El lado oscuro de la Ley 100

La crisis del sistema tiene su génesis en decisiones equivocadas, como la de la autorregulación, que presume que cada entidad defenderá el bien común sobre sus propios intereses.

El sistema de salud se ha transformado en el tema más sensible de la política pública. Apenas ayer la opinión pública debatía una emergencia soc  ial motivada por el excesivo crecimiento de los recobros al Fosyga y hoy asiste estupefacta a las alegaciones sobre un tramado de corrupción en los recobros al sistema.

Sin pretender minimizar los nefastos efectos derivados del uso indebido de los recursos públicos, es hora de abordar la causa del “desmadre” del sistema de salud: la ausencia de una regulación efectiva desde el Estado. Esto posibilita toda clase de rentas regresivas consecuencia de posiciones monopólicas, integraciones con sobreprecios, transferencias de riesgo al Gobierno, inducción de demanda, cartelizaciones sobre los precios y, por supuesto, la corrupción. Cuando llega la intervención de entidades ya los efectos negativos suelen ser abrumadores.

Desde 1958 Selma Mushkin describió las imperfecciones de los mercados de salud y el papel del Estado en anticipar sus efectos negativos. El diseño de la Ley 100 fue tremendamente progresivo al mejorar la cobertura y acceso a los servicios de salud, esa ha sido su fortaleza. Pero fue sustancialmente limitado al implantar mercados privados en un sistema de salud sin asegurar una rectoría sólida desde el Estado.

 Todo arrancó del errado supuesto de la autorregulación: que los sujetos de regulación (municipios, EPS, IPS y profesionales) congregados en el antiguo Consejo Nacional de Seguridad Social, antepondrían, en sus decisiones, el bien común sobre sus propios intereses. Eso fue de supina ingenuidad. La función primaria de los agentes económicos es generar rentas para sus accionistas o promotores, y esos intereses no se alinean unívocamente con el bienestar. El segundo error consistió en asumir que al fijar un precio a la unidad de pago per cápita (UPC) para un Plan de Beneficios explícito (POS), todos los demás incentivos se alinearían. El tercero, y estructuralmente el más grave dada la autorregulación, es que la información no sería sustancial.

Ahora estamos pagando las consecuencias. La planeación y vigilancia del sistema se continúa haciendo con información provista desde los propios vigilados. Ahí tenemos los resultados: manipulada o no, una información sin cadena de custodia y control desde el Estado nunca será confiable. Al final quien controla la información consolida poder de mercado.

Transcurridos 15 años y con la misma estrechez de concepto se generó una Comisión Reguladora en Salud (CRES), vulnerable y técnicamente raquítica. Es encomiable que la Superintendencia de Industria y Comercio enfile finalmente sus baterías para proteger a los consumidores. Sin embargo, el problema arranca en la estructura y no en las actuaciones de personas e instituciones.

El actual gobierno tiene la oportunidad de poner coto, de una vez por todas, asumiendo la rectoría. Ya sea incorporando esa función en el Minprotección o creando una Agencia Regulatoria de Salud, e implantando un modelo regulatorio acorde con las prioridades y necesidades del sistema de salud.

Debe partirse del reconocimiento de que los mercados de salud son imperfectos, que se deben intervenir los incentivos para la generación de rentas a partir de un andamiaje regulatorio sustentado en información confiable y en la evidencia técnica disponible. No es justo con los colombianos que cada nuevo escándalo de corrupción en el sector de la salud se transforme en otra cortina de humo que oculte las verdaderas raíces del problema.

El debate en twitter

  @ agudelo_irma  El robo a la salud y al sistema pensional debe ser declarado “delito de lesa humanidad”. Luchemos por esta propuesta.

    @senadorguevara  SaludCoop, el primer eslabón del robo a la salud de los colombianos y el resultado de la Ley 100 de Uribe y compañía.

    @ jhendez  SaludCoop pasó de ser un próspero grupo a un pulpo con tentáculo de corrupción.

    @tataochoa  Sr. presidente @JuanManSantos, espero que con la intervención del Estado en SaludCoop, que es mi EPS, no la resulten volviendo un Sisbén.

    @ LILIWARRIOR  #SaludCoop, la cortina de humo perfecta para que el pueblo olvide los grandes personajes involucrados con los #Nule.

    @ Libretadeapunte   Esperemos que el Sr. Palacino siga en Colombia y responda por sus acciones u omisiones en SaludCoop o que el DAS sea capaz de evitar su fuga. 

    @CHAVEZU   Los que protestan en favor de #SaludCoop son todas esas personas que atienden mal al usuario o pacientes cuando solicitan un servicio.

    @ bacteriaopina Me dicen que ya no le dicen “SaludCoop” sino “RoboCoop”. 

    @ dicolmo  Francamente no sé qué me indigna más: inversiones de #Nule, de #SaludCoop o indolencia del pueblo.

    @Chao Uribe  Los órganos de control están en mora de investigar a los peces gordos de SaludCoop y del Min de la Desprotección Social. 

    @ dianitadpm  El servicio en atención de SaludCoop es excelente, la falla es en el área administrativa.

    @ sinoheeliasCDL  Ya va. ¿SaludCoop no es la EPS que maneja Seguros La Equidad? 

      #soyespectador

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