En la mira de los ciudadanos

Un niño de diez años y un grupo de médicos americanos demuestran que las grandes corporaciones como McDonald’s y KFC deben tener más cuidado con algunas de sus estrategias comerciales que afectan el medio ambiente y la salud.

Desde que existe la posibilidad de unirse y protestar, las personas han venido exigiendo a las empresas que mejoren sus servicios, cambien sus prácticas y den explicaciones de sus actos. Recientemente, dos de las empresas más grandes en Estados Unidos y el mundo han sido bombardeadas por críticas de los consumidores. McDonald’s y KFC están en la mira de los ciudadanos.

Cole Rosenberg, un niño de escasos diez años, es uno de estos ciudadanos inconformes. Este pequeño comenzó su activismo, nada más y nada menos que en contra del gigante corporativo de la comida rápida: McDonald’s. “Le pregunté a mi rector y profesor si podía pedirle a todo el colegio que firmara unas postales. Les dije que yo era sólo una voz, pero si lográbamos que todo el colegio las firmara seríamos miles de voces”, explicó Cole en una entrevista con Mongabay.com, un portal de noticias ambientales. “Dibujé postales de hábitats de animales y le pedí a McDonald’s que incrementara el uso de fibra reciclable en sus productos”.

Increíblemente Cole logró su cometido. Apenas unos meses después de recibir las postales, McDonald’s anunció que iba a cambiar el material de sus bolsas a papel 100% reciclado. Para Cole no era suficiente. El próximo paso era la gran cadena de pollo frito Kentucky Fried Chicken.

Su estrategia fue similar. Pidió en la escuela reunir postales para llevar a las oficinas centrales de KFC en Kentucky, EE.UU. Esta vez no fueron 2.250, fueron más de seis mil postales firmadas por lo niños. Durante la semana pasada, Cole visitó Kentucky con su hermana y dos cercanos amigos, Nik Young  y Liam Donoghue, para entregarlas y hablar con miembros de la corporación. Esta vez, el viaje no dio frutos. Cole y sus amigos salieron de las oficinas de KFC con un par de tarjetas de regalo y ninguna promesa de cambio.

La ONG Dogwood Alliance, la cual apoyó a Cole, afirma que KFC está deforestando indiscriminadamente los bosques del sur de Estados Unidos para utilizar el cartón en sus famosas cubetas de pollo. Por su parte, KFC ha dicho: “estamos tan comprometidos con el medio ambiente como con nuestra comida y nuestros clientes. Estamos orgullosos de los pasos que hemos tomado para reducir nuestra huella ambiental y estamos comprometidos como marca para hacer aún más en el futuro”.

Aunque la campaña de Cole ha sido parcialmente exitosa, otra organización no ha obtenido su victoria. Stop Corporate Abuse (que traduce ‘Detengan el abuso corporativo’) decidió hace unos meses pedirle a McDonald’s un cambio de imagen radical.

Este grupo de médicos, profesores y padres de familia consideran que la figura de Ronald McDonald, el payaso que hace parte de la publicidad de la cadena, debe ser eliminada. Sugieren que es un modelo inadecuado, ya que mientras visita hospitales infantiles, también promueve el consumo de comidas rápidas, tan nocivas para los niños.

McDonalds publicó una declaración donde dice que el muñeco está para quedarse. “Como la cara de la ‘Casa de Caridades Ronald Mcdonald’s, Ronald es un embajador del bien y reparte mensajes importantes para los niños sobre seguridad, alfabetización y estilos de vida activos”.

El Espectador habló con Christine Chester, miembro de la ONG Stop Corporate Abuse sobre el tema. Para ella, es importante enfrentarse a un ícono como éste, porque “ha enganchado a los niños con comida poco saludable, desencadenando una epidemia de enfermedades relacionadas con la dieta”.

Explica que uno de cada tres niños corre el riesgo de tener diabetes tipo 2 en su vida y que ésta es la primera generación en la historia estadounidense con menos expectativa de vida que sus padres.

Su modo de proceder tiene como base la unión cívica. Ya han reclutado a 20 mil miembros de la comunidad y su última estocada convocó a más de mil profesionales e instituciones de salud, quienes le pidieron al presidente de McDonald’s, Jim Skinner, que abandone el marketing para niños. Un ejemplo más de lo que la unión puede hacer, al menos, para poner en debate público las preocupaciones de los consumidores.