En Barranquilla me quedo...

El Mundial Sub-20 rindió homenaje a Joe Arroyo. Luces y alegría, en la apertura del certamen. Celedón y Maía prendieron la fiesta.

Nevó en el césped del estadio Metropolitano de Barranquilla durante casi media hora gracias a un gigantesco tapete blanco sobre el que desfilaron 2.100 bailarines y cantantes para mostrar la riqueza cultural del país que organiza el Mundial Sub-20.

Con emoción desbordada y muchas lágrimas, los 50.000 espectadores que colmaron las graderías del estadio entonaron “En Barranquilla me quedo”, el estribillo que inmortalizó con música el cantante Joe Arroyo, fallecido el miércoles en esta, la  ciudad que lo adoptó. Desde La Guajira, en el extremo norte del país, hasta el Amazonas la muestra folclórica presentó al espectador las diferentes danzas del país y sus equivalencias culturales en una obra de mucho colorido, ritmo de seductor,  contagio y mucha cadencia.

La obra ‘Un nuevo amanecer’, de la coreógrafa Rosanna Lignarolo, fue el preámbulo oficial del Mundial. Sobre el tapete blanco la presentación comenzó con un amanecer en el Amazonas y finalizó con la alegría desbordante de atronadores fuegos artificiales en pleno crepúsculo caribeño, la región en la que se levanta orgullosa Barranquilla.

Pero antes del fin de la muestra cultural, para dar paso al fútbol, hubo eléctricos y raudos pasajes por las regiones de los Llanos Orientales y la región Andina, los diferentes rastros de la esencia del Pacífico y su océano, así como la presentación de Maía. La fiesta se cerró con la interpretación de Jorge Celedón de Nuestra fiesta.

 

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