El Paraíso, al borde del abismo

Mientras que al norte del barrio El Paraíso, localidad de Chapinero, un deslizamiento dejó tres viviendas a punto de colapsar el pasado sábado, en el sur cinco más están en alerta roja ante la posibilidad de otro derrumbe.

Al norte del barrio El Paraíso, ubicado en la parte alta de la localidad de Chapinero, en Bogotá, el pasado sábado se presentó un derrumbe que dejó tres viviendas al borde del abismo. En el extremo sur, los habitantes esperan la respuesta de las instituciones ante la ruptura de un tubo que ocurrió hace seis meses y ha ocasionado dos deslizamientos. Ahora sus filtraciones, sumadas a la actual ola invernal, han debilitado el subsuelo, que corre un inminente riesgo de deslizarse.

Cuando regresaron a su casa en el norte de El Paraíso, a las 10:00 p.m. del sábado, Floralba Farfán y Emilio Ricaurte escucharon, en medio del aguacero, que en el patio trasero rugía la tierra. Se asomaron para comprobar que el patio ya no existía, se había derrumbado. Esa noche un abismo llegó hasta su puerta trasera y ahora amenaza con seguir entrando.

Los bomberos acudieron de inmediato y ordenaron evacuar a los siete integrantes de la familia Ricaurte y a las familias de otras dos casas que también estuvieron a punto de caer por el barranco. Los evacuados se refugian en viviendas vecinas y esperan que el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) y la Caja de Vivienda Popular les ayuden a pagar un arriendo provisional. Mientras tanto, piensan qué hacer con sus enseres antes de que todo se vaya al vacío.

“Con el próximo aguacero esto se cae”, aseguran los habitantes, y también lo confirmaron los bomberos la noche del derrumbe.

En el extremo sur del mismo barrio, donde limita con la Reserva Forestal del Noroccidente, la situación no es muy distinta, excepto porque el riesgo es inminente desde hace seis meses.

La ruptura de un tubo de 14 pulgadas que conducía aguas lluvias ya ha generado dos derrumbes en el sector. El primero fue en noviembre de 2010 y destruyó una vivienda. El segundo, en febrero de 2011 y destruyó tres. Y el tercero está por venir, el Fopae ya ordenó la evacuación preventiva de cinco casas (tres en la parte baja y dos en la parte alta del cerro) y estableció la alerta roja hasta que se inicien las obras de reparación del tubo.

Pero hasta hoy nadie se ha hecho responsable de las obras. Los habitantes han avisado a la Alcaldía local, al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y al Acueducto. Jorge Achuri, ingeniero ambiental y miembro de la Junta de Acción Comunal, asegura que “unos se pasan la bola a otros y no solucionan el problema. Nosotros mismos hicimos canales para conducir el agua, pero el tubo tiene filtraciones que debilitan el subsuelo y si sigue lloviendo vamos a colapsar”.

El Acueducto respondió que el tubo lo construyó el IDU en 2002, pero no lo ha entregado a esta empresa, por lo cual no es posible adelantar obras. La Alcaldía local insistió en que la responsabilidad es del IDU. Pero el IDU dijo que, debido a que el tubo está sobre la reserva forestal, no es posible hacer obras sin el permiso de la Corporación Autónoma Regional. Este proceso se ha alargado seis meses y hasta este lunes la CAR dijo que si es para una obra de mitigación, el permiso se dará “de inmediato”.

Este martes se reunirán las entidades para coordinar el inicio de las obras. Pero la lluvia no da espera: con cada aguacero los habitantes ruegan por que su Paraíso no se convierta en un infierno.