En huelga por la profesora

Un liceo de la región parisina entró en paro para evitar la expulsión de Sandra Patricia Tarazona, una docente colombiana.

Al mediodía de ayer  se detuvieron las clases en el liceo René-Cassin de Gonesse, un suburbio al norte de París. La razón de la huelga, en la que participan profesores y padres de familia, es la expulsión del país de una de sus mejores profesoras: Sandra Patricia Tarazona, educadora colombiana, egresada de la Universidad Pedagógica Nacional y quien llegó a Francia en el 2005.

Desde entonces, Patricia Tarazona ha obtenido dos títulos de maestría en universidades francesas. En el 2009 hizo su primera solicitud para obtener un permiso de residencia como asalariada de la educación nacional. Como lo indica el procedimiento, le fue entregado un “recibo”, documento que certifica que Tarazona presentó los documentos y su caso está en estudio. Dicho documento tiene una validez de tres meses y puede ser renovado una y otra vez, como ha hecho la profesora colombiana múltiples veces.

Esta situación no es única. Muchos estudiantes extranjeros terminan perdiendo su derecho legal a permanecer en Francia debido a que los calendarios de universidades se cruzan con el tiempo que le toma  a la prefectura examinar un expediente. Otros se enteran de que les cancelan el contrato de trabajo porque la empresa no puede esperar tanto tiempo a que resuelvan su situación migratoria. Las empresas francesas están obligadas a ofrecer el puesto durante un tiempo determinado en espera de que algún ciudadano europeo quiera aceptarlo. Además deben pagar una cuota de 150 euros por contratar un extranjero.

Para Tarazona el círculo vicioso de los “recibos temporales” llegó a su limite el pasado 28 de abril, cuando ante la ausencia del contrato que no le daban, porque no tenía el permiso para el que le pedían un contrato, recibió por correo la orden prefectoral de abandonar el territorio francés en el plazo máximo de un mes. Es decir que, a partir del viernes, la maestra puede ser detenida y deportada a Colombia.

“En la prefectura me dicen que cumplo con todos los requisitos, pero para expedirme mi permiso de residencia debo traer un contrato de trabajo. En el colegio me dicen que me renuevan mi contrato siempre y cuando traiga mi permiso de residencia”, explica.

Tanto sus colegas como sus estudiantes, que perderían a su profesora de español unas semanas antes del BAC, el equivalente francés del ICFES, dan fe de la calidad del trabajo de la colombiana. Incluso el director de la Academia de Versalles, de la cual depende el liceo Cassin, confirmó que él mismo comentó en la prefectura su satisfacción con el trabajo de Tarazona, quien además cuenta con un certificado expedido por el liceo en el que éste se compromete a renovar su contrato para el próximo año lectivo, que comienza en el mes de septiembre.

En horas de la tarde varios autobuses transportaron a los manifestantes hasta la prefectura de Créteil, donde los miembros de la comunidad educativa acompañaron a la colombiana. A las cuatro de la tarde, con varias carpetas llenas con los documentos que justifican que cumple con todos los requisitos para recibir su permiso de trabajo, Tarazona ingresó de nuevo a las oficinas en espera de una respuesta definitiva. No la obtuvo.

Varias acciones que incluyen la recolección de firmas de apoyo están previstas en los próximos días. Por el momento, la prefectura ha afirmado que revisará el caso el próximo 9 de junio y se niega a dar informaciones adicionales.

El caso de la colombiana ocurre dos días después de que el ministro del interior Claude Guéant arremetiera de nuevo contra los extranjeros declarando que Francia no necesita “ni albañiles ni meseros” de origen extranjero.  Guéant, quien remplazó en el cargo al ministro Brice Hortefeux, condenado en un juicio por insultos racistas, emprendió una campaña no sólo por aumentar el número de expulsiones de extranjeros ilegales, sino por reducir el numero de extranjeros legalmente autorizados a residir en el país.

Frente a las cifras anunciadas por el ministro en el sentido de que uno de cada tres extranjeros “no europeos” se encuentra sin trabajo, las asociaciones de derechos humanos han respondido que este fenómeno se debe precisamente a la discriminación de la que son víctimas los inmigrantes.

Guéant es señalado por medios franceses, entre ellos el semanario Le canard Enchainé, como el hombre cuya función es buscar los votos de la extrema derecha lanzando afirmaciones que el presidente no puede permitirse en público.