El fútbol suramericano al revés

La vida de los favoritos Uruguay, Paraguay y Brasil, pende de un hilo: sumar en sus próximos partidos.

La máquina de fintas y gambetas, Neymar, no ha sido prendida aún. La lámpara mágica de Ganso no ha sido frotada todavía. Los goles y la precisión quirúrgica de Diego Forlán, al parecer, nunca llegaron a Argentina. Brasil, Uruguay y Paraguay, las mismas que con orden táctico y voluntad colonizaron, junto a Argentina los cuartos de final de Sudáfrica 2010 para el continente, hoy están naufragando en aguas perdidas; son ahora unas desplazadas a causa de selecciones como las de Perú y Venezuela, hasta antes de la Copa América, unas tercermundistas en el mundo del fútbol actual.

Las selecciones de Brasil, Paraguay y Uruguay, lideran con dos puntos la clasificación, pero la de los mejores terceros. Y además de que son saludados desde arriba por Colombia, Chile, Perú y Venezuela –equipos ya clasificados-, no han mostrado su mejor cara. Decir que han enamorado a sus naciones, sería inoportuno y pretencioso.
En Brasil, las nuevas figuras dirigidas por Mano Menezes no han podido engranar como lo hace cada uno en sus clubes. Sobran los dedos de la mano para rescatar algo de este combinado auriverde.

“Cada jugador tiene que demostrar por qué está en Brasil. Esto no es una vitrina”, aseguró el capitán Lucio, refiriéndose a los jugadores más jóvenes de su selección. El hombre del Inter de Milán, aunque confía en clasificar, asegura que falta más compromiso por parte de sus compañeros: “El símbolo en el pecho es más importante que el nombre escrito en la espalda. Representamos una nación”.

Claro, siguen dependiendo de sí mismos y si superan este miércoles (7:45 p.m.) a Ecuador, podrán acceder incluso como primeros del grupo B, dependiendo del resultado entre el líder Venezuela y Paraguay.

Uruguay, entre tanto, ha sido víctima de la desesperación. Ante Perú, disímil a la contundencia que mostró hace un año en Sudáfrica, fue indeciso en el área rival, inexacto para concretar goles y de ahí a que sólo lleve dos anotaciones en los dos partidos que ha disputado. Ese temido ataque Suárez-Forlán-Cavanni, es simplemente una bestia que aún duerme.
Este lunes se cumplió un año desde que el capitán Diego Forlán fuera elegido como el mejor jugador del Mundial. Pero su aniversario no podrá ser festejado, hasta que selle su clasificación, si supera este martes (7:45 p.m.) a México.

En el caso de Paraguay, todo gira alrededor de lo que pudo ser, del triunfo que no fue. Del “y si…”. Si Fred no hubiera convertido el gol en los últimos minutos tal vez a Gerardo ‘Tata’ Martino le hubiese resbalado que el colombiano Wilman Roldán lo haya expulsado por mala conducta desde la línea de cal.

Si sus dirigidos no le hubieran perdonado la vida a los brasileños no afirmaría con tanta bronca que: “Me predispongo mal cuando lo veo (Roldán). Mi problema es con él porque es un muy mal árbitro”. Si Roque Santa Cruz y compañía hubieran ganado con ese 2-1 que parecía lapidario para las aspiraciones brasileñas, hoy serían líderes y Haedo Valdez no estuviera pidiendo el apoyo de los hinchas para el partido de este miércoles (5:15 p.m.) ante Venezuela en Salta: “Va a ser una final para nosotros y necesitaremos del apoyo de nuestro público”.

No será una odisea la clasificación. Es alcanzable, al menos en el papel. Pues Venezuela, Ecuador y México, a priori son inferiores a los paraguayos, brasileros y uruguayos. Pero como esta Copa es a prueba de lógicas…