglés”. Ahora a Vincent Moon le interesa mucho más el movimiento transversal de la música, esa que ya no tiene que pasar por el norte para ser válida. Eso es lo que viene a buscar.

Hace más de seis años fue uno de los creadores de la página web La Blogoteque, por la que han pasado miles de músicos, en su mayoría independientes. Aunque uno de los hitos que marcó la historia de esta plataforma virtual fue la participación del grupo R.E.M. en las filmaciones. Ahora es conocida por melómanos, artistas y personas interesadas en todo el mundo.

Desde un comienzo Moon quiso especializarse en usar lenguaje cinematográfico para hablar de la música y de cómo ésta se relaciona con un espacio. Por eso sus videos no tienen casi nada de diálogos, por eso el contenido (musical) está ligado siempre al movimiento de la cámara, a los planos y los colores. Por eso, se escoge un lugar cotidiano, de forma espotánea y se filma a los músicos interpretando ahí sus instrumentos sin grandes artificios ni equipos de sonido.

“Ahora me llegan montones de archivos de personas que hacen videos del estilo de La Blogoteque, pero si no fuera por lo que las personas escriben, yo no tendría ni idea en qué lugar se ha filmado. Las que se están usando cámaras tienden a homogenizar las imágenes actuales”.

Él lo llama la cultura del 5D (refiriéndose a la cámara Canon de este nombre). Explica que su relación con la cámara ha sido mucho más espontánea y experimental que la mera utilización de una tecnología sin ningún trasfondo.

El recorrido geográfico se fue delineando mientras él iba aprendiendo a hacer su cine. ¿Y la internet cómo entra en el juego? “Siempre es una herramienta, nunca es el fin. Hay quienes dicen que yo hago películas para internet, pero no es cierto. Yo hago películas y utilizo la internet en todos los momentos del proceso. Pero las hago por mí”.

Esa necesidad a veces neurótica por una libertad expresiva es lo que lo ha distanciado de su proyecto inicial. Por eso su resolución terca y para algunos ilógica de abandonar La Blogoteque, de iniciar proyectos como Petite Planetes, un sello discográfico cuya intención es precisamente mostrar esa música desconocida. Por eso su decisión de recorrer Brasil y Colombia filmando nuevos músicos y nuevos ritmos.

Comenzó recorriendo las costas de Guapi, en el Pacífico colombiano. Luego subió hasta el Caribe y esperó paciente en Santa Marta hasta tener permiso para entrar a la Sierra Nevada. “Me sorprendió muchísimo la música de los indígenas de la Sierra. También la voz del chamán con el que tomé yagé cerca de Bogotá”.

Su viaje duró dos meses. A diferencia de otras de sus travesía, esta vez no viajaba solo. Lo acompañaba un grupo colombo-argentino llamado Lulacruza, quienes consiguieron todos lo contactos en las comunidades por medio de músicos locales como Teto Ocampo, Urián Sarmiento y Rocío Medina.

¿De dónde saca la plata? Moon cree en el intercambio. Por eso va a donde es invitado, intercambia una conversación, un taller o una conferencia por estadía y comida. Así ha viajado libremente por el mundo. Cuando necesita dinero para la filmación y los pasajes, hace lo que hizo esta vez con Lulacruza, lo consigue por internet. Usa páginas como Kickstarter.com, donde las personas pueden donar dinero para que su amado director siga detrás de la cámara, transformando, a su modo, la forma de hacer cine.

Cantos pacíficos de Guapi

Aunque no pudo visitar el interior del río Napi por motivos de seguridad, Moon quedó enamorado de la música y los cantos de la Costa Pacífica de Colombia. En esta comunidad pudieron experimentar la fiesta de San José y los cantos fúnebres de la zona.

Tierras sagradas de la Sierra

La música que más impactó a Moon fue la de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada. El sonido de las flautas hizo de su estadía en tierras arhuacas una experiencia increíble para el cineasta.

Carnaval de Barranquilla

Este fue el primer lugar que visitó Vincent Moon junto con el grupo musical Lulacruza. Querían experimentar las vivencias de uno de los carnavales más importantes del país, tan conocido por su música y sus expresiones culturales.