El misterio del mercurio

Defensoría del Pueblo exige acciones de la alcaldía en veredas del Mochuelo para evitar afectación a la salud humana.

Por las aguas que beben los habitantes de la vereda El Mochuelo en la localidad de Ciudad Bolívar, al suroccidente de la ciudad, corren de manera intermitente altos niveles de mercurio perjudiciales para la salud. La Corporación Autónoma Regional (CAR) lo sabe desde 2009 y aunque ya pasaron más de dos años desde su hallazgo, esta es la hora en la que ni la misma Corporación —que viene trabajando desde entonces en su búsqueda—, ni la Unidad Administrativa de Servicios Especiales (Uaesp) ni tampoco la Secretaría del Hábitat han podido identificar el agente contaminante del líquido, que actualmente siguen consumiendo más de 3.000 personas en la localidad.

El escándalo estalló en febrero de este año y aunque en ese momento sólo se denunció el hallazgo del metal en el acueducto de Asoporquera en Mochuelo Alto, que abastece a 1.000 personas, se pudo evidenciar que en las aguas del acueducto de Aguas Calientes en la parte baja, con 3.745 usuarios, también había contaminante. En el cabello, la orina y la sangre de varios habitantes de esa comunidad, que fueron atendidos por la Secretaría de Salud, se encontraron niveles del metal hasta 30 veces por encima de lo normal.

En lo corrido del año, no obstante que se hallaron residuos de mercurio, los constantes monitoreos indican que no sobrepasan los límites permitidos para la salud (0.0001 mg por litro). Así lo asegura la CAR, que viene haciendo revisiones constantes en la cuenca del río Tunjuelo, abastecedora de los acueductos.

Sin embargo, para la Defensoría del Pueblo el riego es latente. La presencia del metal puede generar, entre otras complicaciones, cáncer, enfermedades degenerativas y malformaciones. Con el fin de asegurar que no esté en peligro la salud de los habitantes del sector y que tengan acceso a servicios públicos eficientes y oportunos, la entidad está adelantando una investigación después de advertir que es crítica la situación de los acueductos veredales de la localidad.

La secretaria de Hábitat, Juliana Álvarez, tendrá que responderle a la Defensoría en nombre del Distrito, entre otras cosas, por las acciones que ha implementado su despacho frente a la orden de la CAR mediante su Resolución N° 026 de febrero 21 de 2011 de prohibir el uso del agua de los acueductos en actividades que impliquen el contacto directo con la piel o su consumo. Hoy los habitantes siguen utilizando el líquido.

De manera conjunta con la CAR y la Uaesp, la Secretaría de Hábitat viene trabajando en la búsqueda de alternativas para solucionar la problemática. Debido a que no ha sido posible identificar la fuente del metal, Juliana Álvarez, secretaria de Planeación, señala que en menos de tres meses la comunidad contará con dos plantas de potabilización  que serán la  solución definitiva. Por ahora, debido al riesgo, la comunidad de Mochuelo Bajo arrendó una planta para el acueducto de Aguas Calientes, mientras que la Uaesp cumple con la construcción de una nueva planta, que le correspondería debido al impacto del relleno sanitario en la zona.

Luz Marina Urrego es una de las líderes de la vereda Mochuelo Bajo. “La CAR dijo que no podíamos consumir el agua, pero seguimos utilizándola. La alcaldía local nunca nos ha suministrado otra fuente de líquido”, pero el alcalde de Ciudad Bolívar, Édgar Orlando Herrera, se limita a decir que se ha hecho el debido acompañamiento y que las plantas de potabilización están en proceso de licitación.

Son muchas las hipótesis que han surgido desde que aparecieron las primeras muestras del metal,  que se hicieron públicas hace unos meses (ver gráfico). En principio la comunidad pensó que se trataba de un montaje para desplazarlos del lugar, con el fin de ampliar el relleno sanitario de Doña Juana. Los temores desaparecieron cuando esa entidad aclaró que no tenía ningún interés en los terrenos.

También se creyó que el metal provenía de la actividad minera en la zona, de los residuos de fungicidas por la agricultura o de los mismos residuos del relleno sanitario. Hasta el momento nadie ha dado con su verdadero origen. Lo que sí se sabe es que los niveles de mercurio aumentan en épocas invernales.

Pese a que el acueducto de Aguas Calientes contará con la planta de tratamiento provisional por los próximos seis meses, ésta no tiene la unidad necesaria para la remoción del mercurio, la situación es aún peor para  los que consumen el agua de Asoporquera. Cuando todo indica que no será posible encontrar el origen del contaminante, los habitantes piden que se acelere el proceso de implementación de las nuevas plantas de tratamiento, en tanto esperan temerosos que el aumento que han tenido las lluvias en los últimos días no repercuta en un incremento en los niveles de la peligrosa sustancia y vuelvan los problemas de salud por darse un baño o tomar un vaso de agua.

 

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