El lío para entrar a la final

"Señor, ¿no me hace un favor? Me vine desde Montevideo en el ferry. Llegué acá y no consigo una entrada para la final. ¿No me hace entrar?".

La plegaria, que no encuentra respuesta en el atónito interlocutor, se produce en la puerta del hotel Intercontinental, ahí mismo donde ese hombre, envuelto en una bandera de su país, le ruega al periodista un tiquete para la final. Como si uno, por más que tenga colgada la credencial debajo del mentón, pudiera hacer magia a la hora de entrar a la cancha. Lo cierto es que lo que no abundará es un lugar para el duelo entre uruguayos y paraguayos en el Monumental. Lo que faltarán son localidades para vender. A la AUF le dieron 5.700, de las cuales 1.000 fueron repartidas entre los jugadores.

Y al presidente de la entidad de la calle Guayabo, Sebastián Bauzá, le molestó mucho. “No puede ser que nos den el 10% de la capacidad del estadio”, disparó con bronca. Lo cierto es que hay posibilidades de conseguir tiquetes. Basta con meterse en Mercado Libre o alguna de las otras páginas de venta on-line.

Las populares se ofrecen a 320 pesos, cerca de US$80, casi cuatro veces más de lo que costaban al momento de ser puestas a la ventanilla. Claro, hubo muchos argentinos vivos que compraron un montón de pases creyendo que la selección de Messi, Mascherano y compañía estarían el 24 de julio sobe el césped de la cancha de River Plate en el partido definitorio.

Ellos, ahora, son los dueños de la pelota. Y ofrecen a diestra y siniestra a uruguayos y paraguayos desesperados por formar parte de esa final que será histórica. Para uno o para otro. Y nadie, claro, se quiere quedar afuera de la fiesta.