Estrategia de alta costura

Teresa Lezcano, directora ejecutiva del Clúster de la Moda de Bogotá, explica el éxito de este experimento, que arrancó en 2008 y que hoy conquista con sus creaciones el mercado ruso.

El 2008 no prometía ser halagüeño para la industria bogotana de la moda. Satanizada por los bancos, que seguían negándole créditos, y victimizada por el contrabando desde China, muchas empresas del sector recibían con asombro la noticia de que el mundo era víctima de una burbuja hipotecaria en EE.UU. Sin saberlo, se enfrentarían a un nuevo recorte en los pedidos...

Por esos mismos días, entre las avalanchas de malas noticias, el gobierno distrital adelantó un diagnóstico con el que buscaba impulsar las alianzas productivas. Un análisis detallado que arrojó la moda como la apuesta más segura.

Casi el 53% de la industria de confecciones está en Bogotá, y la capital aporta más del 47% de las exportaciones colombianas de cuero y marroquinería”, resalta Teresa Lezcano, directora ejecutiva del Clúster de la Moda de Bogotá, la apuesta de la Alcaldía para generar valor agregado al unir a textileros, marroquineros, zapateros, confeccionistas, joyeros, diseñadores y demás bajo un mismo techo.

Este experimento fue posible gracias a la unión de los diferentes gremios del sector con instituciones públicas como el Sena y la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá (SDDE), y ha dado como resultado la capacitación y el apoyo a más de 3.000 empresas, la generación de 7.000 empleos y un evento que ha puesto a la ciudad en el mapa: la Semana Internacional de la Moda de Bogotá.

“En su tercera edición fue catalogada como la feria otoño-invierno más importante del país”, resume Lezcano sobre la más reciente edición de este evento, realizada en febrero pasado, que atrajo a 14.000 compradores de todas partes del mundo, dejó expectativas de negocios a corto plazo por US$15 millones y facturó US$10 millones. “Somos la única feria en Colombia en la que el empresario está con su facturera”, agrega.

Resultados que sólo fueron posibles al dejar de lado los prejuicios hacia el sector que genera casi el 12% del valor agregado de la industria manufacturera local para capacitarlo, crearle espacios libres de intermediarios y ubicarlo en la élite mundial. De esta manera las confecciones bogotanas están llegando a lugares tan diversos como Perú, Chile, Brasil, EE.UU., Canadá e, incluso, a la misma Rusia.

“Los compradores rusos valoran mucho que llevemos productos con un gran componente en diseño y una excelente confección. Incluso, nos hemos vuelto un ejemplo para otros países que quieren entrar a este mercado”, destaca Lezcano, y anuncia que, ante los buenos resultados, el Distrito lanzará en mayo próximo una línea de crédito para los empresarios afiliados al Clúster, con prestamos desde $10 hasta $250 millones, según su fin último.

Esfuerzos que buscan sobrevivir a las elecciones y los políticos tradicionales, toda vez que se encuentran en el plan de gobierno distrital a 2032. “El no apoyar no es una opción de los gobiernos futuros”, sentencia.

 

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