El renacer de una leyenda

'Renacer de Tupac Amarú' nació en un laboratorio y se convirtió, como su padre, en uno de los ejemplares más admirados del país.

Olvidado en algún rincón del criadero La Ponderosa, Nicolás Peña encontró un termo de nitrógeno con unas pajillas de semen congelado del legendario ‘Tupac Amarú’. El caballo del millón de dólares, el consentido de Gonzalo Rodríguez Gacha, el único capaz de hacer la figura del ocho hacia delante y hacia atrás con la misma destreza.

Presintiendo el valor de lo que tenía en sus manos, este joven que desde los dos meses ya estaba montado encima de maravillosos ejemplares del criadero de Jesús Peña, su padre, y que se encontraba finalizando sus prácticas como médico veterinario pidió la autorización al responsable del criadero, Guillermo Kling, de utilizar las pajillas.

Quizá porque en La Ponderosa sólo se criaban caballos de paso fino y no de trocha como ‘Tupac Amarú’, o  por cosas del destino, esta solicitud no resultó complicada. Fue así como 12 años después de la muerte de este  ejemplar nació ‘Renacer de Tupac Amarú’. Su llegada a este mundo no sólo se consideró un acontecimiento  por tratarse de un animal de semejante pureza, sino porque su nacimiento fue fruto de los avances de la ciencia.

De hombres y caballos

2007. Cali. Nicolás Peña conoció un lugar que cambió el rumbo de su vida profesional y el destino de ‘Renacer de Tupac Amarú’. Era un criadero en el que por alguna extraña razón, patología o lo que llaman causas clínicas, varias yeguas no podían reproducirse. Se trataba de animales con un altísimo valor genético, pero que prácticamente se volvían inservibles al ser declarados estériles. Y Nicolás se propuso rescatarlos.

Contento, aunque sin tener idea de lo que debía hacer, recurrió a la asesoría de alguien de confianza, de un familiar, del doctor Elkin Lucena, director científico del Centro Colombiano para la Fertilidad y Esterilidad Humana, responsable del nacimiento de la primera bebé probeta de América Latina. Lucena le confirmó que era posible extrapolar los procedimientos que se usaban en las personas a los caballos. Después de tres años de investigación, finalmente lograron obtener embriones con técnicas de reproducción in vitro.

Tradición familiar

Jesús Peña también nació entre caballos. Su papá, el abuelo de Nicolás, fue un cirujano que tuvo un sentimiento especial por estos animales, una fascinación que parece tener el poder de heredarse de una generación a otra.

Hoy, además de ser el propietario de la primera clínica colombiana de reproducción asistida en equinos, junto con su hijo Nicolás y la veterinaria y docente de la U. de la Salle Liliana Chacón (ver recuadro), Jesús Peña es el presidente honorario de la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Paso y Fomento Equino. También es un aguerrido defensor de este mundo de los caballos, que para él injustamente se ha estigmatizado por cuenta de los grandes capos.

“El caballo es símbolo de poder, de belleza. Por eso los narcos querían tener el mejor”. Tal vez por esa percepción, que consideran equivocada, de quienes relacionan a los caballos con la mafia es que ninguno de los Peña quiere recordar aquella vez en la que ‘Renacer de Tupac Amarú’ se perdió. Durante más de un año y medio estuvo lejos de aquel criadero confortable en el que lo cepillan y consienten a punta de comida y de caricias.

Incómodos con tantas preguntas sobre su ausencia, padre e hijo se saltan los detalles para contar el reencuentro con este animal que aunque regresó maltratado, con la crin trasquilada y los ojos tristes a punta de mimos volvió a ser el mismo de siempre, hasta se convirtió en uno de los principales reproductores de la clínica en Chía.

Con sólo ocho años, ‘Renacer de Tupac Amarú’ ya tiene 50 crías, todas, al igual que él, fruto de la biotecnología. Nicolás y Jesús Peña le auguran un futuro prometedor. Su único hermano vivo, ‘Tayrona’,  tiene 30 años y todavía siguen naciendo potros que llevan su sangre.

El caballo colombiano y su historia

Durante siglos los caballos ocuparon un lugar privilegiado al convertirse en el principal medio de transporte. Pero con la invención del automóvil comenzó una nueva época para estos animales.

Un grupo de visionarios se dedicó a su mejoramiento en las cuatro modalidades diferentes de andar y a producir con base en cruces, un tipo de caballo que magnificara las mejores características de los que trajeron los españoles.

Los sucesivos encastes dieron origen a las cuatro modalidades de caballo colombiano: paso fino, trocha, trocha y galope y trote y galope. Según la Federación Nacional Colombiana de Asociaciones Equinas la paternidad de nuestro paso emblema, el paso fino, corresponde a la región cundiboyacence y al departamento de Antioquia. El continuo proceso de cruzamiento, intercambio y selección de reproductores y de yeguas de estas dos zonas por más de un siglo produjo esta raza y las modalidades diagonales del país.

Curiosidades  del mundo equino en el país

Terremoto de Manizales

Fue uno de los mejores reproductores que tuvo el paso fino en el país. Luego de ser criado por el periodista Javier Giraldo, fue adquirido por Roberto Escobar Gaviria, alias ‘El Osito’. En 1993 fue secuestrado por Los Pepes y unos días después lo devolvieron castrado. Terremoto de Manizales tuvo 171 hijos, muchos viven en un criadero del Valle.

Caballos de paso fino

Los caballos de paso fino están en Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, EE.UU. y Colombia. Un ejemplar de estos puede costar varios millones de dólares. Algunas de sus principales características son contar con el vigor del barba y la naturaleza del andaluz, además de la increíble marcha del berberisco de España.

Cuna de los mejores

Colombia es la cuna de los mejores caballos criollos de silla, cuya crianza es toda una industria que ha logrado penetrar a diversos países, especialmente de Centroamérica y el Caribe.

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