El meollo del TLC

Los altibajos de un acuerdo que está en medio de una disputa interna en Estados Unidos y que mantiene en vilo a Colombia.

El miércoles de esta semana el Gobierno colombiano se despertó con la noticia de que estaba esperando desde hace ya casi cinco años cuando se firmó el TLC: la Casa Blanca y el Congreso llegaron a un acuerdo que destrabaría la aprobación del Tratado. 48 horas después la esperanza se nubló cuando los republicanos boicotearon lo que hubiera sido la primera votación del acuerdo que, si bien no tenía valor real, era el medidor de apoyo y marcaría el comienzo del trámite legislativo. ¿Qué pasó?

“No vinieron. Ahora hay que seguir en el proceso, continuar moviéndonos con esto”, le dijo a El Espectador el senador demócrata Max Baucus, presidente del Comité de Finanzas del Senado, donde iba a ser la votación. Baucus se la jugó toda por el TLC. Pasó de no tener una posición pública de apoyo al Tratado, a mover a su bancada para que lo hicieran, tras la llegada del presidente Santos al poder. Le gustó el cambio de tono del nuevo gobierno frente a los derechos humanos y los sindicatos. Desde un viaje que hizo a Colombia, en febrero de este año, se volvió uno de los principales motores del Acuerdo en el Senado, donde su partido, el demócrata, es mayoría.

Eso sí, Baucus apoya el TLC siempre y cuando los republicanos aprueben el TAA. Ahí está el meollo del asunto: el TAA es una ley que subsidia a los trabajadores estadounidenses que pueden verse afectados por la competencia internacional, fruto del libre comercio. En inglés se llama “Trade Adjustment Assitance”. Los trabajadores son la base electoral de los demócratas y el presidente Obama necesitará su apoyo en votos y dólares para su reelección. Por eso, “necesitamos los Tratados de Libre Comercio, pero también el TAA”, como le dijo Baucus a este medio.

La mayoría demócrata en el Senado y la republicana en Cámara llegaron a un acuerdo en TAA. Pero a la minoría republicana en Senado no le gustó lo negociado. En esa cámara un solo legislador tiene la facultad de demorar un proceso de aprobación si no está de acuerdo con él.

Muy astutamente, en su plan para destrabar los TLC pendientes, Corea del Sur (en adelante Corea), Colombia y Panamá, el senador Baucus amarró el TLC de Corea —que casi todos los republicanos apoyan— al TAA, buscando garantizar su aprobación. Esta maniobra enfureció a los republicanos que ante la disyuntiva de votar a favor de este Tratado con TAA incluido y no votar, optaron por boicotear la reunión.

El Tratado de Corea tiene un valor político clave para Obama: por su insistencia en desarrollar arsenal nuclear y por la ideología de izquierda de su gobierno, el vecino Corea del Norte representa una amenaza para Washington y, por consiguiente, proteger a Corea del Sur y ayudarlo es prioridad. Por eso, ligarle el TAA fue una astuta jugada.

Lo que es particular de este escenario es que los republicanos están bloqueando acuerdos que fueron firmados en la era Bush, un presidente de su partido. Además, históricamente son ellos los que respaldan el libre comercio, no los demócratas. Por eso lo que se vio el jueves en el Senado fue “el mundo al revés”.

¿Qué sigue ahora?

Los acuerdos comerciales nunca han sido de fácil proceso en Estados Unidos. El TLC fue firmado en noviembre de 2006. Para nadie es un secreto que despierta polémicas, pero no solamente por lo relacionado con los trabajadores y las violaciones a los derechos humanos en Colombia, temas que con el Plan de Acción de los gobiernos Santos y Obama, si bien no están resueltos del todo, van por innegable mejor camino. El problema ahora es que está capturado en un complejo asunto de política interna estadounidense y nadie sabe a ciencia cierta si será destrabado o no.

“Veo muy difícil que esto se destrabe antes de agosto. La administración Obama está tratando de complacer a los sindicatos y no hay certeza de que se pueda confiar en la Casa Blanca ahora”, opina el analista del Instituto Cato Juan Carlos Hidalgo. “Había un compromiso de Obama con Colombia. El TAA no formaba parte de ese acuerdo verbal que hizo con Santos. Lo veo muy negativo”, reitera.

Por su lado, el economista Isaac Cohen, colaborador permanente de CNN, afirma que “la decisión de los demócratas de incorporar el TAA está complicando la decisión. Los republicanos se niegan a considerar cualquier medida que signifique un aumento de gasto, sobre todo hasta que haya un acuerdo sobre el endeudamiento del gobierno. Pero tengo la sensación de que si logran llegar a un acuerdo sobre presupuesto, podría haber acuerdo hacia el final del verano”.

Los legisladores están sumidos en otra pelea campal y es la del límite de la deuda de Estados Unidos, que llega a su tope de US$14,3 trillones. Esa negociación es el epicentro de la atención en el Capitolio por estos días.

El Congreso sale al receso de verano el viernes 5 de agosto. En un panorama favorable, el TLC deberá ser presentado a votación por el presidente Obama, en julio, para que —al menos— la Cámara alcance a votar antes de agosto. Obama ha dejado clarísimo que si no hay TAA no presentará los TLC. Esta semana que comienza podría haber votaciones ficticias en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara y, de nuevo, en el de Finanzas del Senado.

