El reino de los tabloides

Luego del cierre de 'News of the World', por su triste protagonismo en las escuchas ilegales, los británicos se refugiaron pronto en otro periódico. Una oferta muy diversa.

Dan vive en el mismo edificio que yo en Londres, en uno de los tradicionales conjuntos que construyeron sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial. En la vecindad todos lo conocemos, porque arregla bicicletas en el patio y pone música a reventar los domingos. Tiene dos perros pitbull, se viste con sudadera y toma cerveza desde las 11 de la mañana. Saluda con un sonido, “ioai”, que quiere decir “¿are you alright?” (¿estás bien?). Es, para meterlo en un estereotipo, un fiel representante de la cultura que los ingleses, sin tapujos, llaman la working class: esos que viven de su equipo de fútbol, que van al mismo pub todos los días, que viven del Estado. Y que leen los periódicos de Rupert Murdoch.

Dan compra The Sun tres veces por semana y hasta hace dos semanas compraba News of the World todos los domingos. Los lee, dice, porque le dedican ocho páginas al día al fútbol inglés: rumores de transferencias, resultados, vida privada de los jugadores... Su opinión sobre las escuchas de News of the World que desataron un escándalo político y periodístico sin precedentes en la historia de los medios universales es indiferente: “Los periodistas siempre han sido unas ratas que pasan por encima de cualquiera para conseguir historias; a mí qué me importa, sólo espero que me informen sobre lo que quiero saber”.

Las escuchas son una anécdota en una historia de tres siglos. Los primeros periódicos que se pueden diferenciar de los panfletos políticos aparecieron hacia 1700. The Courant, London Gazette y News-Letter eran los principales medios de un mercado que, desde el principio, les dio a sus lectores el tipo de información que hizo a Murdoch un gigante del siglo XX: “¿Podríamos reconocer elementos del presente en los periódicos de principio del XVIII?”, se pregunta Andrew Marr en su ensayo sobre historia del periodismo inglés. “Estaban llenos de propaganda política, rumores rebuscados y chismes sucios, ... entonces sí”.

Con la apertura económica, la Revolución Industrial, la alfabetización y el establecimiento del Reino Unido como la primera potencia mundial durante el período victoriano se abrió un mercado de periódicos competitivo y feroz. Así nacieron el Daily Mail, un tabloide de derecha especializado en historias humanas; el Times, un periódico de clase alta conservadora, y The Manchester Guardian, el diario liberal que hoy, trasladado a Londres y llamado The Guardian, tiene a Murdoch en jaque.

Fleet Street es la calle del centro de la capital donde se instalaron estos medios. Allí nació esa cultura del periodismo que se enfoca en lo sensacional y quiebra cualquier código ético —o legal— para conseguir una chiva. “¿Cómo escoge usted sus noticias?”, le preguntaron a Mazer Mahmmood, el periodista de News of the World que se hizo famoso por sus reporterías encubiertas en los ochenta. “La clave está en si la gente está hablando de eso en los pubs”.

El plato fuerte de esta cultura son las peleas entre las celebridades y los periódicos, que son parte de la tradición oral inglesa. Una fue entre Naomi Campbell y el Daily Mirror, por unas fotos que publicaron de ella en un centro de rehabilitación; y otra fue entre Max Mosley y el News of the World, que publicó unas fotos del magnate de la Fórmula 1 en una orgía temática nazi con prostitutas.

Paradójicamente, las regulaciones a los medios en Inglaterra son de las más severas del mundo. Existe, por ejemplo, la figura de la superinjunction, una medida cautelar que impide a los medios publicar información sobre eventos específicos de la vida privada de la celebridad que solicite la medida a la Corona. Este año corrió el rumor de que un famoso jugador de fútbol tenía una superinjunction por una relación extramarital. Todo el país sabía quién era, pero nadie lo publicó, porque era ilegal. Al final se divulgó por Twitter: era Ryan Giggs, jugador del Manchester United.

Josh Clarke tiene 24 años. Su carrera como futbolista del Norwich City se frustró por una lesión de rodilla. Hoy se dedica al periodismo deportivo y trabaja para coral.co.uk, una leída página de apuestas deportivas. Su papá trabaja en transporte y su madre es peluquera. Ellos leen The Sun. Para Josh, las ‘chuzadas’ son “una prueba de lo jodidos que están los organismos de regulación, que urgen una reestructuración. Nunca he confiado en los tabloides, aunque los disfruto, porque son una lectura basura y chistosa. Están lejos de cualquier ideal de periodismo, pero la plata habla. Por alguna razón los periodistas de tabloides son los mejores pagados del país”.

