España despierta del letargo

Lo llamaron el Movimiento del 15 de Mayo, pero ayer 22 de mayo, la cita con las urnas marcó el destino municipal y autonómico de España. Bajo el lema “Democracia real ya”, 166 ciudades se unieron a una corriente de indignación que despertó al país del letargo.

Comenzó como una iniciativa espontánea en la red hace apenas unos meses, que tardó en materializarse. Twitter y Facebook una vez más se convirtieron en el cartero del siglo XXI, en la herramienta vital para la organización de las movilizaciones y en un altavoz. Sin pretenderlo, protagonizaron la jornada electoral.

Los jóvenes, golpeados por unas cifras de desempleo que se sitúan ya en el 46%, han alzado la voz para criticar lo que consideran un sistema regido por los mercados y los bancos. Exigen un cambio, una purga de la clase política, la eliminación de imputados de las listas electorales, la mejora de los salarios y solicitan que no se vote a los partidos mayoritarios. Quieren “demostrar que la sociedad no se ha dormido” y que “es mejor arriesgar y perder, que perder por no haber arriesgado”, como reza su manifiesto.

La reacción de la clase política no se hizo esperar. Mientras unos pedían el voto a los descontentos, otros se apresuraban a negar lo que consideraban como “generalizaciones”. Los indignados rechazaron desde el primer instante la vinculación con cualquier partido político y se reafirmaron en su intención de seguir siendo un movimiento exclusivamente social. La semilla del descontento germinó en la madrileña Plaza del Sol, y fue extendiéndose al resto de plazas españolas.

En el País Vasco, Bilbao, Vitoria o San Sebastián también registraron concentraciones. No fue, sin embargo, hasta el conocido como “día mágico”, el 17 de mayo, cuando éstas ganaron fuerza y congregaron a cientos de indignados. 

A pesar de la prohibición de la Junta Electoral Central, que había determinado no permitir movilizaciones durante la jornada electoral, las manifestaciones van a continuar, al menos hasta el próximo 15 de junio, según sus organizadores.

Sólo el tiempo dirá si “Democracia real ya” mantiene su vocación de perdurar en el tiempo, pero lo que es innegable es que lo vivido desde el pasado 15 de mayo es sin duda la mayor movilización juvenil española del siglo XXI.

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