Escasez energética altera jornada laboral en Japón

Una demanda excesiva del servicio se podría traducir en apagones masivos para la tercera economía mundial.

Madrugar más, ampliar las vacaciones de verano y reducir el aire acondicionado son algunas propuestas de las grandes empresas de Japón para, en medio de la crisis nuclear, afrontar la escasez energética en ese país durante los meses más calurosos.


El sísmo y tsunami del 11 de marzo causaron graves daños en la planta de Fukushima Daiichi y paralizaron otras centrales nucleares y térmicas que generan electricidad para los más de 30 millones de habitantes del área metropolitana de Tokio y zonas colindantes.


Los problemas en esas plantas hacen temer una grave escasez de hasta doce millones de kilovatios durante los calurosos y húmedos meses de julio, agosto y septiembre, en los que el consumo energético alcanza su tope.


En las circunstancias actuales, una demanda excesiva se podría traducir en apagones masivos, lo que supondría un serio revés a la tercera economía mundial, ya golpeada por una catástrofe que ha causado daños estimados en unos 200.000 millones de euros.


Por eso el Gobierno insiste en la necesidad de ahorrar electricidad: a las grandes corporaciones les ha instado a reducir el consumo en torno al 25 por ciento, a las pequeñas empresas un 20 por ciento y a los hogares un 15 por ciento en los meses veraniegos.


El llamamiento todavía no es oficial, pero muchos de los colosos empresariales nipones ya perfilan sus estrategias de ahorro y barajan desde reducir el número de días laborables en verano hasta cambiar el horario e incluso el estilo de vida de sus empleados.


Sony, por ejemplo, se plantea pedir a sus empleados que adelanten sus despertadores y lleguen más temprano a la oficina para aprovechar al máximo la luz solar en Japón, un país que mantiene el mismo uso horario todo el año-


La empresa tecnológica, que tras el seísmo suspendió temporalmente la producción en cinco de sus plantas por la falta de componentes, estudia además dar dos semanas de vacaciones de verano a sus empleados a cambio, eso sí, de reducir el número de días festivos durante el resto del año.


También Toshiba prevé dar más días libres en verano a sus empleados, a los que además podría organizar en turnos rotatorios y diferentes horarios para equilibrar las horas de consumo.


La rama japonesa de la multinacional estadounidense Hewlett Packard ha anunciado por su parte que optimizará sus sistemas de aire acondicionado en sus salas de servidores en todo Japón, ya que suponen el principal foco de consumo energético de la compañía.


Solo con esta medida, la firma prevé ahorrar entre un 5 y un 10 por ciento de electricidad respecto al verano pasado, informó hoy el diario económico Nikkei.


El gigante automovilístico Toyota, otro de los grandes afectados por las interrupciones en la cadena de suministro tras el terremoto, estudia a su vez escalonar su producción para ahorrar energía e incluso ha planteado que todos los fabricantes nipones del motor coordinen esfuerzos en este sentido.


La empresa operadora de la maltrecha planta de Fukushima, TEPCO, ya aplicó cortes de luz rotatorios en Tokio y alrededores los días posteriores al terremoto, cuando hizo además un llamamiento al ahorro de electricidad que la mayoría de los japoneses siguieron a rajatabla.


A las iniciativas empresariales se sumarán los esfuerzos en los propios hogares nipones, a los que estos días los expertos recuerdan que una diferencia de solo un grado en el aire acondicionado se puede lograr un ahorro de hasta el 10 por ciento.


También se han disparado las ventas de las bombillas de bajo consumo, según fuentes del sector, y, en medio del debate sobre la energía nuclear, han aumentado de forma considerable los precios de los metales raros utilizados en energías alternativas.


Según el diario Nikkei, los precios del galio y el indio, dos elementos utilizados en las placas fotovoltaicas, se han incrementado cerca de un 50 por ciento en relación a diciembre, mientras el de otros como el neodimio, usado para las turbinas eólicas, ha crecido un 30 por ciento solo en el último mes.
 

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