Entre Comala y Macondo

Julián Herbert, John J. Junieles, Enzia Verduchi, Carolina Dávila. Poetas de México y Colombia están reunidos en un solo libro que acopia 35 años de la lírica contemporánea.

Él mismo dice que su recopilación no es más que una postal de gratitudes, de reconocimiento a la cultura mexicana. ¿Y cómo no estar complacido? Desde niño, en el teatro Faenza o en el Olimpia de Bogotá, veía películas de Cantinflas y Vicente Fernández. Creció oyendo rancheras y baladas de Juan Gabriel, Pandora y Daniela Romo. Y literariamente se cautivó con Pedro Páramo y La muerte de Artemiro Cruz.

El país azteca jamás escapó de su mente, hacía parte de él. En 2007, la revista Punto de Partida, de la Universidad Nacional Autónoma de México, le encomendó a Federico Díaz-Granados reunir una muestra de nueva poesía colombiana. Dos años después, gracias a la Beca Álvaro Mutis en la Casa Refugio Citlaltépetl, el poeta volvió a recorrer los pasos de su infancia a través del arte, esta vez físicamente.  De ese viaje nació Antología de Poesía Contemporánea: una selección de poemas mexicanos y colombianos que sirven de ruta para definir un destino dividido y unificado entre la cultura de los dos países.

¿Cuál es la intención a la hora de reunir una compilación de poetas mexicanos y colombianos?

Es dar cuenta de dos tradiciones poéticas que han sido muy cercanas en estéticas, temáticas y búsquedas dentro del gran corpus de la poesía en habla hispana. No pretende establecer un canon de poéticas de los dos países, sino divulgar de manera concreta una actualidad y un vigor evidentes en lo que se está leyendo y escribiendo en México y Colombia.

¿Cómo fue su trabajo como compilador, cuál fue su metodología?

Gracias a la Beca Álvaro Mutis en la Casa Refugio Citlaltépetl en el DF, tuve la oportunidad de conocer de cerca la nueva poesía mexicana y comprobar que eran muchos más los puntos de encuentro y de convergencia que de distancias. Leí varias antologías de poesía contemporánea de ambos países, los libros de los poetas, y fui seleccionando los poemas que más me gustaban. Cotejé con las sugerencias de los mismos poetas y ahí fui decantando hasta la entrega final.

En la antología se encuentran autores nacidos entre 1958 y 1983, ¿cuál fue el criterio para elegirlos?


Yo he venido leyendo poesía colombiana y latinoamericana desde hace muchos años y ya había preparado algunas antologías de poesía colombiana joven, lo que me permite tener una mirada y un criterio para preparar esta muestra.  Desde allí, lo que hice fue elegir poetas que a mi juicio han desarrollado una voz personal y cuyas búsquedas han resultado tan interesantes como tan variadas que han aportado al panorama lírico de cada país matices y tonos originales.

La mayoría de estos poetas son prolíficos: Rafael del Castillo Matamoros y  Gustavo Tatis, de Colombia, y Víctor Cabrera y Hernán Bravo Varela, de México, para citar sólo algunos, se han destacado por sus nutridos poemarios. ¿Cómo realizó la selección de sus poemas? 

Todos los poetas incluidos, tanto mexicanos como colombianos, los leí con mucho juicio y mucho afecto. De por sí, seleccionar unos nombres ya es una tarea difícil, pero elegir sus poemas es doblemente difícil. La selección se hizo a partir de la lectura y cercanía que sentí con sus poemas.

¿Cómo define a través de estos autores la poesía colombiana, cómo la mexicana? ¿Hay puntos de encuentro, de divergencia?

Tanto la poesía colombiana como la mexicana actuales son herederas de una gran tradición, tanto local como de una lengua. Estos poetas han bebido de múltiples fuentes para sintetizar una expresión y una forma de ver y nombrar el mundo. Así la poesía colombiana y la mexicana han sido señaladas por muchos y durante muchos tiempos como dos tradiciones conservadoras. Razón quizás para que en estos días tan confusos y de tanta interdisciplinariedad y fusión de las artes, muchos consideren que sea en México, Colombia y España donde se escribe la mejor poesía en español de este comienzo de siglo y donde la poesía ocupa un lugar fundacional en el marco de la cultura.

Como poeta y  amante del verso, debe haber un poema de este libro que sea de su predilección ¿Cuál es?

Hay muchos poemas que siento cercanos y que me gustaría haberlos escrito. De hecho al seleccionarlos me reconocí en muchos de ellos.  Hoy se me viene a la memoria  uno mexicano: “Creo que mi vida / ha sido un ir dejando cosas / extraviadas, inútiles/ y queridas / en lugares que he olvidado” del poema Las cosas de Jorge Fernández Granados.

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