En apuros por la cuota del 30%

Los partidos a última hora han tenido que sacar de sus listas a hombres y salir en la búsqueda de mujeres.

Para los partidos políticos no será tarea fácil cumplir con el concepto sobre la reglamentación de la reforma política que el Consejo de Estado le envió al Gobierno Nacional y que obliga a incluir en las listas de candidatos a las elecciones regionales de octubre a un 30% de mujeres.

Los directivos de las colectividades tendrán hasta el 10 de agosto para inscribir y hasta el 18 para modificar las listas, pero sobre el tiempo confiesan que se han encontrado con serias dificultades para cumplir con la cuota.

El director de los liberales, Rafael Pardo, dijo que su partido hizo una campaña muy grande gracias a la cual logró que a la fecha haya más de 3 mil candidatas, sin desconocer que no es una situación uniforme en todo el país. “Hay unas listas que apenas han logrado un 15%. La política es muy difícil para la mujer y el sistema de voto preferente también, así que la combinación de esos dos elementos complica las cosas aún más”, agregó.

Si de inclusión de género se trata, la fórmula según Pardo debió ser exigir un 30% de mujeres, pero en la corporación, no en la lista, pues una cosa es que participen y otra que resulten elegidas.

En el caso del Polo Democrático Alternativo, su presidente Jaime Dussán coincidió con Pardo en que sí hay dificultades sobre todo en las regiones, pero cree que es una buena medida porque obliga a los partidos a fijarse en el asunto. “Tengo tres casos en Kennedy, Barrios Unidos y Suba (Bogotá), donde exigí meter mujeres en las listas porque sencillamente no hay otra posibilidad. Varias personas ya habían hecho el proceso de escoger el candidato mediante consulta y tendrán que salir para que entren mujeres”, sostuvo.

Precisamente ese es el punto que controvierte la senadora del Partido Conservador Liliana Rendón: “Les pedí por lo menos a 20 mujeres (en Medellín) que encabezaran lista del Concejo y ninguna me aceptó. Hoy me toca sacar a dos hombres de las listas que llevan un año haciendo campaña y grandes inversiones para meter a dos mujeres que seguramente no pasarán de 50 votos. No es falta de capacidad, pero creo que no nos tienen que regalar nada y menos meternos en una lista de relleno”, aseguró la congresista.

“En mi experiencia he visto que las principales rivales en la política somos nosotras. No hay solidaridad, pero creo que no se trata de elegir a alguien por ser hombre o por ser mujer, sino por su trabajo. Ojalá me equivoque, pero estoy segura de que este requisito del 30% será un fracaso y no es por el género, pues en las pasadas elecciones saqué 114 mil votos, o sea, barrí con los hombres”, agregó.

Una visión muy distinta tiene la senadora del Polo Gloria Inés Ramírez, quien lamenta que los partidos se quejen de no encontrar mujeres para cumplir con el 30% de la cuota sin pensar que esta es la oportunidad para que el género participe y llegue a la política.

“Estamos en una cultura patriarca, donde se cree que la mujer está para ayudar en tareas bajas y que los escenarios de poder son para los hombres. De manera que si los partidos se quejan por tener que dejar candidatos importantes por fuera para abrirles las puertas a las mujeres, pues que se quejen porque se trata de dar oportunidades”, dijo la senadora.

Tradicionalmente, en Colombia la participación femenina en política no supera el 15% en curules de consejos y asambleas, así como en cargos a alcaldías y gobernaciones. A juicio del jurista de la Misión de Observación Electoral (MOE), Juan Gabriel Navarrete, aunque el concepto del Consejo de Estado no es vinculante, las leyes de cuotas les facilitará a las mujeres empezar a empoderarse.

Para la directora del Instituto de Ciencia Política, Marcela Prieto, en una democracia en proceso de maduración como la nuestra es valioso abrir “espacios de discriminación positiva”, siempre y cuando sea una medida transitoria. “Nos vamos a enfrentar a las vicisitudes de un proceso de transición. Hay poblaciones donde las mujeres no están interesadas en política y por eso será necesario un lapso de aprendizaje”, concluyó.