Como periodista, Clarke está indignado con el escándalo, pero lo entiende. Y, al igual que muchos ingleses, incluidos sus padres, le parece normal que todo esto haya explotado. “La gente está indignada, pero les resbala porque no les afecta sus vidas. La mayoría solo está disfrutando del espectáculo mediático”, que incluye ataque a Murdoch en plena audiencia, periódicos hackeados, un exeditor muerto y hasta especulaciones sobre la caída del primer ministro, David Cameron.

El día que News of the World cerró, el domingo 10 de julio, la dirección de internet thesunonsunday.co.uk fue registrada. Los medios empezaron a especular si era una reacción inmediata de News International, la empresa de Murdoch, para llenar el hueco que va a dejar el dominical más leído del país. Sin embargo, James Murdoch afirmó en la audiencia ante el Parlamento que esa posibilidad no ha sido discutida ni es prioridad.

Dave Chapman es el dueño del pub al que voy, el Albion. Se toma 16 pintas de cerveza al día y sabe de fútbol inglés como pocos. En su local, que tiene una clientela fiel y de cierta manera sofisticada, compran el Guardian y el Express. ¿Y por qué no compran el Sun?”, pregunté. “Acá no vamos a hablar de eso”, respondió con tono de regaño.

La ausencia de News of the World sólo afectará a los periodistas que despidieron y, a duras penas, al propio Murdoch. La oferta de dominicales es tan suculenta y diversa que la demanda por ese tipo de información sensacional se va a satisfacer rápido. Dan, por ejemplo, se pasó al Sunday Mirror, un tabloide de tradición laborista. The Express on Sunday es otro de los grandes, especialista en realeza, y el Mail on Sunday tiene el monopolio de la población mayor. Y ni hablar de los periódicos de alta gama, como The Observer —hermano The Guardian–, The Times, de Murdoch,– y el Independent on Sunday –el más liberal de todos–.

Internet les dio menos duro a los impresos británicos que a los norteamericanos, porque acá la cultura del periódico está demasiado arraigada. Hay un periódico para cada estrato social y cultural. No es como en Estados Unidos, donde el sistema funciona por suscripciones y los grandes títulos son monopolios de sus ciudades. Por el contrario, hablamos de gente que, camino al trabajo, compra en el quiosco el periódico que en su portada tenga la información que le importa. Con tanta competencia, a la que hay que incluir los periódicos gratuitos que se distribuyen como pan, la posibilidad de figurar es difícil y de ahí el origen de esta cultura donde la chiva justifica los medios. En Inglaterra el lector tiene la razón.

La prensa escrita en cifras

Los diarios más fuertes

‘The Sun’, diario perteneciente a News Corporation (de propiedad del magnate Rupert Murdoch, también expropietario de ‘News of the World’), es el de mayor circulación en el Reino Unido con cerca de 2,8 millones de ejemplares al mes. Le siguen Daily Mail (2 millones) y Daily Mirror (1,1 millones).

La competencia disfruta

Desde el 10 de julio, fecha en la que ‘News of the World’ fue clausurado a raíz del escándalo por las ‘chuzadas’, sus antiguos competidores han sido beneficiados. ‘The Sunday Mirror’ incrementó sus ventas en 730.000 ejemplares y ‘People’ en aproximadamente 400.000.

Los líderes mundiales

De acuerdo con ‘The Economist’, los diarios más leídos del mundo son ‘Bild Zeitung’ (Alemania) con 2,9 millones de ejemplares al mes; ‘ The Sun’ (Reino Unido) con 2,8; ‘The Daily Mail’ (Reino Unido) con 2,1 millones; ‘Nikkan Sports’ (Japón) con 2,0 millones y ‘Tokyo Sports’ (Japón) con 1,8 millones.

¿Quién heredará el éxito popular de Murdoch?

La pregunta que muchos se hacen en el Reino Unido es: ¿Quién será el verdadero heredero del imperio sensacionalista de Rupert Murdoch? Cerrado el News of the World, hay varios tabloides que hacen fila para ocupar ese primer lugar en el que por muchos años permaneció el dominical.

Pero Murdoch no está dispuesto a perder semejante pedazo de la torta (News of the World era el más vendido de los domingos, con 3,8 millones de ejemplares) y, según se ha conocido, está preparando el lanzamiento de un nuevo periódico, cuyo nombre sería The Sun on Sunday, una edición dominical de The Sun, del mismo grupo News International. Según se dio a conocer, como siempre a través de rumores, el periódico estará listo a mediados de agosto, coincidiendo con el comienzo de la temporada de fútbol. Por lo pronto, las ventas las acapara The Sunday Mirror, que ha incrementado sus ventas.

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