El fiscal de los primos Nule

La historia de un abogado caucano que hizo política con el M-19 y el Partido Liberal, pasó por la Procuraduría y la Corte Suprema en los tiempos duros de la parapolítica, y hoy es uno de los alfiles de la gestión de la fiscal Viviane Morales.

El país habla hoy de los Nule y su multimillonaria defraudación al Estado. Pero desde que se conoció que los polémicos empresarios llegaban a Colombia, la sociedad está pendiente del fiscal que tiene en sus manos la suerte inmediata del caso. Y este destino histórico le correspondió al abogado caucano de 52 años, Germán Pabón Gómez, un jurista tan disciplinado y estudioso como controvertido en su devenir profesional. Para la muestra, su candidatura a la Gobernación del Cauca en 1991, apoyado por el otrora grupo guerrillero M-19.

De esta aventura política poco o nada se habló públicamente, hasta que en medio del escándalo de la parapolítica se vino a saber que oficiaba como magistrado auxiliar del también fogoso exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia Yesid Ramírez Bastidas. En ese momento, contradictores del alto tribunal intentaron descalificarlo argumentando que había sido exguerrillero y de la noche a la mañana no podía representar neutralidad judicial. También de cara al país, Germán Pabón señaló que lo suyo no era “guerrillerismo casacional”.

Como suele suceder, fue un paisano suyo, además sacerdote, quien terminó ventilando el pasado del abogado payanés, poniendo en circulación una carta en la que aseguró que existía una foto que daba fe del compromiso de Pabón con el antiguo grupo insurgente, a través de un abrazo a una hermosa guerrillera armada hasta los dientes. El entonces magistrado auxiliar Germán Pabón tuvo que aclarar que nunca fue guerrillero y que sólo formó parte del Comité de Diálogo Departamental que apoyó el proceso de paz del M-19.

En cuanto a la fotografía con la guerrillera del M-19, admitió que sí existió, pero que fue un acto momentáneo en medio del entusiasmo por la paz. Un hecho que ni alcanzó a ser un acto delictivo ni tampoco “un abrazo ilegal”. De paso recordó que llegó a la instancia de apoyo social al proceso de paz con el grupo insurgente en trance de desmovilización porque había cumplido labores como abogado del Comité Regional Indígena del Cauca y porque hasta septiembre de 1988 se desempeñaba como secretario de Gobierno de su departamento.

Sin embargo, como hoy, en ese momento a muchos no les gustó su acercamiento con los guerrilleros en tránsito hacia la paz y no faltó quien expresara su desacuerdo arrojando un petardo contra su casa. A Pabón no le quedó otro camino que el exilio, que aprovechó para hacer un doctorado en derecho penal en la Universidad Complutense de Madrid. Cuando regresó a Popayán, en 1991, ya era un personaje público y en una alianza suprapartidista fue ungido como candidato a la Gobernación del Cauca por la Alianza Democrática M-19.

Lo derrotó su coterráneo y amigo Temístocles Ortega, y él regresó a su condición de docente y abogado penalista. Pero ya no como un desconocido en el terreno político, sino como un activo dinamizador de la controversia regional. La prueba es que le quedaron suficientes amigos en el M-19 como Ramiro Lucio, Carlos Alonso Lucio, Camilo González o Antonio Navarro, y otros cuantos en el liberalismo, a tal punto que en 1994 formó parte de una lista al Congreso, respaldando a otro peso pesado de la política caucana: Aurelio Iragorri.

Pero en vez de seguir por los vericuetos de la política, vino la propuesta que le cambió el rumbo. El entonces procurador Carlos Gustavo Arrieta lo designó procurador judicial y, gracias a su buen desempeño, repitió en las administraciones de Orlando Vásquez y Jaime Bernal, esta vez como delegado en lo penal. Estuvo en el Ministerio Público hasta el año 2000, luego se mantuvo un lustro en el litigio, la cátedra y la escritura de siete libros, y después volvió al Poder Judicial como auxiliar del hombre que lo derrotó en 1991: Temístocles Ortega.

Cuando al magistrado Ortega se le acabó el tiempo en el Consejo Superior de la Judicatura, el magistrado Yesid Ramírez se lo llevó a su despacho en la Corte Suprema de Justicia. Y los que saben de las épocas duras de la confrontación entre el gobierno Uribe y el alto tribunal, conocen que el entonces magistrado auxiliar Germán Pabón fue clave en lo suyo: el derecho penal. Dejó fama de que, literalmente con lupa, revisaba cada palabra que escribía y que en sus cuitas privadas no ahorraba sus comentarios de naturaleza política.

Brillante en sus apreciaciones, de buena oratoria, amigo de consultar con sus asesores hasta el último renglón de sus providencias y aún más entusiasta por transmitir a sus segundos su afición por la historia, el derecho y la política, su paso por la Corte Suprema de Justicia no fue en vano. Pero a la hora del ascenso, como a su similar Iván Velásquez, los votos de sus superiores no le dieron el respaldo. Estuvo postulado al cargo de magistrado titular en 2010, pero ni su experiencia ni su condición de catedrático en cinco universidades fue suficiente.

Entonces vino otro giro del destino. Tras la elección de Viviane Morales como fiscal general de la Nación y en reemplazo de Alfonso Triana, el abogado Germán Pabón fue designado fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia. Y de entrada le tocó el chicharrón mayor. El pasado 15 de febrero recibió el expediente más coyuntural: el caso Nule. Un mes y medio después ya tiene a tres exfuncionarios detenidos y a los Nule cantando lo divino y lo humano. Pero Pabón sabe que el buen norte de este proceso es vital para el país.

La sociedad clama justicia y de antemano se sabe que el caso Nule va para largo. El propio Pabón ha dicho que por ahora lo suyo se limita al carrusel de la contratación en Bogotá, pero que hay 14 procesos más donde los Nule son los sindicados. De un buen arreglo judicial que no dé la sensación de laxitud, pero que al mismo tiempo fortalezca la majestad de la justicia, depende la credibilidad de la Fiscalía. Y esta tarea está en manos de un abogado caucano a quien le siguen cobrando ser cercano del M-19 cuando se decidió a hacer la paz.

Las primeras decisiones en el proceso

El primer paso fue tomar una investigación que no avanzaba y darle forma. En pocos días, el contralor distrital Miguel Ángel Moralesrussi, la exdirectora del IDU Liliana Pardo y el exsubdirector jurídico de la misma entidad Inocencio Meléndez fueron sindicados de diversos delitos. Hoy están detenidos.

Después empezó la negociación con los Nule, precedida por la decisión de la Fiscalía de imputarles cargos por cinco delitos: peculado por apropiación, cohecho, fraude procesal, falsedad documental y concierto para delinquir. Ya con los Nule en Colombia, lo que se vive hoy es una Fiscalía que actúa contra el delito.

En este proceso, el liderazgo ha estado encabezado por el fiscal Germán Pabón, a quien públicamente el juez Juan Pablo Lozano felicitó por su claridad conceptual en la presentación de los cargos. Pero no puede cantar victoria. Lo más difícil está por verse y lo que espera la sociedad es justicia sin contemplación a los corruptos.