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hace 2 horas

Excongresista Arias dice que Benedetti sí se reunió con Mancuso

Dijo que estuvo presente en la ‘cumbre de El Caramelo’, que le valió la condena a los dirigentes asistentes, excepto a Benedetti.

El presidente del Congreso Armando Benedetti sí se reunió con el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso para dialogar acerca de la entonces eventual desmovilización del grupo armado ilegal, admitió ante el Tribunal Administrativo de Antioquia la excongresista Rocío Arias, condenada penalmente por estos hechos.

La exdirigente antioqueña explicó que la exparlamentaria Eleonora Pineda, también sentenciada por vínculos con las Autodefensas, la contactó a ella y a otros dirigentes, entre los que se cuenta al senador, para asistir al encuentro, que tuvo lugar en el corregimiento de El Caramelo, en Tierralta, Córdoba, respondiendo así a un requerimiento del exlíder para.

“Sí, efectivamente, Armando Benedetti en aquel entonces era representante a la Cámara, y sí participó de la Cumbre de El Caramelo, convocada por el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso”, sostuvo.

Precisó que se encontraban en la zona por esos días, aprovechando el desarrollo  del primer Concejo Comunal de Gobierno adelantado por el entonces mandatario Álvaro Uribe Vélez en Montería, en un  parque denominado Tacasuan. Recordó, así mismo, que también los acompañaron al encuentro los dirigentes José Gamarra, Miguel de la Espriella, Alfonso Campo y Muriel Benito Revollo.

Arias manifestó además que el propósito de Mancuso era persuadirlos a ellos como congresistas acerca de la importancia de encontrar una salida negociada al conflicto y del diseño de una estructura de justicia transicional para promover la adhesión de paramilitares a ese plan de desarme. Registró, además, que todos los congresistas que asistieron al encuentro fueron condenados, a excepción de Benedetti.

“El objetivo de la reunión era básicamente que el comandante Salvatore Mancuso tuviera una reunión muy cercana a varios miembros muy importantes del Congreso, para persuadirlos de la importancia de la negociación y de una futura Ley de Justicia y Paz o proyecto de alternatividad penal, que cursaría en el Congreso de la República”, agregó.

Indicó que fue a finales de 2003, cuando la excongresista Pineda los convidó al encuentro, que tuvo lugar en la residencia de alias ‘Cero Ocho’, a donde los asistentes llegaron en dos automóviles, en horas de la noche, sin que existiera ningún tipo de presión armada, amenaza o advertencia por parte de Mancuso en contra de los congresistas, incluyendo a Armando Benedetti.

“Varias personas invitadas a la reunión han aceptado que tuvieron cercanías con dicha organización y han aceptado cargos ante la Corte y ante la Fiscalía General de la Nación. Cuando yo me refiero a dicha organización, me estoy refiriendo a las AUC, entonces, no asistimos bajo ningún tipo de presión”, recalcó.

Al dar cuenta de las infidencias del encuentro, precisó que éste inició con un bufete, que precedió a la intervención de Mancuso, tratando de convencer  a los congresistas de la necesidad de promover las normas en mención, que facilitaran la reinserción de sus hombres; luego vino un espectáculo musical protagonizado por el propio ‘Cero Ocho’ y el diálogo individual que, dice la excongresista Arias, sostuvo Mancuso con cada uno de los parlamentarios.

A su turno, la dirigente antioqueña aclaró que se trataba de un encuentro informal, del que no había surgido un acuerdo verbal ni escrito que comprometiera a las partes, aunque ignora si el excomandante del Bloque Norte llegó a establecer algún pacto con los demás participantes, aprovechando el diálogo personalizado que protagonizó con cada uno de ellos.

El testimonio de Rocío Arias hace parte del expediente que reposa en el Consejo de Estado en contra de Armando Benedetti, tras la demanda de pérdida de investidura instaurada en su contra por supuesto conflicto de intereses ya que, según el accionante, tuvo incidencia en la aprobación de la reforma política, cuando estaba impedido para hacerlo por la indagación preliminar que enfrenta ante la Corte Suprema por parapolítica.

Según un concepto del mismo Consejo de Estado, consultado por el Gobierno del trámite del proyecto, quienes estaban siendo investigados preliminarmente por supuestos vínculos de grupos armados ilegales debían apartarse de los debates para no incurrir en una causal de pérdida de investidura.