Embajador de la paz

Si hay algo que caracterizó a Juan Pablo II, además de su carisma, fueron los múltiples viajes que realizó durante su pontificado, que suman exactamente 106 travesías.

La razón principal de ellos era llevar un mensaje de paz y hermandad a todos los países del mundo.

Los lugares que más visitó fueron Polonia, su país natal, donde estuvo en nueve ocasiones; Francia lo recibió seis veces; a España, Estados Unidos y México viajó en  cinco oportunidades, Brasil y Portugal lo recibieron cuatro, mientras que en Alemania, Austria, Canadá, Guatemala, Kenia, República Dominicana y Suiza estuvo tres veces.

Su interés en ser embajador de la paz lo llevó incluso a zonas tan recónditas como Zaire, hoy República del Congo, a donde viajó en 1980; a Kairbanks, Corea, en el año de 1983; a Togo y Camerún, en 1985; a Papua Nueva Guinea en 1995, entre muchas otras poblaciones apartadas que tuvieron la suerte de tenerlo en sus tierras.

Una de las últimas ciudades en recibirlo fue Loreto, que está ubicada en Italia, en donde realizó la misa de beatificación de tres santos de esta zona, como lo fueron  Pedro Tarrés y Claret, Alberto Marvelli y Pina Suriano. Allí también rezó el Angelus Domini.

En todos estos lugares, la facilidad que tenía para aprender y hablar otros idiomas con fluidez fue clave para llegarle a la gente. Se dice que durante su vida logró expresarse a la perfección en ocho lenguas.

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