A extradición el último capo del Cartel de Cali

El presidente Juan Manuel Santos firmó la extradición de Phanor Arizabaleta Arzayús, la mano derecha del conocido narco ‘Pacho Herrera’, y quien importó toneladas de cocaína a Estados Unidos en los 80 y 90.

“Por importar más de cinco kilogramos de cocaína hacia los Estados Unidos desde Guatemala, El Salvador y Colombia”, esas eran las razones de la DEA para pedir desde hace dos años la extradición de Phanor Arizabaleta Arzayús, el último narco del cartel de Cali que cayó preso por las autoridades, en septiembre del año pasado, luego de entregar su vida al tráfico de estupefacientes.  La petición de Estados Unidos se resolvió esta tarde, cuando el presidente Juan Manuel Santos firmó la orden para enviarlo directo a una prisión blanca del país del norte.

De nada sirvieron los pataleos jurídicos, luego de apelar el aval que la Corte Suprema había dado a su extradición, su solicitud fue rechazada por el alto tribunal. Sólo faltaba una firma del presidente para que Phanor Arizabaleta Arzayús, a sus 73 años de edad,  se encaminara en un vuelo sin regreso por el delito de narcotráfico. Otros fueron los tiempos en que era propietario de una veintena de empresas, entre ellas, el  criadero de tilapia roja más grande del mundo, Colapia.

Nació en Buga, el 12 de mayo de 1938, en el seno de una familia campesina y pobre,  y pasó su juventud dedicado al estudio. Incluso fue el mejor bachiller del Colegio Académico de Buga, pero no pudo seguir estudiando por falta de dinero.  En el oscuro mundo del narcotráfico empezó por su enorme habilidad para  legalizar insumos importados para la fabricación de droga en laboratorios instalados en sitios estratégicos del Valle del Cauca.

Pronto con el paso del tiempo se convirtió en uno de los hombres más importantes para la organización de Helmer Herrera Buitrago, alias ‘Pacho Herrera’. Empezó a figurar en actas de conformación de empresas, tal es el caso de la Constructora Altos del Retiro, en Bogotá, en donde quedó registrado como gerente y socio del narco Helmer Herrera.
Por eso llegó a ser considerado el quinto hombre en la cúpula del cartel de Cali, y por su captura, que sólo se dio en septiembre de 2010,  el Gobierno ofrecía 500 millones de pesos. Tal era su poder e influencia, que a finales de los años 80 era quien supuestamente dirigía todas las negociaciones de jugadores de un equipo profesional de fútbol en Bogotá.

En su momento, el general Rosso José Serrano, director de la Policía para la época, lo señaló como presunto responsable de la muerte del sargento de la Policía Oscar Marino Muñoz, jefe de la Sijín de Buga, asesinado un día después del allanamiento a 16 de las propiedades de Arizabaleta en Cali.

En su momento de gloria fue conocido como un hombre corpulento, de tez trigueña, 1,67 de estatura, por lo menos 85 kilos de peso, cabello ondulado, aficionado a la ganadería, violento y petulante, pero generoso con su familia. Hoy después de pagar condenas en más de una cárcel del país, su contextura es la de un hombre viejo, enfermo del intestino, que camina con un marcapasos, por sus dolencias cardiacas. El mismo que en pocas horas será enviado a terminar su vejez en una cárcel de Estados Unidos por los delitos de tráfico de estupefacientes y lavado de activos.