Es hora de divertirse

Además de entretenimiento puro, los juegos tienen una magia particular. Aproveche su espíritu de niño para incentivar el juego en los pequeños. Sugerencias para disfrutar al aire libre o en casa.

"El puente está quebrado, con qué lo curaremos, con cáscaras de huevo, burritos al potrero…". Ritmo, coordinación, trabajo en equipo, todo esto se está trabajando mientras los padres creen que se trata de cosas sin importancia. La verdad es que el juego es una de las maneras más efectivas de aprendizaje para los niños. Así el juego es parte de la formación de los niños. No solo porque al ser entretenido jugar es posible que los niveles de concentración en esta actividad sean superiores, sino porque la información que llega y las habilidades que desarrolla se fijan más rápido en la mente del pequeño.

Los juegos trabajan todas las áreas: la coordinación, la rítmica, el desarrollo motor, la memoria, la imaginación y la creatividad. Con los juegos de roles los niños recrean lo que ellos consideran que será su vida de adultos.

Es por esto que desde las actividades físicas a cielo abierto hasta los juegos de roles, pasando por los rompecabezas y juegos de mesa, son indispensables. Variar el tipo de entretenimiento es, entonces, clave a la hora de trabajar en la formación y el afecto.

No se trata solo de distraerlos y ocuparlos. Tampoco se busca que cada juego o actividad tenga un objetivo determinado para su desempeño intelectual y físico. Se trata de divertirse, aprender a compartir y resolver problemas mientras se desarrollan aptitudes.

Como afirma Bobbi Conner, autora del libro Juegos sin baterías ni cables: “Los niños aprenden a través de sus experiencias diarias de juego. De hecho, esa es la mejor manera en que niños y niñas entre la edad de caminar hasta los 10 años aprenden de sí mismos, aprenden unos de otros y de cómo funcionan las cosas del mundo. Lo que es absolutamente brillante de este mecanismo evolutivo es que no se dan cuenta de ese componente de aprendizaje y no les importa particularmente”.

Precisamente, este es uno de los elementos mágicos del juego. Otro, es que permite a padres e hijos compartir tiempo juntos como pares. Ahí en el juego desaparece el rol de autoridad del padre y es posible que los niños aprendan a verlos como seres humanos por un momento y a comprenderlos mejor.

En una sociedad tan atiborrada de tecnología, en la que los niños están rodeados de cables y pantallas por todas partes, no deje de incentivar las actividades a cielo abierto, los momentos de lectura y juegos de roles, o los juegos de palabras y memoria. Cualquier actividad en este sentido vale a la hora de congelar el tiempo y transportarse a un mundo mágico. En otras palabras… ¡A jugar!

Por qué es importante jugar

Es preocupante el pequeño que no juega pues denota un niño que no comunica, ni siquiera internamente, pudiéndose observar como frágil y restringido.

Mediante el juego el niño aprende a tener contacto con el medio, a explorar, a imitar, a descubrir que toda acción tiene un efecto, a comunicar y representar situaciones, a armar sus propias escenas, a crear, inventar, a conocerse él mismo y a probar ser otro, a seguir reglas e idear estrategias para alcanzar un fin, a clasificar, ordenar, relacionar y diferenciar. Por otro lado, el juego propicia el desarrollo de relaciones sociales y esquemas de representación, así como la organización mental.

Cómo jugar con un bebé de cero a seis meses

Los primeros seis meses de vida son fundamentales para el desarrollo de los sentidos como el oído y la vista. En esta etapa aunque pareciera que el bebé solo come, llora y duerme, en realidad hay mucho pasando en su cuerpo y en su mente. Es fundamental que la mamá y las cuidadoras encuentren maneras de estimularlo y jugar con él. Al final de esta etapa el bebé descubre sensaciones relacionadas con lo divertido o lo entretenido. La música, los juegos de estimulación con colores y moviéndoles las piernas –haciendo presión para que ellos empujen– son importantes.
 

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Edad

Fase del desarrollo

Tipo de Juego

3 meses

Boca abajo comienza a levantar la cabeza y empieza a apoyarse con las manos.

Disfrutan el agua y los movimientos en la bañera ayudan a fortalecer los músculos. Puede cerrar la mano y le gusta apretar.

 

Móviles y juguetes suaves acolchados. Muñequitos de hule para la bañera.

Pelotas y otros juguetes con papel celofán o cascabeles por dentro que se puedan llevar a la boca.

 

4 meses

Acostado boca arriba se puede agarrar los pies y tocarse el cuello.

Boca abajo levanta la cabeza apoyado con las manos abiertas y se da la vuelta. Puede pasarse objetos de una mano a otra.

 

Jugueticos de cuerda que estimulen el movimiento. Pelotas pequeñas.

Hacer burbujas y ruidos con la boca.

Tapetes de colores y texturas.

Peluches y objetos que pueda agarrar con las manos.

 

5 meses

Empieza la etapa oral (todo a la boca) y, en algunos casos, es posible que empiecen las molestias en las encías. Empiezan a identificar rostros y voces.

 

Rascadores que se puedan congelar o que tengan texturas.

Cantos con aplausos y juego de ritmo como “Pon el dedito en el botón”.

El espejo para que descubra su imagen.

