Enredos con empresa israelí

Entre 2006 y 2009, varios cables diplomáticos de Estados Unidos detallaron la accidentada relación con una firma de Israel que desarrolló en Colombia programas de asesoría en inteligencia y operaciones especiales contra las Farc.

A finales de 2006, la Embajada de Estados Unidos en Colombia, en un cable diplomático sobre diversos aspectos de seguridad, reveló que tres altos oficiales retirados del Ejército de Israel, entre ellos un exagente del servicio secreto Mossad, habían visitado el país y, por iniciativa del entonces ministro Juan Manuel Santos, iban a presentar una propuesta formal de asistencia en su programa de objetivos de alto valor. Aunque la Embajada resaltó que no iba a objetar la asesoría, tres años después las relaciones de Colombia con la empresa israelí y de ésta con la propia Embajada terminaron mal y este fracaso se proyectó al vecino gobierno de Panamá.

Hacia finales de 2007 ya estaba en marcha el proyecto y el ministro Santos se mostraba interesado en establecer un acuerdo para que la asesoría incluyera compartir información de inteligencia con Estados Unidos y Colombia. En un cable fechado en octubre de ese año, la Embajada registró este hecho, pero comentó que la opción de compartir información clasificada con Israel representaba un desafío que debía ser consultado por la Embajada de Estados Unidos en Tel Aviv con el gobierno israelí. En el fondo se percibía, por el tono de la información enviada a Washington, que la Embajada en Bogotá no veía con muy buenos ojos la presencia de Israel en Colombia.

Ya hacia mediados de 2008, en un extenso cable, la Embajada de Estados Unidos explicó en detalle qué estaba sucediendo entre el gobierno de Colombia y una firma de Israel. En concreto, el reporte explicó que aunque las relaciones económicas entre las dos naciones eran muy limitadas, el gobierno de Álvaro Uribe en su sector de defensa mantenía contratos privados con la firma Global CST, que incluían asesoría militar, entrenamiento de fuerzas especiales y venta de armas para apoyar la guerra contra las Farc. El cable detalló que el contrato apuntaba al adiestramiento de fuerzas especiales en desarrollo de su programa de objetivos de alto valor.

Y agregó que el Ministerio de Defensa había comprometido a Global CST para ayudar al Gobierno en asesoría estratégica, sobre todo para el desarrollo de operaciones especiales e inteligencia militar. La Embajada detalló que Global CST era manejada por el general (r) Yisrael Ziv, exdirector de operaciones de las fuerzas de Defensa de Israel, conocido personal del ministro Juan Manuel Santos. Además de su ayuda para combatir a las Farc y otras organizaciones criminales, también incluía la evaluación de amenazas externas provenientes de Venezuela y Ecuador. El programa era denominado como un “Salto Estratégico”.

Entre otros detalles, el cable diplomático registró que el Gobierno colombiano había firmado un acuerdo con su similar de Israel para renovar su versión de aviones Kfir, en un negocio por 160 millones de dólares con una compañía del Estado llamada Israel Aircraft. Además, informó que las negociaciones planteaban la eventual compra de aviones no tripulados con inteligencia y habilidades de reconocimiento, así como su participación en una licitación para la compra de fragatas. Los anuncios a Washington evidenciaban cierta incomodidad porque los negocios con Israel no habían sido una significante fuente de inversión en Colombia durante los últimos años.

La prueba de que estos negocios causaban inquietud en Washington es un cable enviado desde la Secretaría de Estado a mediados de 2009, donde directamente la secretaria Hillary Clinton preguntó a su Embajada en Bogotá cómo estaban las relaciones entre Colombia e Israel, qué tipo de asistencia adicional estaba buscando, cuál era el estatus de las armas que habían adquirido del Medio Oriente y cuánto podía costar esa asistencia. El cable se adentró en otra sucesión de interrogantes, desde cuáles eran los progresos de Colombia en Derechos Humanos hasta si habían decrecido los casos de ejecuciones extrajudiciales.

En particular, el cable preguntó por el estatus del comandante del Ejército Óscar González, sus relaciones con el presidente Uribe, el ministro de Defensa Santos y otros oficiales de alto rango. También indagó cómo era percibido su mando, cuánto podía durar en esa posición y qué prospectos había para reemplazarlo. Acto seguido interrogó quién sería el sucesor del ministro Santos, cuánto más se quedaría en su cargo, si los viceministros iban a quedarse, si Santos se iba, cómo iba a ser la reacción del presidente Uribe a la presión externa para que reemplazara al general González y cómo podía impactar el tema de derechos humanos la salida de Juan Manuel Santos.

