El matrimonio de Liza y Mar

Llegó la hora cero para la decisión de la Corte Constitucional respecto al matrimonio de parejas del mismo sexo.

Liza García es abogada, colombiana, tiene 29 años y está casada con Mar Gallego, de 28, española. La ceremonia civil, la fiesta, el baile, fueron en España, donde el matrimonio de parejas del mismo sexo es legal desde 2005. Liza describió así su unión para el periódico Desde Abajo:

“El día en que me anunció el Juzgado que podía contraer matrimonio con mi compañera, tuve dos sensaciones opuestas. Por un lado, una alegría inmensa por lograrlo después de un largo proceso (más por mi condición de extranjera que por mi orientación sexual), de pasar por filtros donde demostrábamos que éramos pareja, que nos amábamos y que deseábamos constituir matrimonio como parte de nuestro proyecto de vida. Y, por el otro, una tristeza inmensa de ver cómo se estaban garantizando mis derechos, pero en un país lejano al mío”.

Esa misma sensación sigue presente hoy, cuando Liza García habla desde la sala de su casa en el barrio Palermo, Bogotá. A su lado está Mar. Se conocieron en la ciudad de Cadiz, en el sur de España, cuando ambas eran alumnas de un máster en estudios de género. Se conocieron en el país que había ganado la mayor lucha por la igualdad  de la comunidad LGBTI, con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la presidencia en 2004.

Las palabras del nuevo mandatario en su discurso de investidura son hoy una especie de himno para ellos: “Lo diré con claridad: homosexuales y transexuales merecen la misma consideración pública que los heterosexuales, y tienen el derecho a vivir libremente la vida que ellos mismos hayan elegido. Modificaremos, en consecuencia, el Código Civil para reconocerles, en pie de igualdad, su derecho al matrimonio”, dijo enfático Zapatero. “En España lo que posibilitó esto es que había voluntad política para hacerlo. En cambio en Colombia la Corte Constitucional le está dando mucha cabida a las opiniones externas, desconociendo que estamos hablando de un derecho, y el derecho no es de opiniones”, dice Mar Gallego, quien ejerce como periodista.

En abril de 2010 Liza y Mar formalizaron su relación. “Más que por el ideal romántico del matrimonio, lo hicimos porque era la posibilidad de ejercer otros derechos —cuenta Liza García—. Si en España decidiéramos tener hijos, serían de las dos. Todo lo que venga en esta unión es de ambas, somos una familia”. En Colombia, en cambio, son sólo una “pareja de hecho” en  unión libre, que después de dos años de convivencia tiene derechos patrimoniales, a herencia, a seguridad social y a pensión, no inmediatamente como lo manda el matrimonio. Y la opción de los hijos ni siquiera está en discusión.

En el mundo

La discusión sobre el matrimonio homosexual está en la agenda mundial. “Hay una tendencia internacional creciente al reconocimiento de este derecho, tanto por vía legislativa como por decisiones judiciales”, dice Rodrigo Uprimny, director del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad. Enumera a Holanda y Argentina, que lograron la aprobación por ley, y a los estados de Massachusetts y Ohio, en Estados Unidos, que lo hicieron a través del Tribunal Supremo. En este último grupo menciona también a Ontario, Canada, y Sudáfrica. “La tendencia del Derecho Internacional es a decir que tiene que haber razones imperiosas y necesarias para que a una persona la traten distintamente. Si no hay esas razones, lo otro es discriminatorio”, asegura Uprimny. El último ejemplo es la reciente aprobación en Nueva York.

En Colombia la lucha por los derechos de las parejas homosexuales comenzó a tener un aire de victoria en 2007, cuando por demanda ciudadana se comenzaron a reconocer sus derechos patrimoniales. Luego fueron las pensiones, alimentos, salud, vivienda y subsidios. Pero la primera demanda, que reclama la unión matrimonial, llegó el año pasado de la mano del abogado Felipe Montoya. El fallo de la Corte Constitucional señalaba errores de forma en la demanda.

Nuevamente fue presentado el recurso, firmada por Colombia Diversa y DeJuSticia, en la que se corregían las fallas señaladas por el alto tribunal. “Ya la Corte no puede eludir el tema por problemas de forma, tiene que tocar el fondo, que es el concepto de familia. Nosotros argumentamos que sí hay familia porque a pesar de que el Artículo 42 dice que ésta se constituye por  un hombre y una mujer, también señala que puede ser por la voluntad responsable de conformarla. Y aquí se está hablando de las madres cabeza de familia y personas solteras que adoptan. Esas son formas de familia, como lo son las parejas del mismo sexo”, asegura Germán Humberto Rincón Perfetti, de la asociación internacional de abogados de gays y lesbianas.

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