Taparse con un trapo y destaparse.

 

6 meses

Es esta etapa en la que empieza realmente su disfrute por el juego, mueve la cabeza y se interesa por cantos rítmicos. Le interesan las texturas y como empieza su alimentación complementaria la hora de comer es una gran ocasión para jugar.

 

Los zapaticos o medias con sonajeros son ideales para esta etapa pues los bebés ya se meten los pies en la boca. Tapetes, muñecos sonoros y columpios también ayudan en su desarrollo vestibular.

 

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Juguetes a la mano

Recuerde que los bebés en esta etapa no coordinan los movimientos y tienden a llevar todo a la boca como parte del instinto, así que escoja muy bien los juguetes:

Que no tengan contenidos tóxicos ni tengan partes pequeñas.

Que no sean duros pues se pueden golpear.

Los sonajeros son para que los padres hagan sonidos, no para los bebés, a menos de que sean suaves y no le hagan daño.

¡Ahora sí quiero jugar!, desarrollo de 6 a 12 meses

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Edad

Fase del desarrollo

Tipo de Juego

7 meses

A esta edad salen los primeros dientes.

Sus movimientos son más definidos, les gusta tocarlo todo y se mueven en rollos.

 

Juguetes con texturas para rascarse las encías. En esta etapa los bebés disfrutan mucho las sillas que tienen juguetitos, tipo caminadores.

8 meses

En esta etapa empiezan juegos divertidos: copmienza a descubrir el significado de causa-efecto.

Empieza a copiar sonidos y gestos. Están terminando de fortalecer piernas y brazos para gatear, así que se arrastran.

 

Tirar cosas desde la cuna para que alguien las recoja. Cajas con pelotas y objetos redondeados para que los saque.

Hacer juegos de mímica y cantos. Juegos de ritmo.

Juguetes de cuerda que se mueven y ellos pueden tratar de perseguir.

Balancines y juguetes de mecedora.

 

9 a 10 meses

Entre los 9 y 10 meses empiezan a gatear y el mundo se hace pequeño.

Es hora de salir con más frecuencia al parque.

 

En el jardín o en el parque jugar a perseguirse gateando. Jugar con pelotas para estimular el movimiento. En casa jugar al escondite, debajo de mesas y camas, con cuidado de evitar los golpes.

11 a 12 meses

Empiezan a agarrarse de todas partes para empezar a caminar. Y algunos dan sus primeros pasos.

Juguetes para empujar o arrastrar con una cuerda.

 

De 12 a 24 meses: descubriendo el mundo

Jugar a esconderle algo al bebé para que él luego se motive a buscarlo permite estimular procesos para el aprendizaje: la atención y la memoria.

Permitir la manipulación de diferentes objetos, juguetes, texturas y consistencias (plastilina, barro, jabón), así como el reconocimiento de olores, favorecen la integración sensorial.

Pasar líquidos de un recipiente a otro e introducir cosas dentro de recipientes de diferentes tamaños, lanzar la pelota, permiten el desarrollo de habilidades visoperceptuales y la coordinación visomotriz (indispensables para las matemáticas y la lectoescritura).

La estimulación vestibular está ligada a los procesos de aprendizaje de los niños, les permite un mejor manejo de su cuerpo, mayor agilidad en los procesos asociados a la lectoescritura.

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De 4 a 7 años: La edad del deporte

En esta edad los niños están más en riesgo de caer ‘encantados’ con los juegos electrónicos que no tienen nada de malo en sí mismos, pero que pueden convertirse en una red de la que no pueden escapar, pues tienen la capacidad para enchufarlos, de manera permanente y peligrosa.

Como explica la pedagoga y periodista Bobby Conner en su libro Juegos sin baterías ni cables, “a esta edad los niños están conectados con ser aprendices activos que exploran y experimentan a través del juego. La audiencia pasiva que estimula los videos es muy diferente a la aproximación activa a la cual se inclinan naturalmente los cerebros de los niños”. Es el momento de empezar las clases de fútbol, tenis, ballet y otros deportes.

De 2 a 4 años

Aquí el juego no es solo una herramienta de diversión sino una manera de inculcar valores y disciplina. También es útil para que pueda aprender a ponerse en los zapatos de otros.

Desplazarse en carritos de ruedas y triciclos. Al principio, se centra sobre todo en mover y dirigir el volante. Luego aprende a mover los pedales y conseguirá poner el triciclo en movimiento.

Bailar. A todos los niños, sean tímidos o extrovertidos, les encanta la música. En seguida captan el ritmo y se ponen a bailar.

Los juegos de representar animales, juegos como la golosa, caminar sobre un borde. Llevar una cuchara con una pequeña bolita. En la piscina, nadar y jugar en el agua fomenta el desarrollo del equilibrio.

En esta etapa se fortalecen los brazos y antebrazos para aprender a escribir más adelante.

Jugar con lazos y pelotas pesadas, hacer trazos grandes en la pared (claramente usando papel sobre ellas) jugar con espuma de afeitar en el baño.
Los balones saltarines que estimulan la coordinación y la motricidad gruesa.

Se desarrollan las habilidades de prematemáticas; la noción de números y secuencias.

Jugar con rompecabezas de dos a seis piezas. Juegos de bloques y figuras de armar.

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