"Es lógico que la gente nos silbe"

"No puede ser, somos un desastre, no hacemos un pase bien. ¡No le ganamos a nadie!".

La bronca que manifestó Javier Zanetti, uno de los jugadores con mayor cantidad de presencias en la selección argentina, pinta de cuerpo entero la crisis que existe en el plantel del dueño de casa. Lo hizo apenas entró al vestuario, después de un empate que pudo ser derrota, pegándole violentas patadas a las paredes.


Y si no ganó Colombia, se debió a la inexplicable falta de puntería de Dayro Moreno y a las manos de Sergio Romero. La cuestión es que el candidato por naturaleza, y porque juega en su país, está en terapia intensiva. Y todos perdieron la paciencia. No sólo los aficionados, que expresaron toda su furia y decepción pidiendo a Diego Maradona e insultando a Sergio Batista. También los propios futbolistas, quienes tuvieron una serie de discusiones por el mal desempeño del seleccionado albiceleste, y el presidente de la AFA, Julio Grondona, quien mantuvo un diálogo de media hora con el Checho en el interior del camerino.


En la cancha se observaron algunos intercambios de palabras entre los jugadores. Lionel Messi le recriminó una falla en la salida a Nicolás Burdisso, quien casi le regala el gol a Teófilo Gutiérrez. También tuvieron un cruce La Pulga y Gonzalo Higuaín. Por si fuera poco, Zanetti dejó entrar al vestuario a Gabriel Batistuta y sus hijos, y Gabriel Milito a Leo Díaz. A ningún jugador le gustó el gesto, ya que lo consideraron desubicado teniendo en cuenta esta coyuntura y el malhumor que se filtraba en el medio de las duchas, en el exacto instante en el que Grondona le reclamaba a Batista por los resultados que no se están consiguiendo y porque su discurso se deshilacha. La idea de que la selección vuelva a las fuentes y que juegue parecido al Barcelona se hace añicos.


Los jugadores argentinos hicieron una profunda autocrítica. “Somos conscientes de que no jugamos bien, pero esta selección tiene que salir adelante. Entendemos que el hincha se expresa como le parece; esto es fútbol, pero el objetivo no es inalcanzable”, sostuvo Zanetti. “Es lógico que la gente te silbe. Nos merecimos la reprobación del hincha y hay que aceptarlo. Hoy sos Dios y mañana no existís. Colombia llegó mucho y muy claro, entonces tenemos que pensar que por lo menos no perdimos”, puntualizó Carlos Tévez, el jugador del pueblo, quien tampoco se salvó de la bronca generalizada.


El jueves al mediodía, ya en el predio de Ezeiza, los jugadores intentaron encontrar un poco de alivio. Se juntaron después del almuerzo y charlaron largo y tendido para recomponer una situación que parece complicada de cara al futuro. Se supone que Costa Rica, el próximo rival, es el más accesible, pero una nueva decepción podría terminar abruptamente con un ciclo.