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hace 12 horas

Escándalos en obras del Sub-20

Acciones populares por dudas en compras para remodelar el Pascual Guerrero y el Palogrande.

A un día de la inauguración del Campeonato Mundial Sub-20 siguen surgiendo escándalos en las obras que se realizaron en estadios sedes del torneo internacional. Tras conocerse el sobrecosto de la silletería en el estadio Palogrande de Manizales, ahora aparecen más dudas alrededor de las obras en el Pascual Guerrero de Cali.

La Procuraduría General de la Nación presentó en un juzgado administrativo de Cali una acción popular contra el Fondo Mixto para la Promoción del Deporte y la Gestión Social de la capital del Valle del Cauca, por los exagerados sobrecostos en el contrato para la adquisición de una pantalla digital para el escenario deportivo, con un presupuesto de $1.600 millones.

Entre los otros reparos al contrato, la Procuraduría señaló la falta de planeación y la improvisación, que hicieron que el contrato para esta tarea superara el valor presupuestado inicialmente. Esta denuncia se suma a los hallazgos que ya había hecho en Cali la Contraloría, que también habló de sobrecostos en la silletería y en las obras, fuera de la comisión de casi $4.000 millones que recibirá el Fondo Mixto por ser intermediario en la contratación.

En el caso de las sillas de Manizales y de la pantalla led de Cali, ante la Contraloría en el primero y ante la Procuraduría en el segundo, se presentaron acciones populares bajo el mismo argumento: la protección de los derechos colectivos a la moralidad administrativa y el patrimonio público, que fueron vulnerados al pagar con dineros públicos unos trabajos que tenían un costo inferior, con lo que posiblemente se registró un detrimento patrimonial a las arcas del Estado.

El contrato cuestionado en Cali es un convenio interadministrativo entre la Alcaldía y el Fondo Mixto de la ciudad, que consistía en la adecuación tecnológica del estadio, mediante la instalación de la pantalla led, con su estructura, montaje y puesta en funcionamiento. El Ministerio Público encontró que tendría un sobrecosto cercano al 40%. En cifras, el Fondo Mixto reportó que la pantalla costó casi $177 millones en enero de 2009. En la cotización que hizo la Procuraduría, encontró que para el pasado 13 de mayo tenía un valor de $132 millones.

Para completar, el valor de la instalación se sumó al contrato, sin que se hubiera efectuado. El contrato para la compra e instalación de la pantalla se lo adjudicaron de forma directa a la empresa B&T Trading Ltda., por un valor de $1.600 millones, de los cuales $1.399 millones fueron para suministro y el resto para instalación física. Sin embargo, el dinero para la instalación no se ejecutó, ya que la Alcaldía solicitó no instalar la pantalla debido a que la iban a usar en otros eventos.

Las obras del estadio Pascual Guerrero han sido las más cuestionadas en el país, debido al alto presupuesto para la cita mundialista, que comenzó en $23 mil millones y alcanzó casi los $80 mil millones.

Caso Manizales

Las irregularidades en el estadio de Manizales también tienen relación con posibles sobrecostos en las obras, especialmente en la adquisición de la silletería. Allí se compraron las sillas más caras para el Mundial Sub-20, al compararlas con el precio que pagaron en otras sedes del país.

Pese a que el contrato se hizo mediante convocatoria pública, los pliegos de condiciones sólo los cumplió la empresa Guerfor, la cual resulto ser la única que vendió la silletería para todos los estadios. Sin embargo, al revisar los costos en otras sedes, a pesar de ser las mismas sillas, se estableció un sobrecosto cercano a los $700 millones.

Al comparar los precios, en la capital caldense pagaron en promedio $71 mil por silla, mientras en Armenia se pagaron $48 mil, en Pereira $40 mil, en Cali $57 mil y en Barranquilla $60 mil. Al revisar las características de las sillas que se compraron para todos los estadios del país, se encontró que tienen el mismo diseño, materiales y especificaciones técnicas.

Pese a las advertencias previas a la firma del contrato, Juan Manuel Llano, alcalde de Manizales, no tomó acciones preventivas. Una vez se firmó el contrato de compra y ratificó el sobrecosto, el mismo mandatario intentó deshacer el contrato. Sin embargo, ya nada se pudo hacer.

Estas son algunas de las irregularidades que empiezan a salir a la luz, cuando el país está vestido de gala para el Mundial Sub-20. Ahora resta el avance de las tareas de los organismos de control para investigar a fondo los líos que se pudieron registrar en las otras sedes del país.