Escándalo en 35 mm

El cineasta danés fue considerado ‘persona non grata’ por los organizadores del Festival de Cine de Cannes.

Ni sus películas ni sus posiciones y manera de ser siguen el curso de lo políticamente correcto. Quizás ese tatuaje en los nudillos de su mano que dice Fuck, y traduce jódete, es su sello para enfrentarse al mundo. Radical, arriesgado y polémico, sus creaciones en la pantalla grande no aceptan concesiones, y así lo demostró el año pasado con la comentada Anticristo, cinta con una fuerte carga sexual y física con la que provocó opiniones extremas.

El director de cine danés Lars von Trier, quien participa por la Palma de Oro con su más reciente producción, Melancholia, levantó una gran polémica al haber dado declaraciones simpatizantes por Hitler. Durante la rueda de prensa realizada el pasado miércoles, al preguntarle sobre su acercamiento al judaísmo, afirmó: “Yo entiendo a Hitler, aunque comprendo que hizo cosas equivocadas, por supuesto. Sólo estoy diciendo que entiendo al hombre, no es lo que llamaríamos un buen tipo, pero simpatizo un poco con él”. Von Trier, al ver que sus palabras habían causado revuelo, emitió un comunicado ofreciendo disculpas. “Si ofendí a alguien con mis declaraciones en la rueda de prensa, ofrezco sinceramente disculpas. No soy antisemita ni tengo ningún tipo de prejuicios raciales, tampoco soy nazi”, declaró el director.

Sin embargo, el consejo de administración extraordinaria fue convocado por el director del Festival, Gilles Jacob, donde lo declararon “persona non grata”, lo que significa que no puede estar en los lugares donde se desarrolla el festival, y ni siquiera presentarse si su película sale eventualmente premiada el próximo domingo. Es la primera vez que este tipo de sanción se ejerce en los 64 años del Festival de Cannes. “Utilizar el Festival de Cannes y los medios para propósitos intolerables es empañar su imagen. Y es aún más triste y lamentable este año, en el que recibimos películas de pueblos que gritan por su necesidad de expresión vital y a cineastas detenidos en sus propios países”, sentenció Gilles Jacob.

¿Están siendo demasiado duros en Cannes? ¿ Fueron sus palabras tan hirientes como para desterrarlo? Si John Galliano, el diseñador de moda, fue destituido de la casa Dior por sus declaraciones antisemitas en estado de embriaguez filmadas a través de un celular, el mensaje está claro. Quien se atreva a confesar su cercanía con Hitler será castigado y penalizado. Y aunque las declaraciones de Von Trier fueron más sutiles, el mundo no está dispuesto a aceptar ninguna cercanía con uno de los antiíconos de la historia.

A pesar de todo, su genialidad como realizador es indiscutible porque ha logrado crear un universo estético propio, inconfundible y desgarrador. La belleza y la tragedia de sus imágenes son un testimonio de una mirada contemporánea del séptimo arte y seguirán dando vueltas en las pantallas del mundo, aunque sea ‘persona non grata’ en la Riviera francesa.

Von Trier en síntesis

Nació el 30 de abril de 1956 (55 años) en Kongens Lyngby, Dinamarca.

Como guionista cuenta con 35 títulos y como director, con 33 producciones para televisión y cine.

Su presencia en el Festival de Cannes ha sido fuerte y constante. Sus películas han sido nominadas para competir por la Palma de Oro ocho veces y en 2000 obtuvo el galardón con ‘Bailarina en la oscuridad’ (Dancer in the dark), que también estuvo nominada en los Oscar y en los Golden Globe Awards en la categoría de Mejor Música Original. La misma cinta recibió el Premio Goya como Mejor Película Europea. En 1996 ganó el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes con ‘Contra viento y marea’ (Breaking the waves). La lista de reconocimientos en diferentes festivales del mundo es realmente extensa.

La ‘Melancholia’ de Lars von Trier

El danés Lars von Trier presentó esta semana en el Festival de Cannes su película ‘Melancholia’, en concurso por la Palma de Oro, una sátira sobre el fin de mundo que es, según declaró, su salida de un estado de ánimo depresivo en el que bebía mucho alcohol y era incapaz de leer.

“No es verdaderamente una película sobre el fin del mundo, sino sobre un estado de ánimo. He conocido fases melancólicas, pero creo que las he superado. He dejado de beber, leo libros, ahora me siento bien. Pero la melancolía en el arte, en la música, es algo que siempre me ha gustado, algo que me conmueve”.  Lars von Trier cuenta lo que se supone son los últimos días del mundo a través de dos hermanas, Justine y Claire, interpretadas por la estadounidense Kirsten Dunst y la francesa Charlotte Gainsbourg.

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