Falcao, todo un 'rockstar'

El delantero colombiano, el más popular de la selección nacional, confiesa que no estaba ansioso por no marcar, pero ahora que lo ha hecho está feliz por el equipo.

El discurso de todos aquellos que visten esa camiseta amarilla con vivos azules es coincidente: “Todavía no hemos logrado nada”, cantan como si fueran parte de un coro. Con la lógica de Hernán Darío Gómez, el director de esta orquesta colombiana, los intérpretes de la selección sueltan acordes de perfil bajo. El único que no puede hacerlo por peso propio, más allá de que utiliza las mismas palabras que el resto, es Radamel Falcao García. El Tigre, sin ningún tipo de dudas, es un rockstar. Y no hay manera que pueda evitarlo, incluso a pesar de que no se aparta de la melodía que toca El Bolillo, esa que propone mesura a pesar del notable rendimiento de Colombia, ganador del Grupo A y primer clasificado a los cuartos de la Copa América.

Basta pasar unos días con el jugador más popular del país para entender el fenómeno que provoca. En las mujeres, especialmente, quienes lo adoran por su pinta. Delantero metrosexual, cuida tanto su imagen que es imposible verlo despeinado y eso que tiene el cabello largo. En Jujuy y aquí, en Santa Fe, fue el más buscado por las adolescentes a la hora de un autógrafo o una foto. Hasta banderas le colgaron en las tribunas. Los hombres también lo admiran. Por su juego, por sus goles y por la referencia que produce en esta generación de futbolistas colombianos surgida en el Mundial Sub-20 que se disputó hace seis años en Holanda. Y por la huella que dejó en River Plate, Falcao también es local.

Se trata, a fin de cuentas, del jugador más caro de esta selección. Si Vilas Boas, recientemente desvinculado del Porto, se lo quiere llevar al Chelsea. Si los dirigentes de los Dragones Azules están haciendo lo imposible por retenerlo, a tal punto de querer renegociar la cláusula de rescisión y llevarla de 30 a 45 millones de euros. Si pegó 17 gritos en la Liga de Europa y se corporizó en el máximo artillero en las competiciones celebradas del otro lado del océano Atlántico, ¿cómo no apostar más dinero? Si todo eso pasa entorno a este Tigre nacido hace un cuarto de siglo en Santa Marta, escucharlo hablar, entonces, impulsa una contradicción.

Claro. Ese hombre amable, de voz suave y pausada que analiza la clasificación de la tricolor 24 horas después del triunfo a Bolivia y sus dos impactos en la red de Carlos Arias, es la antítesis de este goleador agresivo, aguerrido, que pone el cuerpo y el alma en cada jugada, que se eleva por encima del resto de los mortales en el cielo del área. Y al fin y al cabo es el mismo que desnuda toda su humildad, a pesar de las mieles del éxito, cuando asegura en la cancha de Unión de Santa Fe, antes del entrenamiento que “fundamental es que el equipo gane; no tiene importancia quién haga los goles”.

¿Seguro, ‘Tigre’?

Seguro. Este es un equipo, una gran familia. Entonces, lo que más importa es lo colectivo por sobre lo individual. Este domingo me tocó convertir. Pero lo más importante es que ganamos y tuvimos un buen nivel. Yo, como delantero, necesito del equipo. Sin ellos, es imposible que me las pueda arreglar solo. Jugamos once. Y todos nos debemos a todos. Uno solo no se salva.

¿Estaba ansioso porque no se le destapó el arco en los primeros dos partidos?

No. Para nada. Estaba sereno, en paz conmigo mismo y mis compañeros, porque se estaban generando opciones para definir. Sabía que pronto iba a llegar el gol. Y, bueno, hice dos. La verdad, no me puedo quejar. Ojalá que lleguen muchos más de aquí al resto de la Copa. Los necesitamos para llevar a Colombia lo más lejos posible, como queremos nosotros y la gente de nuestro país, que sabemos que está muy pendiente de todo lo que hacemos.

¿Se quitó una presión de encima por los dos goles que hizo?

A un goleador siempre lo van a cuestionar si no hace goles o lo van a felicitar por cada vez que convierta. Los que jugamos en este puesto lo tenemos claro. A nosotros, los delanteros, nos evalúan por los goles. Por suerte, pude hacer un doblete. Pero, repito, lo que interesa es que Colombia consiga buenos resultados, no quién haga goles. Mi objetivo siempre es ayudar al equipo. No sólo estoy para brindar goles, sino también para generar opciones.

Por lo que se vio en esta Copa, en la cual no aparecieron Messi ni Neymar, ¿considera que es el mejor delantero del continente?

No me creo el mejor delantero de América, no me gustan las comparaciones. Estoy en un buen momento, pero me falta crecer, mejorar. Simplemente quiero hacer mi trabajo y hacer las cosas bien para mi equipo.

¿A partir de ahora empieza la verdadera Copa?

La primera fase no fue fácil, más allá de que pudimos clasificarnos primeros en el grupo de Argentina. Y a partir de los cuartos de final es a todo o nada. Perdés y te volvés a casa. Así que hay que seguir de esta manera, trabajando con mucho orden y sacrificio.

¿Tiene alguna preferencia respecto al próximo rival? Podrían ser Chile, Perú o Uruguay, por ejemplo.

No tenemos que preocuparnos tanto por el rival al que vamos a enfrentar, sino por nosotros mismos. Todos están en niveles muy parejos y para acceder a la semifinal hay que ganarle al que te toque. Uruguay, Chile, Perú o el que sea. Pensamos partido a partido.

¿Cuánta importancia tiene el conocimiento adquirido en estos últimos meses de trabajo para que el equipo muestre este nivel?

Mucho. El conocimiento facilita un mejor trabajo en el equipo. Esta Copa es importante porque permite conocernos más, compartir más tiempo y crear sociedades en el campo. Esto se vio reflejado en los últimos partidos y lo tenemos que mantener en el futuro de cara a las eliminatorias y pensando en poder clasificarnos al Mundial.

¿Se puede soñar con Colombia en una final?

Para seguir avanzado tenemos que ganarle a cualquier rival, no importa cuál nos toque en la próxima fase. Estamos en cuartos de final y si no avanzamos, todo lo que hicimos antes no sirve. No podemos pensar ya en una supuesta final. Hay que jugar y avanzar paso a paso, sin desesperarse.

Falcao camina por las nubes. Consciente de que todavía no logró nada con la selección, es imposible dejar pasar el tema de su futuro en Europa. Y aunque en el horizonte aparece la Premier League, El Tigre dice: “Yo del Chelsea no sé nada. No me llamó nadie. Tengo dos años más de contrato con el Porto y me tengo que presentar allá cuando termine la Copa”.

¿No se imagina jugando la final de la Supercopa de Europa?

Sí. Pero más adelante. Ahora tengo la cabeza puesta en la Copa América, en seguir adelante con la selección. Después, habrá tiempo para pensar en Barcelona.

Palabra del Falcao, el rockstar de esta selección. El ídolo que conmueve a la multitud colombiana con la música de sus goles. “Sígala tocando, Tigre”, le piden los aficionados. Allá, en su tierra natal. Acá, donde está dejando la huella de sus zarpazos en la red como lo hizo con la banda roja sobre el pecho blanco de River. ¿Será Córdoba la próxima escala de su contundencia? Eso esperan los 46 millones de amantes que tiene el equipo nacional, que enamora por su orden, por su fútbol y por su goleador. No es poca cosa.

 

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