Lo cierto es que si no ha pasado nada contundente antes de agosto, las posibilidades del acuerdo se reducirían drásticamente. En septiembre es casi ya final de año y a puertas de un año electoral, como será  2012, un asunto comercial de tanta complejidad difícilmente podría tener luz verde.

Preguntas y respuestas sobre el acuerdo comercial

¿Cuándo se firmó el Tratado?

El Acuerdo de Promoción Comercial entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América (nombre oficial), sus cartas adjuntas y sus entendimientos fueron suscritos en Washington el 22 de noviembre de 2006, aprobado el 5 de junio de 2007 en la Cámara de Representantes y el 14 de junio de 2007 en el Senado, y sancionado por el presidente de la República mediante la Ley 1143 del 4 de julio de 2007.

El proceso de incorporación a la legislación interna colombiana se complementó el 24 de julio de 2010, cuando la Corte Constitucional, mediante Sentencia C-750, encontró acorde con el ordenamiento constitucional del país este Acuerdo, así como la Ley 1143 de 2007, aprobatoria del mismo.

Con igual suerte corrió el “Protocolo Modificatorio” del mismo Acuerdo, firmado en Washington el 28 de junio de 2007, la Carta Adjunta y su ley aprobatoria, así como la Ley 116 de 2007, cuya exequibilidad fue declarada con la Sentencia C-751 del 24 de julio de 2010.

¿Qué falta para que entre en vigencia?

Que el Congreso de Estados Unidos lo apruebe y se lleve a cabo el intercambio de los instrumentos de ratificación por parte de cada una de las partes. Previo este intercambio formal, una vez aprobado el Tratado en el Congreso de EE.UU., se adelanta el proceso de implementación del Acuerdo en Colombia. Este proceso tiene por objeto verificar que se realicen los ajustes normativos tendientes a garantizar que el TLC es compatible con nuestro ordenamiento jurídico. Agotada esta etapa, se hace el canje de notas entre los dos gobiernos y a partir de entonces se cuenta 60 días para que el Tratado entre en vigencia.

¿Qué se espera en materia económica?

El crecimiento de un punto anual adicional en la economía del país y una reducción de dos puntos en la tasa de desempleo, en un período de cinco años.

¿Cuánto vende Colombia a EE.UU.?

En 2010, el 43% de las exportaciones totales de Colombia, correspondientes a US$16.900 millones, se dirigieron hacia Estados Unidos.

¿Cuánto compra Colombia a EE.UU.?

En 2010 las importaciones de Colombia, procedentes de ese país, superaron los US$10.400 millones.

¿Cuánto aumentará el empleo?

Se calcula que una vez el Tratado esté en plena aplicación, abrirá el camino para la creación de 380 mil nuevos puestos de trabajo.

En inversión, ¿qué viene?

En cuanto a la inversión que puede llegar al país, la Corporación para el Desarrollo de la Investigación y la Docencia Económica (CIDE) calculó un incremento superior al 19%, una vez el Tratado esté en plena marcha.

¿Qué pasa sin TLC?

 Estimaciones indican que en un escenario con TLC se obtendría un 40,5% más de comercio, mientras que sin el Acuerdo y sin las preferencias arancelarias que nos venían rigiendo desde 1991, la caída del comercio bilateral alcanzaría el 57,6%.

TLC con Suiza, una oportunidad financiera

Con la entrada en vigencia del TLC con Suiza desde el viernes pasado, el sector financiero es una de las áreas con más potencial, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Cifras de esta cartera arrojaron que Suiza tiene en la actualidad cerca de 330 bancos, 260 firmas aseguradoras y 2.700 fondos de pensiones que generan el 15% del Producto Interno Bruto. A su vez, Colombia abre sus puertas a la creación de fondos de capital debido a que el marco regulatorio existente es considerado como atractivo por el Gobierno.

También el área farmacéutica se verá potencializada con la firma del tratado, debido a que Suiza cuenta con notables clusters farmacéuticos conformados por cerca de 220 empresas. A la cabeza están compañías como Roche, Novartis y Syngenta.

Los acuerdos comerciales en el ‘tintero’

Tener vigentes 12 negociaciones comerciales en total a 2014 (incluyendo las que ya están en marcha) es uno de los propósitos del ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados, para así llegar a 1.500 millones de consumidores con acceso preferencial.

De manera reciente, el Consejo Superior de Comercio Exterior dio su aval para proponer nuevos tratados comerciales con 20 países. En el listado hay algunos como Australia, Japón, Rusia, China, India, República Dominicana, Costa Rica, Egipto, Sudáfrica, Israel, Malasia, Vietnam, Tailandia, Nueva Zelanda, entre otros.

Hasta el momento, como parte de esa agenda, el Gobierno ya concluyó la primera ronda de negociaciones para lograr un acuerdo comercial con Turquía. Además, el próximo 15 de agosto entrará en vigencia el TLC con Canadá, lo cual jalonará las inversiones no sólo hacia el sector minero energético, sino a otras áreas como al papel, las telecomunicaciones y los alimentos.

 

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