El misterioso señor Malick

Su ausencia ha creado un mito.

Casi como invocando los pasos del también director Stanley Kubrick o como si se inspirara en las maneras por las que J.D. Sallinger se convirtió en leyenda, Terrence Malick, el reciente ganador de la Palma de Oro en Cannes, por El árbol de la vida, ha construido una fama siendo invisible, rehusándose a las coqueterías de los medios, negándose a dar entrevistas (la última que se le hizo fue en 1970) y evitando a toda costa ser fotografiado.

Por supuesto, un hombre así, que rehúye a través de sus imágenes del mundo de los mortales, no se iba a aparecer por la ceremonia de premiación de uno de los festivales más importantes del cine mundial.

Terrence Malick estudió filosofía en la Universidad de Harvard, en donde dejó ver sus cercanías con las ideas de Heidegger. Fue luego traductor, periodista freelance en la revista Life y también profesor del  Instituto Tecnológico de Massachusetts. Se cruzó luego con el cine,  y en 50 años de carrera sólo ha dirigido cinco películas:  Badlands (1973),  Días de cielo (1978), con la que ganó el premio a  Mejor director en Cannes,  La delgada línea roja (1998), con la que estuvo nominado a siete premios Óscar y con la que ganó el Oso de Oro en la  Berlinale, Nuevo mundo (2005) y la ganadora de este año El árbol de la vida. En la actualidad se encuentra filmando otro proyecto del cual se desconoce el nombre.   

En la versión de Cannes que acaba de concluir, el mundo por fin vio ese filme que el director venía gestando desde 1970 y cuya ambición —retratar la historia entera de la vida, desde los dinosaurios hasta una familia de Texas— sin duda venía alentado aún más los aires de misterio que lo rodean. Para que la película pudiera ser terminada se necesitó el trabajo de cinco montadores  que tuvieron que enfrentarse a kilómetros y kilómetros de celuloide.

 Quienes han trabajado con él lo han descrito como "un hombre normal”, como lo declaró el actor Brad Pitt —uno de los protagonistas de su película y también productor— en una pasada rueda de prensa:  “un hombre capaz de ver la perfección en lo imperfecto”. Este premio y su negativa a  mostrarse en público aumentan la  leyenda que ha hecho de su nombre. Sus fans ya esperan, con la fidelidad que los ha caracterizado, su próximo lanzamiento.

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