El mensaje de los muertos

Dos mil restos óseos y todo tipo de objetos de los siglos XIX y XX serán presentados este viernes como resultado de la excavación arqueológica más grande en América Latina, hecha en el Cementerio Central.

Fueron casi tres años. Días enteros de excavación, algunos soleados, pero otros con  lluvias insistentes que escondían aún más los huesos en el pantano. Meses sin descanso exhumando los  restos de dos mil bogotanos que permanecían en el globo B del Cementerio Central y que habían sido enterrados allí  desde 1870 hasta 1970. Tres años sacando de la tierra una buena  parte de la historia de los habitantes de  la Bogotá republicana.

Hoy durante toda la mañana, el Centro  Bicentenario: Memoria, Paz y Reconciliación de la Secretaria de Gobierno y  el Equipo Colombiano de Investigaciones Antropológicas Forenses (Eciaf), encargado de la exhumación, presentará sus hallazgos: los restos de cerca de 2.000 bogotanos y cientos de objetos que también viajaron a sus tumbas; fotos, vestigios de ropas, accesorios y hasta prótesis dentales. Cada pieza convertida en pistas invaluables  para entender  cómo vivían los bogotanos en parte de los siglos XIX y  XX.

Más allá de los libros, de las imágenes y hasta de los recuerdos, son los muertos los que esconden la memoria de los pueblos, y el  equipo de antropólogos forenses  lo sabe. Por eso, la idea es conformar una colección de referencia para investigadores y estudiantes y buscar los recursos para hacer un análisis más especializado de las piezas para acceder a información  como la dieta de los bogotanos, sus enfermedades y el promedio de vida, entre otros.

La muestra que se abre hoy no sólo recoge piezas simbólicas de la estética,  con  los trajes de las diferentes épocas y las formas y materiales de  los ataúdes,  accesorios que hablan de creencias y rituales, sino además   piezas quirúrgicas  reveladoras de los  procedimientos médicos.

“Estos restos nos permitirán reconstruir la forma en la que vivían los bogotanos en un período determinado, hacer un perfil  psicosocial del pasado de la ciudad con datos nunca antes analizados”, dice Karen Quintero, antropóloga forense encargada de la excavación.  

Opinión similar tiene     Camilo Rojas, uno  de los 20 antropólogos que participaron en el proceso y  quien está convencido de que a través de la exposición que se inaugura hoy se empezará a construir una historia con los mensajes de los restos. “Se trata de la más grande exhibición del pasado  de los bogotanos, que servirá de puente a los ciudadanos para que  lo relacionen con su actual entorno”.

Volver a los muertos

La tierra del globo B del Cementerio Central, en la que desde 1970 no se enterraba ningún cuerpo y que se había convertido en un campo verde con el pasto desordenado,  sin ninguna lápida que identificara a sus moradores,  empezó a removerse con el fin de sacar  todos los restos  que seguían allí para dar paso  a la  construcción del Centro Bicentenario: Memoria, Paz y Reconciliación  liderado por la Secretaría de Gobierno Distrital (ver recuadro).

Karen Quintero, quien ha recogido su experiencia recuperando desaparecidos del conflicto,   asegura que   la idea era respetar la memoria del espacio antes de proceder a crear el edificio. Hasta hace apenas unos meses, Quintero, vestida de overol, botas para el pantano y un casco, escarbaba con sumo cuidado cada una de las tumbas.

La excavación, hecha en un área de 3.600 m²  es la más grande  en arqueología histórica que se haya realizado en América y una de las más importantes en el mundo.

En esta zona del Cementerio Central, utilizado tradicionalmente por los habitantes más humildes de la capital, fueron diversos los enterramientos encontrados: desde tumbas tradicionales, hasta  fosas colectivas, en los que se hallaron 10 cajones en un sólo espacio, probablemente usados en casos de epidemias.

De los desaparecidos del 9 de Abril de 1948 no pudo encontrarse nada. Según Rojas, no hay registros de ese día en el libro necrológico y ningún resto tiene signos de violencia por armas de fuego o proyectiles. Hasta ahora, nadie ha llegado al cementerio a reclamar los restos que hoy serán expuestos para toda la ciudad.

Con la colección reunida, el equipo buscará  un lugar para alojar los restos y después proceder al análisis. Ahora se trata de empezar a escribir una historia de los bogotanos en el pasado, que nunca antes ha sido contada.

Un museo para la memoria

Si todo sale como está planeado, desde abril de 2012 Bogotá contará con un nuevo espacio para dignificar la memoria de  las víctimas del conflicto armado. Se trata del  Centro Bicentenario: Memoria, Paz y Reconciliación, que desde hace algunos meses está siendo construido en el globo B del Cementerio Central.

El proyecto, liderado por la Secretaría de Gobierno Distrital, con el fin de rememorar los 200 años de independencia,  busca crear  un gran  museo de la memoria, con toda la información de las víctimas del conflicto y de la violencia política desde 1948 hasta la fecha. Será una especie de museo   en el que se promueva el respeto por los derechos humanos.

 Aunque  el Centro ya cuenta con un espacio virtual desde el 2010, donde desde ya se ha hecho una amplia recopilación de información,  sólo hasta el próximo año estará terminado el edificio que, según Darío Colmenares, coordinador del proyecto, contará con la  base de datos de víctimas de crímenes de Estado más grande del país. La idea, de acuerdo con Colmenares,  es que  todos  los ciudadanos tengan acceso a esta información.

El Centro Bicentenario, es un  espacio para reflexionar acerca del pasado del país y  para empezar  a  tejer un futuro en el que no haya cabida para la impunidad ni para el  olvido.

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