Estadía de lujo en medio del Caribe

Atención personalizada, deliciosas muestras gastronómicas, buceo y días de sol han convertido a este lugar en uno de los principales atractivos turísticos del país.

La escena no puede ser más placentera. El sol colándose por las ventanas mientras un suave oleaje mese la casa navegante Cholón, un maravilloso lugar para pasar unos días de descanso.

Localizada en el costado occidental de las islas de Barú, considerada la laguna costera más extensa del Parque Natural del Rosario, se encuentra una confortable infraestructura metálica de 347 metros cuadrados, motor diésel de 250 caballos de fuerza, energía solar y planta eléctrica.

Desde cualquiera de sus inmensos ventanales se aprecia la exuberancia de la naturaleza: un inmenso mar calmado de tonalidades azules y verdosas, y en el horizonte unas porciones de islotes camuflados por un conjunto de manglares y corales, una que otra gacela pescando y la majestuosidad del Caribe.

Adentro todo es luz y tranquilidad. La sala de recibimiento cuenta con un arsenal de películas, videos, juegos y cd para cambiar la rutina cuando ya se esté cansado de recibir durante horas los rayos del sol. En el comedor se degustan las delicias gastronómicas del Caribe colombiano, mientras por debajo de los pies se asoman miles de especies marinas, como si se tratara de un acuario que los huéspedes pueden observar mientras disfrutan de una cazuela de mariscos.

En el primer nivel de la casa hay tres habitaciones con sus respectivos baños, una piscina descubierta, donde un par de asoleadoras y hamacas reciben a los turistas mientras se relajan, olvidan por un momento la rutina, conversan con sus amigos, se toman un coctel, leen un libro o sencillamente se entregan al descanso y la contemplación de la naturaleza que emana por los cuatro puntos cardinales a donde se dirija la mirada.

Los más aventureros pueden optar por alistar caretas, snokers, reguladores, chalecos, compresores y aletas para sumergirse por un par de horas en uno de los mejores lugares de Colombia para bucear y en el que se ven arrecifes coralinos y miles de peces multicolores con una visibilidad superior a 20 metros.

En el segundo piso hay una inmensa cocina completamente dotada y una amplia zona de descanso conformada por una sala multifuncional que se puede convertir en un improvisado salón de juegos de mesa y un telescopio que permite contemplar el cielo, mientras esta casa navegante se va deslizando por la ciénaga.

De acuerdo con los gustos de los anfitriones, la casa puede hacer cuatro recorridos: darle la vuelta completa a la isla, viajar desde Cholón hasta Mona Prieta, desplazarse por la Ciénaga de Barú o por las islas del Rosario.

En el último piso se ubica la tripulación y el piloto, quien será el encargado de dar las coordenadas para que el viaje salga como está programado. También hay una cocinera, un maquinista, un capitán y el personal de aseo, quienes son los responsables de cuidar todos los detalles durante la estadía.

Para llegar a este paradisiaco lugar hay dos opciones. La primera es cruzar el Canal del Dique desde Pasacaballos (vía Mamonal) o arribar por vía acuática en lancha rápida atravesando la bahía de Cartagena. En el muelle Todo Mar, en Bocagrande, con cita previa, se puede reservar una lancha rápida de Aviatur que lo trasladará en 35 minutos hasta la Casa Navegante Cholón. El nuevo proyecto de este operador turístico que zarpó desde el pasado mes de marzo y que se suma a las casas navegantes que ya existen en Leticia y Toca.

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