Europa en pie de guerra contra un contagio de crisis a Italia

El presidente de la UE invitó de manera inopinada el domingo a reunirse el lunes en Bruselas a los presidentes del Eurogrupo; del Banco Central Europeo y de la Comisión Europea.

Europa se movilizaba el lunes para defender la zona euro, debilitada por los problemas en el segundo plan de rescate para Grecia y la amenaza de contagio de la crisis a Italia, que pondría en peligro a la mismísima unión monetaria.

Grecia necesita un plan de ayuda "a muy, muy corto plazo", dijo la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, que también instó a Italia a aprobar un presupuesto "que responda a exigencias de ahorro y de consolidación".

El Eurogrupo se reunió por la mañana, convocado de manera sorpresiva el fin de semana, y los responsables económicos de la Eurozona lo harán por la tarde, en un ambiente caldeado por la decisión de la agencia Moody's de rebajar a categoría especulativa la nota de Portugal, un país sometido a un plan de préstamos de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El comisario europeo de Servicios Financieros, Michel Barnier, propuso endurecer las reglas aplicables a las agencias calificadoras, prohibiéndoles poner nota a los países que son objeto de un plan de rescate internacional.

"Pienso pedir a la presidencia polaca (de la Unión Europea) que incluya este tema en el orden del día en los próximos Ecofin (reuniones de los ministros europeos de Finanzas). Por supuesto, todavía habrá que estudiar su factibilidad y examinar las modalidades de tal prohibición", declaró en un discurso pronunciado en París y difundido en Bruselas.

El presidente de la UE, Herman Van Rompuy, invitó de manera inopinada el domingo a reunirse el lunes en Bruselas a los presidentes del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker; del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, así como al comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.

Su objetivo: "coordinar las posiciones" sobre el caso griego en un momento en que las discrepancias son un hecho y los europeos ya no descartan del todo la idea de un default (suspensión de pagos) parcial de Grecia.

Una idea a la que se opone categóricamente el BCE, que advierte que en ese caso no aceptaría los bonos griegos a cambio de los préstamos que concede a los bancos del país.

"No se trata de una reunión de crisis", aseguró el portavoz de Van Rompuy. Y aseguró que el tema central es Grecia y no Italia, la última en la lista en sufrir la presión de los mercados desde el final de la semana pasada.

La sensación de urgencia está ahí. La canciller alemana Angela Merkel afirmó haber hablado con el jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi para pedirle que el Parlamento adopte rápidamente un plan de austeridad.

Este lunes por la mañana, los bonos a largo plazo de España e Italia tocaron sus niveles más altos desde la creación de la Eurozona. Los bonos españoles a 10 años alcanzaron 5,79% a las 10H40 locales (08H40 GMT) y los de Italia 5,451%.

La Bolsa de Milán caía un 3,27% hacia las 12H15 GMT.

La tercera economía de la zona euro ve desde el viernes cómo se disparan las tasas que paga para financiarse en los mercados y las acciones de sus bancos caen en la Bolsa, lo que hace temer un contagio.

Lo más grave es que Italia pesa por sí sola más del doble que los tres países rescatados  de la quiebra: Grecia, Irlanda y Portugal. Si cediera a su vez, la amenaza caería sobre toda la zona euro.

Según el diario alemán Die Welt, el BCE quiere que el fondo de rescate financiero de la zona euro pase de 750.000 millones a un billón y medio de euros.

En cualquier caso, para tranquilizar a los mercados hacen falta avances en el segundo plan de ayuda financiera prometido a Grecia, aunque no se prevé que esté listo antes de septiembre.

Para cortar la hemorragia, los europeos deben responder con una misma voz a una pregunta: ¿cómo se puede hacer para que los acreedores privados contribuyan con el caso de Grecia (una condición puesta por Alemania y Holanda) sin generar un "acontecimiento de crédito" de consecuencias imprevisibles, ya que activaría los seguros contra impago?

Durante el fin de semana, la idea de recurrir a una solución que implique un "défault parcial (o selectivo) de Grecia cobró fuerza", según fuentes diplomáticas.

Esta opción daría un giro en la zona euro que hasta ahora había descartado la suspensión de pagos y reforzaría la propuesta francesa consistente en que los bancos reinviertan automáticamente en nuevas obligaciones los préstamos concedidos a Grecia una vez que hayan vencido.