Entre bomberos sí se pisan las mangueras

Mientras uno de los sindicatos de la entidad denuncia irregularidades en la dirección de Mauricio Toro, los otros tres apoyan su gestión.

En momentos en los que se vive una de las peores tragedias por cuenta del invierno, con cinco localidades en alerta roja por peligro de deslizamientos, se conoce la pugna que hace más de tres años mantienen algunos miembros del sindicato Asociación Nacional de Bomberos (Asdeber) con el director de la Unidad Administrativa Especial de Bomberos de Bogotá, Mauricio Toro.

Una pelea que tiene como telón de fondo la carencia de pie de fuerza en la ciudad, el inconformismo de algunos bomberos antiguos con las directrices de la administración y el temor frente a las consecuencias de la aplicación de dos sentencias del Consejo de Estado que ordenan reducir la jornada laboral bomberil, lo que en la práctica significa la llegada de un nuevo turno y la reducción de los ingresos para quienes hoy laboran hasta 24 horas seguidas.

Las asperezas empezaron desde que los bomberos, que dependían de la Secretaría de Gobierno, se convirtieron en Unidad y a la dirección, tradicionalmente en manos de uniformados, llegó Toro, en 2007. Uno de los cuatro sindicatos de la entidad no cesa en denunciar supuesta celebración indebida de contratos, desconocimiento de la trayectoria y hasta detrimento patrimonial.

José Rodrigo González, vocero de los denunciantes, asevera que la Contraloría, la Personería, la Procuraduría y el zar anticorrupción, entre otros entes, han hecho caso omiso a sus declaraciones. La dirección de la entidad sostiene que no se han hallado las irregularidades denunciadas, pese a que González insiste en que es exagerado que la Unidad, con un presupuesto anual de $70 mil millones tenga 180 contratos por prestación de servicios y sólo 486 bomberos.

Según Toro, consolidar la Unidad Especial requería los nuevos contratos para que Bomberos se convirtiera en referente mundial.

Los estándares internacionales indican que debe existir un bombero por cada mil habitantes, lo cual quiere decir que tendrían que ser más de 6.000 en la ciudad. Pero Toro afirma que un análisis reciente demuestra que el número aceptable para Bogotá serían 1.200 y que la planta aumentará a 750 bomberos en noviembre,  con el fin de hacer efectivas las dos sentencias que exigen la creación de tres turnos laborales. Además agrega que la contratación de nuevo personal depende de la Secretaría de Hacienda y que no lo hará por prestación de servicios porque esto llevaría a la privatización de la entidad.

Un bombero que prefirió no revelar su nombre y que lleva 11 años en la entidad asegura que la discusión se debe a una transformación cultural en la dirección, que muchos bomberos que llevan más de 20 años se niegan a asimilar. Por su parte, Germán García, del sindicato Sinalserpub, indica que la mayoría de bomberos están de acuerdo con la labor que viene realizando el director.

Toro piensa demandar a las directivas del sindicato por calumnia. Éstas denuncian persecución y buscan el cambio del director. Y media ciudad —inundada, con derrumbes o en alerta roja por la ola invernal— espera que su pelea no afecte la atención a los damnificados.
 

 

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