El triste momento del PSOE

El partido de gobierno en España, encabezado por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, sufrió un duro revés en las elecciones regionales del domingo.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue arrollado, arrinconado, ampliamente superado. La prensa no ha ahorrado calificativos para reportar la holgada victoria obtenida por el Partido Popular (PP) en las elecciones regionales del domingo en España. Con el 100% de los votos escrutados, los resultados globales son contundentes: 37, 53% de los votos de todo el país para el PP y 27, 79 % para su rival tradicional. El resto del porcentaje se divide en partidos que podrían ser llamados emergentes y llama la atención el caso de Bildu del País Vasco, en donde se consolidó como la segunda fuerza de la región – obtuvo el 25% de los sufragios- a pesar de haber sido señalada como el brazo político de la banda ETA.

La marcada diferencia entre los partidos tradicionales ha dejado como gran perdedor al  líder de PSOE y actual presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien asumió su derrota en una rueda de prensa y suscitó en sus rivales –engrandecidos por los resultados a favor- peticiones de dimisión, cuando aún faltan nueve meses para las presidenciales.
Ser Zapatero hoy es quizá ser el político más desprestigiado del país. De hecho, los analistas atribuyen los resultados a su desgastada imagen, que arrastra con los lastres de no haber conseguido paliar los efectos de la crisis económica, de tener unos cinco millones de personas sin trabajo y de soportar un desempleo juvenil de 40%.

Las protestas populares del movimiento 15-M, que se extendieron a lo largo de toda España durante la semana pasada y aún se mantienen, parecen haber reforzado esa noción. Hay una realidad: España está en crisis y él, como jefe de gobernó, acarrea con la responsabilidad de ser la persona de quien la gente espera soluciones. El PP y su líder, Mariano Rajoy, han sabido explotar la coyuntura y hacer de la crisis uno de sus principales insumos políticos.

“¿Qué pasa ahora? El votante del PP no está convencido de Rajoy (lo señalan las encuestas), pero no quiere a Zapatero. ¿Corrupción? Da igual, el objetivo es sacar a Zapatero", declaró para BBC Mundo, José María Ridao, editorialista del diario El País de España. La estrategia del PSOE no dio resultado. Es mayor el descontento popular que ha generado su gestión que las supuestas “amenazas” que significa un incremento del poder del PP, un partido de derecha al que se le atribuyen ideas mucho más conservadoras frente al matrimonio homosexual, por ejemplo.

En todo caso, de llegar los ‘popularistas’ al poder, el próximo año –como es predecible que suceda después de los resultados del domingo- podrían venir problemas para los inmigrantes. Rajoy ha sido claro en decir, en una época en la que toda Europa replantea sus políticas migratorias, que los extranjeros, además de comprometerse a cumplir con las leyes españolas, deben respetar también las costumbres del país y comprometerse a regresar a sus naciones de origen si no encuentran empleo después de un periodo que estaría por fijarse a través de una Ley de Extranjería que se perfila polémica. Todo esto sin perder de vista que en España viven más de medio millón de colombianos.

Por ahora la única certeza que tiene el alicaído PSOE es que deben encontrar un líder fuerte que pueda conservar al partido en el poder, aunque parezca una empresa difícil. Hoy, los nombres entre los que estaría la sucesión de Zapatero son dos: Alfredo Pérez Rubacalba, vicepresidente de gobierno y Carme Chacón, la actual ministra de Defensa.