El terror de la política española

Después de dar la lucha en las instancias judiciales, la coalición Bildu, tildada por el Partido Popular de estar relacionada con la banda terrorista Eta, podrá participar en la elecciones municipales del próximo 22 de mayo.

El 22 de mayo próximo la coalición Bildu, vicaria o no de la banda terrorista Eta en las próximas elecciones municipales, depende qué orilla política vocifere, logrará colarse en el mapa del poder regional del País Vasco y Navarra. Su periplo judicial, sin embargo, ha sido objeto de toda suerte de polémicas ajenas a la propaganda gratuita. El pasado 2 de mayo el Tribunal Supremo despachó en 120 páginas sus razones para anular las 254 listas de Bildu al considerar que se trataba de una cabeza más de la hidra etarra: 1.014 de los 3.495 aspirantes de esa coalición, según informes policiales, tenían nexos con partidos ya ilegalizados.

Cinco días después el Tribunal Constitucional rescató a Bildu de la eutanasia impuesta afirmando que “la simple sospecha” de que ese partido sea un instrumento de Eta para colarse a la democracia sin abandonar las armas y usufructuando al Estado para financiarse nuevamente, no era suficiente para negarle la participación en la contienda política del 22 de mayo. Aunque a renglón seguido advierte el Constitucional que “puede que en el futuro esa sospecha quede confirmada”. Y mientras la justicia no se pone de acuerdo, la política sigue en lo suyo. El expresidente José María Aznar le echó más sebo al candil al sentenciar que “los responsables del regreso de Eta a las instituciones están sentados en el gobierno”.

En esta ocasión, la izquierda nacionalista buscó refugio en Eusko Alkartasuna y Alternatiba, cuya alianza comenzó a cuajarse a mediados de marzo pasado, inmediatamente después de que fuera ilegalizado el partido Sortu, heredero de Batasuna (ilegalizado en 2003). Desde entonces, asociaciones de víctimas del terrorismo de Eta han marchado y protestado con vehemencia reclamando el absurdo que supone que precisamente en momentos en que la banda está casi liquidada, sus enlaces desarticulados, sus principales promotores condenados o recluidos, y en tregua indefinida, pueda echarse todo aquello a pique si logran hacerse a los jugosos presupuestos municipales en el País Vasco y Navarra a través de “sus testaferros” políticos, como concluyó el Tribunal Supremo.

¿Es realmente Bildu un proyecto “gestionado, dirigido, coordinado y articulado por Eta-Batasuna”, como sostienen los organismos de seguridad españoles? Para el Partido Popular de Mariano Rajoy no hay dudas sobre ello y sus escuderos no vacilan en incendiar aún más el debate afirmando que en Navarra y el País Vasco sus correligionarios se verán forzosamente obligados a compartir escenarios políticos con terroristas, “una vergüenza”. Del lado contrario, el Partido Socialista de Rodríguez Zapatero parece respirar aliviado con la decisión del Tribunal Constitucional: estaba advertido por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que si Bildu era ilegalizado le retiraría el apoyo al Ejecutivo en leyes claves que hacen curso en el Parlamento.

Un doble discurso, según parece, porque será justamente el PNV el más afectado con el espacio político que le robará Bildu en los comicios del 22 de mayo en el País Vasco. Más allá de esos cálculos, cierto es que ningún otro partido ha tenido más publicidad gratuita en los medios que Bildu. La controversia judicial que protagonizó en los tribunales lo pone en primera fila en el partidor para las elecciones. En el medio, queriéndolo o no, las víctimas batallan porque Eta desaparezca, su violencia no se reproduzca ni se reediten sus métodos con dineros del erario bajo el disfraz de la política. “Habrá que ver”, dice uno de ellos, apesadumbrado, en diálogo con El Espectador.


Elección de ayuntamientos


El próximo 22 de mayo, en España se llevarán a cabo las elecciones municipales, unos comicios en los que los 8.116 municipios del país elegirán a sus alcaldes y concejales. También estará en juego la elección de las asambleas de 13 de las 17 comunidades autónomas en las que se divide el territorio, entre ellas Asturias, Cantabria, Aragón, Comunidad Valenciana, Castilla, Comunidad de Madrid, Extremadura, Canarias, Baleares, Murcia y Navarra. Lo propio ocurrirá en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Las urnas estarán abiertas desde las 9:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. y 34 millones de españoles están convocados para votar.

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