No quedaron registradas las respuestas de la Embajada, pero sí un cable de diciembre de 2009 donde citando como fuente al director de la Policía, Óscar Naranjo, se concluía que al nuevo ministro de Defensa Gabriel Silva le había quedado un sabor amargo de los negocios con Israel. Además ratificó que las relaciones de la Policía con el mayor general Yisrael Ziv y su firma Global CST habían sido un desastre, y por eso no comprendía cómo estaba haciendo avances en Panamá y Perú. De hecho, admitió que les había hecho comentarios negativos a las autoridades panameñas respecto a la posibilidad de los negocios de la firma israelí.

De igual modo Naranjo comentó en la Embajada que como señal de la insatisfacción creciente, el ministro Silva había revocado una decisión del general Freddy Padilla para comprarle a Israel varios aviones no tripulados. Agregó la Embajada que ésta era otra muestra de  la relación distante y desconfiada entre Silva y Padilla. En el mismo cable, la Embajada agregó que otros oficiales del gobierno colombiano habían manifestado su dificultad para trabajar con la empresa israelí y la posibilidad de compartir inteligencia del gobierno de Estados Unidos. El calificativo dado a la experiencia de trabajo con Global CST fue de “enredada”.

Y para agravar el panorama, la Embajada comentó que fuentes de la Policía habían dicho que un intérprete de la compañía israelí, aunque de origen argentino, identificado como Shai Killman, había tomado copias de documentos clasificados del Ministerio de Defensa colombiano y, aunque había fracasado en su intento, había tratado de venderlos a las Farc a través de contactos en Ecuador y Argentina. Los documentos supuestamente eran de alto valor. No obstante, el cable añadió que el general Yisrael Ziv negó lo sucedido y que había enviado a su vocero Killman de regreso a Israel. El reporte volvió a reseñar los detalles de las negociaciones con el gobierno.

A título de comentario, la Embajada agregó a lo dicho que a pesar de que la firma israelí, para ganar confianza con el ministro Santos, le había prometido una versión más barata de asistencia, Estados Unidos y el mismo gobierno colombiano habían sabido que esa firma no tenía experiencia en América Latina y que sus propuestas estaban diseñadas más para incrementar sus ventas que para atender las necesidades de Colombia. Además, agregó que la firma Global CST no había sido transparente con Estados Unidos y había tratado de insertarse en discusiones clasificadas con el gobierno colombiano. Por eso no descartaba que los negocios se acabaran.

Al menos su opción en Panamá se acabó pronto. Ese mismo diciembre de 2009, un cable de la Embajada de EE.UU. en el vecino país confirmó que se habían cerrado las discusiones con Global CST. De hecho, en una reunión con el presidente Martinelli, la Embajada había comentado los problemas que la empresa había causado en Colombia y Perú y les recomendó que hablaran con el general Óscar Naranjo para que les comentara más detalles. El presidente Martinelli agregó que no querían cambiar de amigos. La Embajada terminó agradeciendo a su similar de Bogotá por los reportes sobre Global y su relación con oficiales claves del gobierno de Colombia.

La referencia histórica de unos mercenarios

Al menos en dos de los cables diplomáticos a través de los cuales la Embajada de Estados Unidos en Colombia comentó los pormenores de las negociaciones entre el gobierno Uribe y una empresa israelí, los reportes incluyeron la referencia de cómo la cooperación de defensa con Israel se había enfriado durante los años 80 y 90.

En concreto, la Embajada recordó que algunos mercenarios de Israel habían ingresado a Colombia en esa época para ayudar al entrenamiento de fuerzas paramilitares. El comentario antecedió a la información sobre cómo el Gobierno ahora comprometía a exmilitares de Israel para entrenamiento contra las Farc.

Sin citar su nombre, la alusión histórica se refería, sin duda, al coronel retirado del Ejército de Israel, Yair Klein, contra quien el Gobierno colombiano libra desde hace varios años una batalla legal por lograr su extradición a Colombia. Klein está condenado en el país por entrenamiento a grupos paramilitares.

Temas relacionados