El pasado sí perdona

El clan Fujimori ganó por punta y punta: Keiko pasará a disputar la segunda vuelta presidencial y Kenji se convirtió en el congresista más votado de Lima.

Se impuso en Perú el escenario más temido por analistas, candidatos y muchos ciudadanos: el próximo 5 de junio deberán escoger a su próximo presidente entre el candidato nacionalista, Ollanta Humala, y la hija del polémico y condenado expresidente Alberto Fujimori, Keiko.

 De nada valieron las advertencias que señalaban que Humala piensa destruir el sistema económico, romper los contratos con las empresas extranjeras y nacionalizar todo lo nacionalizable. Tampoco el escenario de corrupción y autoritarismo que muchos predicen se impondrá si Keiko Fujimori gana. Los fujimoristas salieron el lunes a las calles a defender a su candidata y las políticas de su padre porque, según dicen, “fue Fujimori el que pacificó el país y mejoró la infraestructura de los pueblos más remotos del país, él tenía en cuenta al pueblo”, según gritaban al celebrar el paso a segunda vuelta de Keiko.

Pero la candidata presidencial no fue la única ganadora del clan Fujimori. Su hermano menor, Keiko, se impuso como el congresista más votado de la capital y su partido político, Fuerza 2011, triplicó sus curules en el Congreso. Según explicó el analista de la Universidad de Lima, Mario Balbi, “todo esto es un castigo a la clase dirigente, que se olvidó de los peruanos más necesitados, aquellos que viven en la pobreza. Ellos fueron los que dieron el golpe en esta oportunidad”.

A pesar del resultado, Augusto Álvarez Rodrich, columnista del periódico La República, aseguró que hay frustración y decepción en un sector importante de la población. “La gente siente que laidato nacionalista, Ollanta Humala, y la hija del polémico y condenado expresidente Alberto Fujimori, Keiko.

 De nada valieron las advertencias que señalaban que Humala piensa destruir el sistema económico, romper los contratos con las empresas extranjeras y nacionalizar todo lo nacionalizable. Tampoco el escenario de corrupción y autoritarismo que muchos predicen se impondrá si Keiko Fujimori gana. Los fujimoristas salieron el lunes a las calles a defender a su candidata y las políticas de su padre porque, según dicen, “fue Fujimori el que pacificó el país y mejoró la infraestructura de los pueblos más remotos del país, él tenía en cuenta al pueblo”, según gritaban al celebrar el paso a segunda vuelta de Keiko.

Pero la candidata presidencial no fue la única ganadora del clan Fujimori. Su hermano menor, Keiko, se impuso como el congresista más votado de la capital y su partido político, Fuerza 2011, triplicó sus curules en el Congreso. Según explicó el analista de la Universidad de Lima, Mario Balbi, “todo esto es un castigo a la clase dirigente, que se olvidó de los peruanos más necesitados, aquellos que viven en la pobreza. Ellos fueron los que dieron el golpe en esta oportunidad”.

A pesar del resultado, Augusto Álvarez Rodrich, columnista del periódico La República, aseguró que hay frustración y decepción en un sector importante de la población. “La gente siente que la han puesto en la encrucijada de un callejón oscuro en el que debe elegir entre dos opciones que le producen temor, incertidumbre y gran preocupación”.

Sergio Bendixen, experto en temas políticos, le dijo a la agencia EFE que el resultado llevaba a una situación bastante irónica, pues el país latinoamericano con mayor crecimiento económico, de mayor progreso en muchos sentidos, “ahora tiene que elegir entre la hija de un dictador y un candidato que representa a la extrema izquierda”.

Entre triunfos y derrotas de su padre

Keiko Fujimori, de 35 años, siempre ha estado a la sombra de su padre. En 1994, a los 19 años, se vio lanzada en forma abrupta a la vida política cuando Fujimori y su esposa, Susana Higuchi, se separaron. El presidente le propuso a Keiko ser primera dama, que pese a no ser un cargo oficial, le dio visibilidad.

Luego, a los 30 años y con un padre en medio de una batalla judicial por delitos contra los derechos humanos y por haber montado una terrorífica red de corrupción, se convirtió en la congresista más votada. Desde ese puesto se dedicó a defender el legado de su padre, cuyo gobierno siempre ha calificado como “el mejor en la historia de Perú”.

Los analistas explican que su votación es producto de una parte de la población que defiende ciegamente la obra del expresidente Alberto Fujimori, que con mano dura derrotó a la guerrilla de Sendero Luminoso y acabó con la hiperinflación. “Fujimori supo llegar a los pueblos más remotos del país con polémicos programas sociales, que los demás gobiernos olvidaron y que hoy son los que reclaman que Keiko vuelva al poder”, aseguró Mariela Suárez, experta en temas políticos de Lima.

Ahora la pregunta que ronda en el país es, si ella gana, qué pasará con Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel como autor intelectual de dos matanzas que costaron la vida a 25 personas.