En el corazón de Washington

A partir de mañana Colombia, invitado de honor en esta edición, tendrá el privilegio de exponer en el centro cultural de la capital de Estados Unidos lo más representativo de su folclor y sus tradiciones.

En el año 2000, un hombre llamado Daniel Sheehy comenzó a interesarse por la música colombiana al percatarse de la influencia de ésta en los ritmos contemporáneos mexicanos. Es el director del Centro para la Herencia Cultural y Folclórica del Instituto Smithsonian, que vela por rescatar la memoria de las diferentes regiones del mundo. Él promocionó la grabación de cinco discos de grupos tradicionales de nuestro país y junto al colombiano Christian Samper, director del Museo de Historia Natural de la capital estadounidense, un día de 2007 contactaron a la agregada cultural de la embajada en Washington, Denisse Yanovich, para plantearle una idea que parecía inverosímil: ¿le interesaría a Colombia ser el país invitado del Folklife Festival o ‘Festival de Tradiciones Populares’?

A Yanovich le brincó el corazón. Con la entonces ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, comenzó un proceso de tres intensos años que verá sus retoños este miércoles. Tras el cambio de gobierno el proyecto se solidificó aún más. Tanto el embajador en Washington, Gabriel Silva, como la ministra de Cultura, Mariana Garcés, le metieron la ficha y el resultado será un montaje espectacular que trasladará a los visitantes a seis regiones de Colombia.

Seis, porque tras una minuciosa investigación, los curadores de ambos países dividieron el país en 13 regiones, no por características geopolíticas sino por ser “ecosistemas culturales”, es decir, lugares en los que coinciden las mismas características de cultura y naturaleza. Por cuestiones de presupuesto y espacio, seleccionaron cinco y una más que representará a las ciudades. Eso, a grandes rasgos, será lo que los visitantes podrán ver en el Mall, el área comprendida entre el Capitolio y el Monumento a Washington D.C., donde están 12 de los museos más famosos del mundo.

No es un festival de cultura sino de tradiciones populares, de folclor, en el que los visitantes podrán enterarse de cómo vive la gente en Colombia, qué baila, qué come, cómo trabaja, cómo se divierte. Habrá montajes representativos de la Zona Cafetera, los Llanos Orientales, Mompox, el Amazonas, entre otros. Los asistentes podrán conocer un jeep Willys de esos que fueron exportados después de la II Guerra Mundial y hoy cargan mercado por medio país, escuchar a las cantaoras del Pacífico, deleitarse con platos típicos, deslumbrarse con el manejo del oro de dos joyeros de filigrana momposina, asistir a clases de salsa y conocer grupos indígenas del Amazonas, entre otras muchas actividades.

“Es una oportunidad única para Colombia porque nos permite mostrar al país a través de su gente en un lugar lleno de simbolismo como es el Mall en Washington D.C. Es el resultado de más de dos años de trabajo comprometido y dedicado, con el cual esperamos se deje de mirar al país a través del velo de la violencia y nos reconozcan como un lugar con inmensas riquezas de culturas populares”, explicó a El Espectador Denisse Yanovich, agregada cultural de la Embajada en Washington D.C.

La inauguración será este miércoles con la presencia de la primera dama, las ministras de Cultura y Vivienda y los artistas ChocQuibTown, Fonseca y Carlos Vives. Una oportunidad sin duda magnífica para que el Gobierno exponga lo que es nuestro país y para que los visitantes conozcan lo que llevamos en la sangre.

Lo que mostrará Colombia en el festival
Cuatro conciertos en el Mall  y tres en el Centro Kennedy de los grupos musicales La Contundencia y las Cantaoras del Pacífico; Don Abundio y sus traviesos, de la región momposina; Aires del campo, de la zona cafetera; los grupos Cabrestero y Cimarrón, de los Llanos Orientales, y  ensamble vallenato.

Clases de salsa, demostraciones de gastronomía, esculturas religiosas, presentaciones del Carnaval de Mompox —que es la semilla del de Barranquilla—, muestra del proceso de siembra y producción del café colombiano, Circo Ciudad —un espectáculo de arte y expresión corporal—, grupos indígenas del Amazonas, hamacas tejidas en cuero, ejemplos del trabajo en barro de Ráquira y joyeros que trabajan tagua y filigrana.

Venta de chorizos, empanadas, pollo sudado, arroz con leche, fríjoles, jugo de maracuyá, arepa, arroz, patacón, frutas frescas como piña, sandía y limonada.

El montaje colombiano
Para el montaje, el arquitecto Simón Hosni diseñó “Las Hojamantas”. Están inspiradas en las carpas que usa un grupo de indígenas nómadas del Amazonas con hojas de palma para cubrirse. Algunas de las lonas que componen techos fueron pintadas por habitantes del barrio El Paraíso en Ciudad Bolívar, a quienes sólo les dio una instrucción: píntenlas como si fueran las fachadas de sus casas. Por eso tendrán letreros tipo: “Se vende agua embotellada”, “Soy ayudante de construcción, brindo mis servicios”, letreros de los que se leen en todo el país.

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